Victoria parcial pero prometedora

No hay manera de contener la dicha de la victoria que alcanzó la tibia izquierda en el poder el día de ayer con la aprobación de la despenalización del aborto. Por fin se ha enfrentado un grave problema de salud pública y de seguridad social. La intención en ningún momento es la de considerar al aborto como un medio anticonceptivo. Quien piensa eso (mujer u hombre) no toma en consideración lo difícil que es tomar esta decisión para una mujer, tanto moralmente al pensar en la vida del feto como en la suya propia al ser una operación, que al paso del tiempo, es de mayor riesgo.

El objetivo es eliminar un problema de salud pública, la comisión de un delito que enriquece a muchas personas, la prevención de un problema social cuyos tentáculos se expanden en forma de indigencia, violencia familiar, problemas psicológicos, pobreza y fin del proyecto de vida de un sector de la población (51%) que aún es oprimido por la restante minoría. El que la mujer tenga este derecho le lleva a la obligación de hacerlo valer siendo más responsable de su cuerpo, exigiendo equidad de género, teniendo voz y voto único sobre lo que en su interior y en su vida sucede. Más importante que eso es que es un paso tan grande que permite quitarnos tabúes y miedos, además de cobardías ante los sectores reaccionarios, para seguir adelante clamando una educación sexual tan intensa y rica de conceptos y profesionales en el tema que haga que esta medida no tenga que ser tomada, solo sea una ley, un derecho más entre tantos otros. Con esta medida esperamos que se impulse la concientización de la sociedad no solo en materia de medidas anticonceptivas y de planificación familiar sino en el debate verdadero y unánime de la manera en que el sexo comercializado, la doble moral de los medios y la depauperización de la sociedad llevan a muchas parejas a tener relaciones sin cuidado, sin protección, sin pensar en el otro o pensando que no importa pues no hay futuro plausible. Esto no quedará aquí. El siguiente paso inmediato debe ser la lucha por preservar este derecho ganado ayer en la asamblea apoyando al jefe de Gobierno en tanto se cumple el plazo de 60 días para que presenten los lineamientos de organización y funcionamiento de los servicios de salud encargados de llevar esto a la práctica.

Además otra lucha nos queda contra la doble moral opresora y ciega de sus errores: La DOCTRINA ESTRADA debe mantenerse, pues no tiene sentido que los que nazcan sean víctimas de guerras que no provocan, que generen dinero para quien no pelea y que se metan en países donde nada nos incumbe. Los que están a favor de la modificación o revisión de los artículos 89 (acerca de las atribuciones del presidente) y del 76 (sobre las atribuciones del senado) esperan que el Presidente Espurio Calderón apoye ya no solo los ejercicios militares sino las contiendas que se den en nuestro continente en vistas de una América Latina no acorde con intereses Estadounidenses. La doctrina Estrada no es ley alguna que pueda aplicarse sobre la no intervención de México pero si una línea de pensamiento al respecto que ha permitido a México erigirse (por lo menos en lo que respecta al exterior) como una nación pacífica y capaz de llegar a buen entendimiento con las naciones (en tanto Relaciones Exteriores no este dirigida por un idiota). Sencillamente solo resta decir que no habrá paso atrás sobre este punto, una sola señal de debilidad es suficiente para permitir que este proceso sea llevado a su fin permitiendo que el presidente disponga a su libre albedrío de las tropas nacionales y (lo que me aterra a mí) de las reservas tal y como E.U. lo hizo en su momento en Vietnam y otros puntos del globo hasta nuestros días.

La ley del ISSSTE es un punto controversial. La seguridad social de los trabajadores al servicio del estado está en riesgo pero no por esta ley, sino por la dirigencia corrupta y el sindicalismo débil y vendido. Los trabajadores a su vez no ayudan. El trabajador moderno privado o estatal dentro de la lógica del estrés, de la violencia laboral y de las presiones a las que cada día se ve sometido solo se repite: "hoy no quiero trabajar, mañana tampoco". No podemos fomentar (ni queremos) la cultura laboral como una moral lógica del gusto por una actividad que es natural para el buen desarrollo de la sociedad en cualquiera de sus facetas. Reconocer esto en todos los niveles llevaría a la preocupación de construir una sociedad educada y sana donde cualquier empleo sea objeto de alabanzas y de preocupaciones por la seguridad física y psicológica de los trabajadores. El pensionado vive con dificultades económicas pero a su vez la gente no quiere que incrementen las edades de jubilación, no desea ser productiva en estos momentos de carencia. En ello se engloba el paro del 2 DE MAYO. Este debe consistir en una falta colectiva, con el consiguiente descuento, seamos coherentes y firmes en nuestra decisión. Demostremos que el esquirol no tiene valor moral para afrontar algo que nos preocupa a todos, pero no queramos protestar y además ser recibidos con laureles, vítores y felicitaciones por no haber ido a trabajar. No trabajemos pero no nos quedemos acostados en casa, salgamos a las calles, a la puerta de las empresas: no obstaculicemos el trabajo, concienticemos al trabajador. La preocupación es el dejar el dinero de los jóvenes, de los que están creciendo, de los que aún no nacen en manos de empresarios y banqueros corruptos, avariciosos y sin ninguna consideración por sus semejantez. No al PENSIONISSSTE y eso es una petición a los trabajadores de hoy porque (si no hay más de estos bellos cambios) a ellos no les afectará esto sino únicamente a los que entren a trabajar después de instaurada la ley.

¡APOYO A LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO!, ¡APOYO A LA DOCTRINA ESTRADA DE NO INTERVENCIÓN!, ¡NO A LA NUEVA LEY DEL ISSSTE!

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