A propósito del horizonte…

Como Ha de Ser el Samurai
Yamamoto Tsunemoto

Tengo la impresión de que los jóvenes Samurais de hoy en día se han fijado objetivos lamentablemente bajos. Tienen la mirada furtiva de los ladrones. La mayoría sólo busca su interés personal o hacer gala de su inteligencia. Incluso los que parecen tener el alma serena sólo muestran una fachada. Esta actitud no es conveniente. Un Samurai sólo lo es verdaderamente en la medida que no tiene otro deseo que morir rápidamente -y de volverse puro espíritu- ofreciendo su vida a su amo, en la medida donde su preocupación constante es el bienestar de su Daimyo, al que rinde cuentas continuamente, sin cesar, de la manera mediante la cual resuelve los problemas para consolidar las estructuras del dominio. De este modo, Daimyo y servidores deben estar determinados de la misma manera. Es indispensable que nadie, ni siquiera los dioses y los Budas, puedan haceros desviar de la meta fijada.

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Umbrío por la pena…
Miguel Hernández

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

Holocausto optimista
Otto René Castillo

¡Qué terrible mi tiempo!
Y sin embargo, fue mi tiempo.
No lo impuse yo, tan sólo
me tocó hundir mis pasos
en su vientre
y caminar con el fango
hasta el alma,
llenarme la cara de lodo,
entubiarme la pupila
con el agua sucia
y marchar
hacia la orilla futura
dejando una huella
horripilante
que hederá
para todos los tiempos.
Y sin embargo, fue mi tiempo.
Pustolento. Perruno. Horrendo.
Creado por el lobo, en verdad.
Sufrido por el hombre, a verdad.
Destruido con odio y muerte
en nombre del amor y la vida.
¡Qué terrible mi tiempo!
Y sin embargo, fue mi tiempo.
Hombres del futuro, cuando
penséis en nuestro tiempo,
no penséis en los hombres,
pensad en las bestias
que fuimos mordiéndonos
a dentelladas homicidas
los pedazos de alma
que tuvimos,
pero pensad también
que en este combate
entre animales
se murieron las bestias
para todos los siglos
y nació el hombre,
lo único bueno de mi tiempo.
Y que en medio de todo,
algunos vimos,
llenos de telarañas
y de polvo genésico,
cómo el hombre
fue venciendo a la bestia.
Y cómo el futuro
se acercaba
con una estrella
en los cabellos,
cuando moría
la bestia
bajo el peso
del hombre.

desaparecidos
Mario Benedetti

están en algun sitio / concertados
desconcertados / sordos,
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños, sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco, siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro, y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy, vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

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El que canta… (mi ciudad está loca)
Alejandro Aura

Mi ciudad está loca,
a veces tiene calor y a veces tiene frío–
nosotros sabemos bien lo que se dice a cada hora–
a veces tiene calor y a veces tiene frío
entre la mañana y la tarde–
¿por qué no hablar del clima?
a veces es premonitorio un buenos días–
entre la tarde y la madrugada.
Y alguien que la retrata–
a mi ciudad en seco, sin augurios–
y ella que coquetea.
Mi ciudad está loca, de deveras.

Tiene tedio–
pero mi ciudad tiene mercados y avenidas,
huellas de muchos que nunca se marcaron,
trato humano aunque comercio
donde todos caemos y a veces levantamos–
tiene tedio (¿o soy yo,
que estoy juzgando parcialmente?)–
tiene parques y flores
y crímenes y criminales
donde el hombre de ciudad se mira y desahoga–
no mataré becerro nunca
porque becerro que alcanzo es muerto y despellejado–.
Tienen los mercados frutas y verduras–
tiene tedio, mi ciudad
tiene tedio
y yo con ella.

 

La Caña
D.P. (versión de Chuchumbé)

Mi padre fue cultivando la tierra a cada minuto
y la tierra le fue dando cariño calor y fruto
caña dulce caña brava
caña de azucar prendida
que yo soy como la caña que va endulzando la vida
Caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad

Morena tierra sembrada por la injusticia el dolor
mirando el sol acostada del pueblo trabajador
eres el surco mojada del pueblo trabajador
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña al pie de una serranía
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad.

El cortador con su mocha tumba el filo del crisol
la magia que se derrocha en la tierra del furor
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña pues nunca me moriré
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad.

Hermano si te has perdido dentro de la cañalera
lanza en el aire una espiga que te sirva de bandera
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que me queman y no muero
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad

Epitafio
Elías Nandino

Descansa en la entraña oscura
de este lugar, lo que fue
el cuerpo en que consumé
mi terrenal aventura.
Deshecho en la sepultura
soy polvo -tierra vencida
y bajo tierra escondida-;
mas en ese polvo quieto
no está mi cuerpo completo,
su corazón, lo di en vida.

Soy tierra, tierra transida,
desnudez de polvo muerto
polvo por polvo cubierto,
desdibujo de una vida.
Difunta tierra escondida
dentro de una fosa oscura
donde espera y se depura
para subir -por raíces,
savias, flores y matices-
a reanudar su aventura.

En la soledad oscura
de los párpados cerrados
de este pozo, están guardados
los restos de mi figura.
Es todo lo que perdura
de mi carne enardecida
que, por arder sin medida,
expiró y me dio la suerte
de no morir de mi muerte
A mí me mató la vida.

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La noche nuestra interminable
José Emilio Pacheco

Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe
de las niñeces antiquísimas,
no pueden, no hacen peso en la balanza,
contra el horror creciente de este mundo.
Cuántos desastres ya he sobrevivido,
cuántos amigos muertos, cuánto dolor
en la noche insondable de la tortura.

Y yo qué hago y yo qué puedo hacer.
Me duele tanto el sufrimiento de otros y apenas
intento conjurarlo por un segundo con estas hojitas
que no leerán los aludidos, los muertos ni los pobres
ni tampoco /la muchacha martirizada. Cuál Dios
podría mostrarse indiferente
a esta explosión, a esta invasión del infierno.
Y dónde yace la esperanza, de dónde
va a levantarse el día que se sepulte
la noche nuestra interminable doliendo.

Hoy es siempre…

José de Jesús “Chuchú” Martínez

Hoy es siempre. Hoy estoy vivo para siempre.
En un trago de agua me bebo todas las aguas.
En una sola sonrisa soy feliz.
En unas pocas horas de esta tarde altísima
todo lo sé, todo lo soy, lo respiro todo
de una sola aspirada pero de punta a punta.

Y algún día hoy estará muerto para siempre,
en esta misma tarde ya caída
y juzgado con la misma vara,
con la misma medida y con la misma hondura
que estoy viviendo en esta tarde para siempre.

 

La guerra es parte de la vida…
Lena Noltelius

La guerra es parte de la vida.
La historia lo dice.
El presente lo comprueba.
Entonces, ¿somos lobos o borregos?
¿Yo? Yo soy la luna, cabrones.

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Desvelos ajenos.

DEFINICIONES.
Martha Viviana Estrada Chavez.

Cuando tenía como cuatro años de edad, pensaba que el amor era cuando mamá dejaba el pan más sabroso a papá, y al final él terminaba compartiéndolo.
A los siete años de vida, pensé que eso del amor tenía algo que ver con esa sensación de querer llorar en el sepelio de María José, una amiga de infancia.
Luego, a mis nueve años, pensaba que el amor era cuando mi hermano mayor sacrificaba su beca para comprarme esos zapatos que tanto quería, o cuando mi hermano mediano me llevaba a hacer ejercicio con él y jugaba fútbol conmigo sin importarle que fuera niña.
Ya para mis cortos doce años, sabía que el amor era mas complejo, que involucraba varios pensamientos, pero sobre todo muchas emociones. Sí, ese que suelo llamar el innombrable, NO fue nunca mi gran amor, sólo fue el principio de las decepciones, fue mi primer gran decepción.
Pasaban los años, conocía personas, descubría pensamientos, experimentaba emociones y hasta conocí algunas adicciones, sabía que todo lo que había experimentado años atrás alguna relación tenía con ese ente llamado amor, pero sólo me quedaba claro cuando llegaba a casa y veía en mis padres una sensación de agrado, de alivio, de confianza, por qué no, de alegría.
Más o menos como a los veinte años de mi vida, por alguna rara coincidencia llegó usted, de una forma tan extraña como catastrófica, pues entre más lo conocía, más se sacudían mis pensamientos y se alborotaba mi espíritu. No sabía que estaba pasando, pero lo necesitaba, sus palabras, su poesía, su canto, su piel, cuanto necesitaba, como ahora, su piel.
Qué pasaba, por qué su ausencia me fulminaba, y su presencia también…
Por qué me sentía como dopada cuando descargaba su tibio aliento sobre mi ausente cuerpo. iAmor! A mis veintiuno pensé que eso era amor.
A los veintitrés, ese “amor” me llevó hasta sus brazos, para conjugarme con usted en largas noches de risas, de juegos y de debates. El amor para entonces ya no era una definición, ni mucho menos, mi definición, ese amor era nuestro, era lenguaje diario, era alimento nocturno, era nuestro mayor motivo de vida…
Llegaron momentos cumbres, cuando ese ente llamado amor se nos volvió tangible y (literalmente) crecía dentro de mí, nuestro amor, semilla en la tierra, se volvió frutos, ahora tienen un nombre y llevan nuestros apellidos y hasta un número de registro tienen. Comprendí entonces qué era ese ente y se me ha negado explicarlo en palabras mundanas hasta a mis hijas, sólo se me ha permitido proliferarlo.
Pero ahora, por favor explíqueme señor mio, qué es la soledad, presiento que voy a tardar otros veintitantos años en esta maldita definición, porque aunque me encantaría su respuesta, sé que en esto de las definiciones otra vez estoy sola, pues si bien recibí su mensaje, para usted deje de existir.
P. D. No se moleste por mis modos de hacerme entender, usted sabe que soy mujer de letras, usted sabe que gusto de buenos modales y de un espíritu mortalmente elegante, no me place ser convencional y no me place ser una más.
Le amé, lo amo y lo amaré a pesar de que usted me haya eliminado de su mundo, en el mío, en el de mis hijas que son las suyas sigo existiendo.
 Inopportune por Cai Guo-QuiangInoportuno de Cai Guo-Quiang
 .

Digo que yo no soy un hombre puro
Nicolás Guillén

Yo no voy a decirte que soy un hombre puro.
Entre otras cosas
falta saber si es que lo puro existe.
O si es, pongamos, necesario.
O posible.
O si sabe bien.
¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura,
el agua de laboratorio,
sin un grano de tierra o de estiércol,
sin el pequeño excremento de un pájaro,
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno?
¡Puah!, qué porquería.

Yo no te digo pues que soy un hombre puro,
yo no te digo eso, sino todo lo contrario.
Que amo (a las mujeres, naturalmente,
pues mi amor puede decir su nombre),
y me gusta comer carne de puerco con papas,
y garbanzos y chorizos, y
huevos, pollos, carneros, pavos,
pescados y mariscos,
y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino,
y fornico (incluso con el estómago lleno).
Soy impuro ¿qué quieres que te diga?
Completamente impuro.
Sin embargo,
creo que hay muchas cosas puras en el mundo
que no son más que pura mierda.
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario.
La pureza de los novios que se masturban
en vez de acostarse juntos en una posada.
La pureza de los colegios de internado, donde
abre sus flores de semen provisional
la fauna pederasta.
La pureza de los clérigos.
La pureza de los académicos.
La pureza de los gramáticos.
La pureza de los que aseguran
que hay que ser puros, puros, puros.
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia.
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande.
La pureza del que nunca succionó un clítoris.
La pureza de la que nunca parió.
La pureza del que no engendró nunca.
La pureza del que se da golpes en el pecho, y
dice santo, santo, santo,
cuando es un diablo, diablo, diablo.
En fin, la pureza
de quien no llegó a ser lo suficientemente impuro
para saber qué cosa es la pureza.

Punto, fecha y firma.
Así lo dejo escrito.

 

CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA
Porfirio Barba Jacob

El hombre es una cosa vana, variable y ondeante… (Montaigne)

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos…
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día… un día… un día…
en que levamos anclas para jamás volver…
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!

Head on

“Head on” de Cai Guo-Qiang

 

DATO BIOGRÁFICO
Ángel González

Cuando estoy en Madrid,
las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,
y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por
mi dormitorio,
lugar hacia el que

—por oscuras razones—
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja
al presidente de la república,
y yo me pregunto:
¿en qué país se creerán que viven?;
estas cucarachas no leen los periódicos.

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.

A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.

Ya de regreso en casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños
cuerpos que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,

les deseo buenas noches a destiempo
—pero de corazón, sinceramente—,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que-lamento decirlo-
hablan poco en favor de esos ortópteros.

 

Es absolutamente necesario…
Ana Elena Pena

Es absolutamente necesario suicidarse cada cierto tiempo.
Huir de uno mismo,
perderse,
levitar,
ayunar,
sentir el cuerpo vacío, agotado, dolorido.
Mudar la piel,
beber,
vomitar,
tocar fondo, follar con desesperación, y luego no recordar nada.

Estar ausente de todo.

Para después, aferrarse de nuevo a la vida. Reencontrarse.
Vestir colores pastel, andar a paso ligero y sonreír a los vecinos
cuando te saludan en la escalera.

-¿Qué tal estás preciosa?
-Jodidamente bien, gracias.

Project for Hiroshima - Cai Guo-Qiang

Project for Hiroshima – Cai Guo-Qiang

 

Golgotha Is a Mountain
Arna Bontemps

Golgotha is a mountain, a purple mound
Almost out of sight.
One night they hanged two thieves there,
And another man.
Some women wept heavily that night;
Their tears are flowing still. They have made a river;
Once it covered me.
Then the people went away and left Golgotha
Deserted.
Oh, I’ve seen many mountains:
Pale purple mountains melting in the evening mists and blurring on the borders of the sky.

I climbed old Shasta and chilled my hands in its summer snows.
I rested in the shadow of Popocatepetl and it whispered to me of daring prowess.
I looked upon the Pyrenees and felt the zest of warm exotic nights.
I slept at the foot of Fujiyama and dreamed of legend and of death.
And I’ve seen other mountains rising from the wistful moors like the breasts of a slender maiden.
Who knows the mystery of mountains!
Some of them are awful, others are just lonely.

Italy has its Rome and California has San Francisco,
All covered with mountains.
Some think these mountains grew
Like ant hills
Or sand dunes.
That might be so —
I wonder what started them all!
Babylon is a mountain
And so is Nineveh,
With grass growing on them;
Palaces and hanging gardens started them.
I wonder what is under the hills
In Mexico
And Japan!
There are mountains in Africa too.
Treasure is buried there:
Gold and precious stones
And moulded glory.
Lush grass is growing there
Sinking before the wind.
Black men are bowing.
Naked in that grass
Digging with their fingers.
I am one of them:
Those mountains should be ours.
It would be great
To touch the pieces of glory with our hands.
These mute unhappy hills,
Bowed down with broken backs,
Speak often one to another:
” A day is as a year, ” they cry,
” And a thousand years as one day. ”
We watched the caravan
That bore our queen to the courts of Solomon;
And when the first slave traders came
We bowed our heads.
” Oh, Brothers, it is not long!
Dust shall yet devour the stones
But we shall be here when they are gone. ”
Mountains are rising all around me.
Some are so small they are not seen;
Others are large.
All of them get big in time and people forget
What started them at first.
Oh the world is covered with mountains!
Beneath each one there is something buried:
Some pile of wreckage that started it there.
Mountains are lonely and some are awful.

One day I will crumble.
They’ll cover my heap with dirt and that will make a mountain.
I think it will be Golgotha.

 

Cai Quo-Qiang. Sunshine and Solitude

Sunshine and Solitude de Cai Guo-Qiang

Canciones para las derrotas

Milonga para una niña interpretada por Gustavo Pena “El príncipe”
Original de Alfredo Zitarrosa

Tetabiate en el exilio*
Miguel Manríquez

volverás en tu corcel
para recuperar esa piedra rodante
                   piedra de piedra
                   piedra de Alonso
                   piedra de luz y vidrio
porque caíste en el abismo
y necesitas el retorno      el barro y el agua
para que al caminar entre las ruinas
comprendas que naciste
y jamás
jamás
volverás a pisar la hierba trémula y helada
ni beberás el imantado vino
ni rayarás la madera tierna
ni sentirás el fuego primero en los hombros
los rumores milenarios no te detendrán
porque a pesar del verdor conocido y rezumante
no encontrarás pirámides o cabezas
sólo esa torreta metálica y ciega
         y aturdida por el viento
con el desierto en los párpados frágiles y cansados
pastarás en cabellos combados por la lluvia
vivirás en senos puntiagudos que te arrancarán
        los recuerdos olvidados
porque el capomo ya no existe para ti
y tu especie desapareció en el olor del ajo
ni siquiera
las campanas de musgo
te recuperarán
y ya perdido
en el zumbar de los motores
        murmullos ajenos
olvidarás las carbonizadas raíces
el sol brillante y lúcido en las pupilas
y los olores aquellos que llegan hasta el fondo
       -en la tierra depredada: el aguijón en la garganta
en la orilla del horizonte
el no regreso
el no escape de tu flor ancestral
porque el tacto inamovible
       -ese tacto-
te conduce hasta la muerte
                  hasta los arroyos dispersos
y las líneas
-líneas de alas-
son lo único que permanece
de aquella imagen entre las ruinas
con la mirada victoriosa
pero hoy
has perdido las batallas y la guerra
y regresas
con aliento húmedo    fétido y cansado
a tu cueva
a tu tótem
a la imagen frente al espejo
y te encuentras
con un jinete de cota sangrienta y destrozada
y la espada rota
sin escudo
sin insignia
        centauro desamparado
regresas a perderte
entre los desterrados
que recuerdan capomos en flor
a cada primavera
y de nuevo
salen a combatir
alucinados por el sabor de la próxima derrota.

*Tetabiate, que significa “piedra rodante” en Yaqui o Yoeme, fue el nombre que adoptó  Juan Maldonado Waswechia Beltran (n. 28 Agos 1857 – m. 9 Julio 1901). En 1887, a la muerte de José María Bonifacio Leyva Peres “Cajemé”, tomó el liderazgo de la guerra Yaqui contra el gobierno de Porfirio Díaz manteniendo una exitosa campaña guerrillera que terminó diez años después con la firma de la paz de Estación Ortíz. Se volvió a levantar en armas en 1899 y murió asesinado por su antiguo lugarteniente, Loreto Villa, en la sierra de Bacatete, Sonora.

Sin título
Miguel Manríquez

hay gente que oye hablar
de cuba libre
y creen que es una bebida
de ortega y gasset
y creen que eran muy amigos
porque siempre aparecen juntos
de literatura hispanoamericana
y creen que es españa y américa
de nicaragua y sandino
y creen que es una serie de televisión
espero que no confundan la sangre inocente
con un blody mery.

Milo Manara - El asno de oro (adaptación de La Metamorfósis de Alpuleyo)

Milo Manara – El asno de oro (adaptación de La Metamorfósis de Alpuleyo)

Sin título
Álvaro Quijano

Es mi mano la que apaga la luz
y penetrante se hunde en tu cabello
(ondulante tendencia inconclusa),
que me señala el camino hacia tu espalda,
hacia tu ascendente cuello
o hacia tu boca que me llama y me lleva.

Sin mis manos dos manos que tocan
         y van descubriendo lentamente
tu piel y el agua de tus sueños,
tus hombros que son las primeras manzanas
que yo he de morder tiernamente.
Y bajan desde tu cuello,
espiral inclinada,
        a uno y a otro lado
con el movimiento discontinuo
        del árbol y del viento,
y van
        hasta el principio de tus senos
apenas perceptibles prominencias orográficas.

Es mi mano
                que gira sus rumbos y los recomienza
y llega siempre a tu ombligo
y allí se detiene
como quien mira la distancia recorrida,
       se asoma a la vertiente
y se precipita mi mano, entonces,
por el camino despejado de tu vientre
       hasta llegar
a tu instinto de hiedra,
de flores sueltas,
y de labios como rosas.

 

Sin título
Álvaro Quijano

Desde que me separé de tí
(estabas llena de flores en el pelo
o al menos eso creí ver)
la muerte ha ocupado mis pensamientos.
Me parece que también tiene
unas flores en las manos
(pero azules y negras)
y canta en voz baja
una canción que no me atrevo a reconocer.

Desde que te fuiste
la muerte baila
Y tiene las flores en sus manos
(ya no puedo escribir sonetos
entre otras cosas,
ni dibujar)

Hace frío,
la noche es larga,
y el sol
es un aviso interrumpido
de las cosas que me rodean.

La muerte sigue danzando
aunque sea de día.
Me acerco a decirle algo,
tal vez a agradecerle su visita
y prometerle que en otra ocasión
estaré con ella

-Disculpa, por el momento
tengo otras cosas que hacer-.
Al escucharme,
atenta y respetuosa,
deja de bailar
y desaparece.
Veo, sin embargo,
que ha dejado en mis manos
las flores azules y negras
y sé que algún día vendrá por ellas.

Desde que te fuiste
la muerte quiere enamorarme.

Milo Manara - Pentiti!

Milo Manara – Pentiti!

Lección del árbol
José de Jesús Chuchú Martínez

Tú, que te nutres, árbol, de la tierra
llena de amargas sombras y de muertos
tienes el pelo verde, de esperanza,
y alzas los brazos saludando al cielo.
Yo, sin embargo, que me nutren nubes
y esperanzas y pájaros y sueño,
y que huyo de la tierra y sus gusanos,
siempre miro hacia abajo, y tengo el pelo
más negro que la noche y más amargo,
por más que es luz y cielo mi aliento.
Tú estás plantado, eres feliz así,
y así bailas y cantas con el viento
y resistes las grandes tempestades.
Inmutable, seguro, satisfecho,
eres de y en tu patria. Yo soy huésped
hasta en mi casa, hasta en mi propio cuerpo,
y ni bailo ni canto, y si camino
es porque busco qué buscar de cierto
cayéndome a menudo en las tinieblas
tal un inválido indeciso y ciego
al que le falta Dios como una pierna.
Débil apoyo aunque en extremo bello
hacen las nubes a los hombres fáciles
de caer, de morir de desconsuelo.
¡Oh, cuánto diera yo por un bastón,
por una dura fe como tu cuerpo!
A ti te riega el agua, tibia apenas,
y hasta te llueve sin amparo el hielo,
y das frutos sabrosos, y das flores.
A mí el sudor y lágrimas de fuego
me llueven en la carne y en el alma
y crezco en uñas nada más, y crezco
en versos que no sirven para nada,
y en niños epilépticos y en pelos.
Aun derribado por el hacha o rayo
tú sigues siendo útil en invierno
cuando calientas el hogar del pobre.
Yo, sin embargo, ni después de muerto
seré otra cosa que un abono para
esa hierba que crece en cementerios
y que no se la comen ni las cabras
porque posiblemente sea veneno.
Antes que eso suceda imitaré
tu único amor por este suelo nuestro
que algo debe tener de bueno y dulce
para que el mar, en olas y de lejos,
venga en lengua a lamerlo, desdentado.
salpicando saliva, como un perro
sediento, amargo, y sin creer en Dios.
También yo me harté de su alimento;
probará mi alma la comida cruda
que arranco de la tierra y doy al cuerpo;
no me alimentaré más de las nubes
ni de las esperanzas y los sueños
que tanto mal nos hacen a los hombres.
Quiero aprender a soportar mi peso
sin ningún otro apoyo que mis piernas:
olvidaré las cosas que no veo;
olvidaré el consejo de mi madre
y buscaré en la tierra mi sustento.
Así tal vez una esperanza crezca
de mis manos y de mis pensamientos
amiga de los pájaros, del hombre
y de la tierra, hasta del mismo cielo,
para recompensarme mis raíces
clavadas amorosas tierra adentro
y únicamente, como a tí, oh árbol
que hoy me has dado un camino con tu ejemplo.

 

Cuando antes de dormir…
José de Jesús Chuchú Martínez

Cuando antes de dormir depositamos
a los pies de la tarde el mutuo afecto
con que en el día nos miramos, cuando
abandonamos en el tiempo los recuerdos
seguros de las próximas venturas,
te explicaré lo que con ello hacemos:

Que aquí en la vida se ama todavía
los muertos lo saben por nosotros.
Que la gente se mira y se sonríe
los muertos lo saben por nosotros.
Que el pan, la sopa, los zapatos nuevos.
los muertos lo saben por nosotros.
Que hay sol aún y hierba y cine y aire
los muertos lo saben por nosotros.

Los muertos
todas las noches salen a encontrar
los días que mandamos de regreso
y lo que en ellos va de nuestra vida,
lo que de ella olvidamos, lo que de ella nos sobra,
que a los muertos les sirve de alimento
con que se nutren para por lo menos
presentarse con cierto decoro
en la memoria de los vivos.

Es por nosotros que recuerda el mundo
y por otros iguales a nosotros.

Ámame dulcemente, proveedora,
con generoso, alegre despilfarro,
con nuevo amor todos los días,
para ir dejando en las viajeras tardes
casi no usados besos,
casi no usado amor,
que algún día tú y yo
comeremos nuestro propio afecto.

Milo Manara - Manifesto per la mostra di Siena

Milo Manara – Manifesto per la mostra di Siena

 

La sociedad Juliette (fragmento)
Sasha Grey

¿Conoces ese verso de William Blake que dice algo así como «El mundo en un grano de arena»? Bueno, pues yo soy capaz de ver el universo en una gota del semen de Jack. Cuando pienso en el semen de Jack, pienso en cómo habrá llegado hasta allí, en lo genial que ha sido el sexo y en que no quiero que se acabe jamás. Cuando pienso en el semen de Jack, él siempre está conmigo y es como si nunca hubiéramos estado separados.

Me gusta sentir su semen. Me gusta sentir cómo me lo dispara en la boca. Me gusta cuando me lo dispara en el pelo y me lo deja todo sucio, pegajoso y enredado, como cuando atraviesas una tela de araña.

Me gusta decirle que se corra en mis tetas para poder dibujar circulitos con el semen, como un pintor mezclando los colores sobre la paleta. Él es la pintura. Yo soy la pintora y el lienzo. Me gusta pintar con su leche sobre mi cuerpo para poder notar cómo se seca, cómo se endurece y se contrae, y me pellizca la piel al hacerlo. Me gusta cómo se cuartea en escamas mientras yo pinto. Me gusta levantar en un dedo una escama de su semen reseco y mirarla como uno mira un copo de nieve, intentando vislumbrar los dibujos cristalizados que contiene.

Me gusta bajar la vista y ver cómo sale a chorro el semen por la punta de su polla. Primero sale en un largo chorro, como arcos pegajosos y líquidos que no paran de decrecer en consistencia y volumen. Luego empieza a fluir con lentitud, de forma inexorable, como la espuma de una lata de cerveza que se ha agitado demasiado antes de abrirla.

Me gusta cuando se encharca en mi vientre, y me inunda el ombligo y se derrama por mi cintura como una crema caliente que rebosa del plato. Cuando cae sobre mi cóccix con grandes y gruesas gotas, como lluvia caliente, como leche caliente, como lava caliente. Cuando dispara sobre mi coño y en mi felpudo, donde se queda colgando en finas tiras, como el algodón atrapado entre los arbustos de espino.

Me gusta cuando se corre dentro de mí y me siento llena y satisfecha y relajada, como si acabara de darme un banquete. Y luego sentir cómo se desliza fuera de mi coño y deja un rastro perlado hasta el ojete. Algunas veces chorrea, horas más tarde, cuando ya hacía tiempo se me había olvidado que estaba ahí. Cuando estoy paseando por el campus de la universidad, o sentada en clase, o en el autobús, o en la cola del súper y de pronto noto que se me mojan las bragas con la leche y recuerdo el momento en que él embistió dentro de mí, gimiendo de esa forma tan delicada, un segundo antes de soltar su descarga. Y dejo que salga, como si estuviera follándome, corriéndose dentro de mí, en ese momento y en ese lugar, en el campus, en clase, en el autobús, en el súper.

Me gusta cuando se corre en mi cara y estoy completamente a su merced, como si me humillara con su semen. Cuando cierro los ojos y siento que me salpica en la cara. Cuando no para de correrse y se corre y se corre, y noto su densidad y cómo se desliza por mi cara. Me llena los poros, me chorrea por la mejilla, por la frente, me cuelga de la barbilla. Y tengo la sensación de que mi cara no es lo bastante grande para abarcar todo su semen. Su semen interminable.

Me gusta limpiármelo de los labios y de las mejillas y juguetear con él entre el dedo índice y el pulgar como si fuera un moco, y luego volver a metérmelo en la boca, darle vueltas y mezclarlo con la saliva, para preparar un cóctel con sus fluidos y los míos, y tragármelo de un sorbo, como una ostra. Luego abro la boca, bien abierta, y saco la lengua para demostrarle que ya no queda nada. Que he sido una niña buena y me he tomado toda la medicina.

Me gusta intentar adivinar qué ha desayunado, comido o cenado o merendado por su sabor y su olor. Salado, amargo, dulce, agridulce o ahumado. Cerveza, café, espárragos, plátano, piña, chocolate. Por la textura y la consistencia. Algunas veces es cristalino, como la clara mal cocinada, otras veces denso y granuloso como la sémola, y otras, ambas cosas al mismo tiempo. Y otras veces es fluido como el jarabe para la tos, que es cuando más me gusta, porque se traga con facilidad.

Me gusta chuparle la polla después de que se haya corrido dentro de mí, cuando se la saca y tiene el pene reluciente y brillante por su corrida y la mía. Quiero paladear su sabor y el mío juntos, nuestro sudor y nuestra pasión. Quiero que se me quede ese regusto en la boca hasta que empiece a volverse rancio y se huela en mi aliento. Me encanta el olor de su semen cuando empieza a fermentar en mi cuerpo.

Y luego me gusta limpiarme su semen reseco del cuerpo en la ducha y notar cómo vuelve a la vida al contacto con el agua, casi como si resucitara de la muerte. Me gusta mirar esa agua, su semen, cómo cae por el desagüe, y pienso en el viaje en el que está a punto de embarcarse.

En los lugares en los que ha estado y en los lugares donde acabará. Desde el interior del cuerpo de Jack hasta el interior de mi cuerpo. Desde mi cuerpo hasta el mar.

Nacido de la naturaleza y de vuelta a ella. Como todas las cosas.

Como debe ser.

 

Milo Manara - El perfume del invisible (fragmento)

Milo Manara – El perfume del invisible (fragmento)

 

NO ES DE TI…
José de Jesús “Chuchú” Martínez

No es de ti que tu amor brota,
de mí viene, en ti resuena
y canta y se multiplica
y a mí otra vez se regresa.
Eco del mío, tu amor
no es más que el mío de vuelta.
Amor mío que me viene,
amor tuyo que me deja.
Contigo me estoy amando,
te usa mi amor y te emplea
para amarme desde ti.
Para besarme, te besa,
te toca para tocarme,
para beberme, te llena,
para verme y abrigarme
te ilumina y te calienta,
de ti se viste y disfraza
del tuyo que se sustenta
del mío que nos confunde
y hasta el cuerpo nos enreda.
Con mi mismo amor me amas,
con mi pasiÓn y mi fuerza,
pero contigo y tu cuerpo
y con toda tu belleza.

Cantares Mexicanos
Canto XLII

He tomado bebida de hongos,
llora mi corazón,
me aflijo en la tierra,
sólo soy menesteroso.

Sólo vengo a recordarlo,
me alegro,
¿tengo contento en la tierra?
sólo soy menesteroso.

Con espanto contemplo la muerte,
sólo soy menesteroso,
¿cómo en verdad he de obrar?
En verdad ya no estés cavilando
estáis tan airados.

Que como pluma de quetzal fuera yo,
ya allá estamos;
que como un collar fuera yo,
ya allá estamos;
en verdad ya no estéis cavilando,
estáis tan airados.

Amigo mío, amigo mío,
¿acaso en verdad mi amigo?
Que sólo por su palabra nos necesitamos.
Por esto lo recuerdo,
ojalá que así no perezcamos;
he aquí nuestras flores.

Que no se entristezcan vuestros corazones,
vuestras palabras,
vosotros, amigos nuestros.
Como yo lo sé, vosotros lo sabéis;
sola una vez se va nuestra vida.

En un día nos vamos,
en una noche hay descarnamiento.
Aquí sólo hemos venido a conocernos,
sólo hemos venido a pedir prestada la vida en la tierra.
Que con calma,
con tranquilidad vivamos.
Ven, alegrémonos,
que no lo hagan los que andan airados.
Lugar muy ancho es aquí.
¡Ojalá siempre se viviera,
ojalá nunca se muriera!

Aunque viva en lo alto,
a nosotros no anda golpeando, como un rayo,
nos acecha aquí,
aunque menesteroso, en lo alto,
que no se aflija
¡Ojalá siempre se viviera!
¡Ojalá nunca se muriera!

Poemas más poemas

Jean Saudek – El sagrado matrimonio

MI DOLOR
Roque Dalton

Conozco perfectamente mi dolor:
viene conmigo disfrazado en la sangre
y se ha construido una risa especial
para que no pregunten por su sombra.

Mi dolor, ah, queridos,
mi dolor, ah, querida,
mi dolor, es capaz de inventaros un pájaro,
un cubo de madera
de esos donde los niños
le adivinan un alma musical al alfabeto,
un rincón entrañable
y tibio como la geografía del vino
o como la piel que me dejó las manos
sin pronunciar el himno de tu ancha desnudez de mar

Mi dolor tiene cara de rosa,
de primavera personal que ha venido cantando.
Tras ella esconde su violento cuchillo,
su desatado tigre que me rompió las venas desde antes de nacer
y que trazó los días
de lluvia y de ceniza que mantengo.

Amo profundamente mi dolor,
como a un hijo malo.


Jean Saudek – Los amantes (1987)

YA NO
Idea Vilariño

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, ni con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.


Jean Saudek – The kitsch

DERROTA

Rafael Cadenas, 1963

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo que creí
que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

FRACASO
Rafael Cárdenas

Cuanto he tomado por victoria es sólo humo.
Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente, difícil de entreleer es tu letra.
Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje que traías,
más precioso que todos los triunfos.
Tu llameante rostro me ha perseguido y yo no supe que era para salvarme.
Por mi bien me has relegado a los rincones, me negaste fáciles éxitos, me has quitado salidas.
Era a mí a quien querías defender no otorgándome brillo.
De puro amor por mí has manejado el vacío que tantas noches me ha hecho hablar afiebrado a una ausente.
Por protegerme cediste el paso a otros, has hecho que una mujer prefiera a alguien más resuelto,
me desplazaste de oficios suicidas.
Tú siempre has venido al quite.
Sí, tu cuerpo, escupido, odioso, me ha recibido en mi más pura forma para entregarme
a la nitidez del desierto.
Por locura te maldije, te he maltratado, blasfemé contra ti.
Tú no existes.
Has sido inventado por la delirante soberbia.
¡Cuánto te debo!
Me levantaste a un nuevo rango limpiándome con una esponja áspera, lanzándome a mi verdadero campo de
batalla, cediéndome las armas que el triunfo abandona.
Me has conducido de la mano a la única agua que me refleja.
Por ti yo no conozco la angustia de representar un papel, mantenerme a la fuerza en un escalón,
trepar con esfuerzos propios, reñir por jerarquías, inflarme hasta reventar.
Me has hecho humilde, silencioso y rebelde.
Yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado ser. Por no darme otra vida.
Por haberme ceñido.
Me has brindado sólo desnudez.
Cierto que me enseñaste con dureza ¡y tú mismo traías el cauterio!, pero también
me diste la alegría de no temerte.
Gracias por quitarme espesor a cambio de una letra gruesa.
Gracias a ti que me has privado de hinchazones.
Gracias por la riqueza a que me has obligado.
Gracias por construir con barro mi morada.
Gracias por apartarme.
Gracias.

El fracaso de la vida

Miguel de Unamuno

Cuando el alma recuerda la esperanza
de que nutrió su juventud comprende
que la vida es engaño y luego emprende
soñar que fue lo que no fuera; avanza

así con sus ensueños, mas no alcanza
lo que esperó; soñando se defiende
y llega al fin Aquella que nos prende
con el lazo de la última membranza.

Para ver la verdad no hay mejor lumbre
que la lumbre que sube del ocaso,
y que luego el verdor trueca en herrumbre:

lanzadera fatal urde el acaso
de la vida en la trama la costumbre:
toda vida a la postre es un fracaso.

CIMIENTOS
Leopoldo Staff

Construí sobre la arena
y se vino abajo;
construí sobre una roca
y se vino abajo.
Ahora, cuando construya, empezaré
por el humo de la chimenea.

Jan Saudek – Victoria sobre el Mar

Pensar en versos

Luis Pazos – Tanto fue su conocer.

Tanto fue su conocer
que le perdió
el respeto a la vida
y elaboró una extraña
teoría del abismo.

Se debatió salvaje
entre los dos extremos
pero sucumbió
ante la única exactitud:
no correspondía
a su circunstancia
la unidad de los opuestos.

Jaime Gil de Biedma – No Volveré A Ser Joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
envejecer, morir, era tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Pablo Odhe – Clara

Clara desde tu cuerpo
se escucha la estampida de los transatlánticos
un círculo de búfalos rodea tu boca
nada más increíble para un hombre
que concebir una mujer
tu nacimiento marca la división de las aguas
alta marea
de brazos en mi cuello
algún día leeré esto
y no significará nada
nada más que la cruz de tu pecho
crece en tu cuerpo lo que está adentro mío
y no hay golpe más fuerte que el de tu mano
ni mirada más precisa que la de tu paso
todas las veces necesarias estoy
y si es preciso
todas las veces callo

Audrey Hepburn

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Poemas y divas.

Sasha Grey

Pasa el lunes…
Jaime Sabines

Pasa el lunes y pasa el martes
y pasa el miércoles y el jueves y el viernes
y el sábado y el domingo,
y otra vez el lunes y el martes
y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere
dormir,
la estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón
aturdido,
la vida pasando como estas palabras.
lunes, martes, miércoles,
enero, febrero, diciembre, otro año, otro año, otra vida.
La vida yéndose sin sentido, entre la borrachera y la conciencia,
entre la lujuria y el remordimiento y el cansancio.

Encontrarse, de pronto, con las manos vacías,
con el corazón vacío,
con la memoria como una ventana hacia la obscuridad,
y preguntarse: ¿qué hice?, ¿qué fui?, ¿en donde estuve?
Sombra perdida entre las sombras,
¿cómo recuperarte, rehacerte, vida?

Nadie puede vivir de cara a la verdad
sin caer enfermo o dolerse hasta los huesos.
Porque la verdad es que somos débiles y miserables
y necesitamos amar, ampararnos, esperar, creer y
afirmar.
No podemos vivir a la intemperie
en el solo minuto que nos es dado.
¡Qué hermosa palabra “Dios”, larga
y útil al miedo, salvadora!
Aprendemos a cerrar los labios del corazón
cuando quiera decirla,
y enseñémosle a vivir en su sangre,
a revolcarse en su sangre limitada.

no hay más que esta ternura que siento hacia ti,
engañado,
porque algún día vas a abrir los ojos
y mirarás tus ojos cerrados para siempre.
no hay más que esta ternura de mí mismo
que estoy abierto como un árbol,
plantado como un árbol, recorriéndolo todo.

He aquí la verdad: hacer las máscaras,
recitar las voces, elaborar los sueños,
Ponerse el rostro del enamorado,
la cara del que sufre,
la faz del que sonríe,
el día lunes, y el martes, y el mes de marzo
y el año de la solidaridad humana,
y comer a las horas lo mejor que se pueda,
y dormir y ayuntar,
y seguirse entrenando ocultamente para el evento final
del que no habrá testigos.

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La nube en pantalones – Vladimir Maiakovski

A vuestros pensamientos que sueñan

sobre sus sesos reblandecidos
como un gordo lacayo sobre un sofá grasiento
quiero irritarlos
con un jirón sangriento de mi corazón,
me burlaré hasta hartarme, mordaz y atrevido.

¡No tengo en el alma ni una sola cana
ni tampoco hay en ella ternura senil!
Ensordeciendo al mundo
con el poder de mi voz avanzo hermoso,
con mis veintidós años de existencia.

¡Los delicados
tocan el amor con tiernos violines!
Pero el rudo se sirve de timbales.
Prueben, como yo,
a darse vuelta como un guante
y ser todo labios.

Salga a aprender
desde su sala de batista
la ceremoniosa funcionaria de liga angelical.

Y también la que hojea en silencio sus labios
como una cocinera un libro de recetas.

Si lo desean
comeré carne hasta ponerme rabioso
-y, como el cielo, mudaré de tonos-; si lo desean
seré impecablemente tierno.
No un hombre,
¡sino una nube en pantalones!

No creo que exista una Niza florida.
Por mi conducto otra vez serán loados
todos los hombres que yacen como un hospital
y todas las mujeres gastadas como un refrán. Sigue leyendo