Viene el Caos…

 
Ante los recientes eventos que marcan la paulatina desestabilización e ingobernabilidad de nuestro país es imposible permanecer impasibles. Como todo tiempo de crisis, muestran la verdadera cara de nuestra moral como individuos y como sociedad, diferente por completo de la sarta de mentiras que enarbolamos diariamente para justificar nuestra mediocridad. Corrupción a todos los niveles de la sociedad, en todos sus rincones y en cada uno de sus miembros. Pero la respuesta de la sociedad a la sociedad misma pesa más sobre los hombros de aquellos que a través del peor que ostentan o de las toneladas de dinero que se embolsan día a día pudieron hacer para rescatar y tratar de impulsar el cambio, aunque, como ustedes y yo sabemos, eso es algo prácticamente imposible que sucediera.
 
Hace un año y quince días, escribía mi segunda entrada de blog, reclamando el esfuerzo de la sociedad para frenar el desafuero de López Obrador. Hoy se ha firmado la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, López Obrador tiene un futuro incierto en las elecciones (las cuales por cierto son un circo equiparable al de hace 6 años pero con la ilegalidad y corrupción propias de tiempos plenamente salinistas) y los narcotraficantes han desatado una ola de violencia que ya rodea toda la frontera norte y la zona del pacífico. Pero lo que temíamos adelantó su tiempo, la ola de violencia propias del sistema capitalista, de las contradicciones sociales y económicas ha llegado a nuestro país justo antes de tiempos electorales aunque sea tan solo una extensión de la violencia que ha azotado al país durante 5 años y de los que los núcleos urbanos se habían salvado dejando a la comunidad rural a su suerte, dejándose engañar por los medios y permitiéndo que esos crímenes quedaran impunes.
 
El subcomandante Marcos, conocido en estos días como el Delegado Zero, ha venido al resto del país a llamar a preparar una revolución de tipo socialista. Viene a encender a los obreros y a los campesinos ya los estudiantes. No le interesan oficinistas ni personal de confianza, sabe lo rastreros que son y solo el tiempo dirá si se adhieren a la revolución que desea. No puedo expresar que estoy de acuerdo con él, aún no quiero enarbolar esa misma bandera, pero por lo visto el Gobierno esta o de acuerdo, o en contubernio con él. Lázaro Cárdenas, Michoacán es la prueba que la represión ha pasado del campesino al proletario; y esta semana se ha confirmado con la represión de los campesinos de San Salvador Atenco. Se ha optado por la violencia ruin, por darle rienda suelta a las frustraciones, a los golpes, a la pobreza, al odio del proletario policía, del proletario granadero que irracionalmente y (como siempre) olvidando que es un ser humano, invadido por el efecto embriagante del arma en la mano, del escudo en la otra, del casco amenazante, etc., se ha lanzado sobre su hermano trabajador para golpearlo y vejarlo impunemente mientras arriba, de verdad arriba (no junto a coroneles y sargentos de la misma cañaá que el policía raso), se ríen y se carcajean viendo saltar la sangre de las marcas que dejan los toletes, de los agujeros que dejan las balas.
 
Los obreros de Sicartsa están defendiendo un líder corrupto y ladrón de sus cuotas y sus sueldos, como recurso para evitar el fin del sindicalismo mexicano. Mientras son solo ovejas en el matadero, ovejas atrincheradas esperando defender su corral y su pastura para seguir teniéndolo y seguir apaciguadas a la llegada del siguiente presidente… ¿Pero en lo que eso pasa? ¿qué sucederá? Atenco lucha aun, el aislamiento que viven gracias a los medios nos impide ver claramente cuales son las trampas y corruptelas que en verdad existen en ese movimiento. Mientras, se convierten en banderas y mártires de las luchas obreras y campesinas que cada vez sienten el cerco más estrecho de la "justicia", del "gobierno" "del cambio", de la represión y el aislamiento social.
 
Pensé que tardaría aún años para ver la división del país en incontables fragmentos (aún ideológicos aunque ya empezamos a dejar algunas viseras en el pavimento), pero la división está hoy enfrente de nosotros: Veo a la prensa atacar al obrero golpeado, al activista desarmado, al campesino empobrecido y manipulado. Al exparacaidista golpear al activo en infantería para servir al traficante de coca y heroína y marihuana que paga las fiestas y felicidades y escuelas de los pueblos para los cuales el gobierno no tiene un centavo, al contrario de para comprar buques de guerra, sistemas electrónicos y antiterroristas que no tienen efectividad alguna contra el narco (quiensabe para que los estén comprando nos hemos de preguntar, o quizá para que disfruten sus efectos quienes sería más correcto).
 
Los activistas y revolucionarios te dicen que y cuando pensar. Los partidos se llenan de basura política en espera de hacerle el juego a empresarios. Los obreros dejan morir a los orberos, en minas sin ayuda, en marchas sin retorno, en tomas de empresas. Los campesinos en los partidos, el estudiante dizque dedicándose al estudio, dizque dedicándose a la política y los clasemedieros, los profesionistas, los de confianza… viendo muy "críticos" el futbol y las noticias por igual en su casa. Como si con chilenas se desviaran balas y con ganas de que con balas se anoten goles.
 
Ya no quiero por hoy decir más compatriota mexicano. Si estás de acuerdo en lo que digo, si piensas que no le falta verdad y no puedes huir aningún lado emula a nuestros hermanos chicanos, mexicano-americanos, migrantes, latinos, hispanos y sal a las calles. No importa tanta mierda si tienes la voluntad de acabarla por tus hijos, por tí mismo, por tu país y por su gente. Sal a las calles y tómalas pero no para enfrentar a tu hermano mexicano. Para eso el obrero-policía se encargará desde su irracionalidad de echarse la soga al cuello, de servir a la sangre y al odio orquestados y no solo a la brutalidad diaria y marginadora con la que destruimos nuestro tiempo. Toam las calles con el libro en la mano y el corazón.
 
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