Fonte Pura

juan y vanesa

A los hombres que me gustan
Cecilia Laura Rodríguez

Hay varias cosas que siempre quise decirte
y nunca encontré el momento

Quise decirte
que mi prejuicio
a darte mi piel
es porque siento que me la arrancaron
y si hay algo parecido a piel
sobre mi carne y mis huesos
es porque la fui recogiendo
del polvo……..de los cajones
de entremedio de los libros la ropa los perfumes
y la fui armando
de vuelta

y quién dice
a lo mejor
sin querer
solo al pasar
vos mismo arrancaste un hilito
y ese hilito se volvió arena

Siempre quise decirte
que estoy en busca de una parte de mi cuerpo
que me sacaron
que ya no está
y no la encuentro

Lo único que sé es que esa parte que me falta
no está escondida en tu cuerpo

tu cuerpo me gusta porque es tuyo
porque no hay nada mío en él
salvo lo que yo lleve
y me encantaría
adoraría
que mi cuerpo te guste
por los mismos motivos

Quise decirte que me resulta abrumadora
la distancia
que hay entre vos y yo
y sin embargo
………………….de alguna manera
……………………………………………..afino el ojo
y encuentro ese punto medio entre nosotros
calculo la longitud
el tiempo de viaje
la cantidad de estaciones de servicio
y me quedo esperando
a ver si vos calculaste lo mismo
y
como yo
estas por dar el primer paso
y me quedo esperando
y no tengo ninguna señal seria
de que vos hayas calculado nada
y entonces
la distancia
vuelve a abrumarme
como una ráfaga de aire frío que abre los poros
y electriza la espalda

Siempre quise decirte
que recuerdo el día que pensé:
puedo quererlo
recuerdo donde estaba
qué hacia
y la sensación que me rodeó
al pensar en eso

en cambio
no recuerdo si te quise
ni tampoco sé muy bien si ahora te quiero

Quise decirte
que aunque aprendí a disfrutarme en soledad
siempre voy a salir a buscarte
siempre voy a estar calculando
……………..ese punto medio……………..

pero no te voy a arrastrar hasta él

te considero un ser pensante
capaz de modificarte y movilizarte a vos mismo
no te voy a tomar por menos que eso
no voy a aceptar una versión boluda de vos
yo quiero la versión completa
en hache-dé

y me vuelve loca
que no veas
que a vos también te sacaron una parte de tu cuerpo
que a vos también te arrancaron un hilito de tu piel
que a vos te dijeron:
no busques eso que te falta
porque es de puto
es de mujer

Siempre quise decirte
todas estas cosas
y tantas
………..tantas más

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Te amo por ceja
Julio Cortázar

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas
que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas precisamente
lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones cuando
se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo
lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino es
también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.

Además te quiero, y hace tiempo y frío.

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Queja
Alfonsina Storni

Señor, mi queja es ésta,
Tú me comprenderás;
De amor me estoy muriendo,
Pero no puedo amar.

Persigo lo perfecto
En mí y en los demás,
Persigo lo perfecto
Para poder amar.

Me consumo en mi fuego,
¡Señor, piedad, piedad!
De amor me estoy muriendo,
¡Pero no puedo amar!

1984

Mártir de mi amor por ti
Jack White

Ella tenía 16 años y medía seis pies de alto.
En una multitud de adolescentes, saliendo del zoo,
tropezó, y comenzó a resbalar y a caer.
Se elevó en el aire, con sus caros zapatos de piel.
La cogí al vuelo, y le dije:
“quizá estos zapatos de color rubí son demasiado incómodos para ti”.

Quizá para ti, ahora.

Pero yo no estaba tan nervioso como debía aparentar,
hablando basura a su sonrisita, pequeño sueño adolescente.
Y al teléfono, no podría competir.
La capacidad de mi tonto amor de mentira se volvía débil.
Por un segundo pensé que sonaba dulce,
pero estoy seguro que tenía una voz tosca y débil,
así me escuché a mi mismo hablar.

Podría haberme quedado un rato,
pero tarde o temprano, rompería tu sonrisa.
Y puedo hacer una broma,
pero uno de estos días estoy destinado a ahogarme.
Y podríamos compartir un beso,
pero siento que no podría soportar todo esto.
Y apuesto a que podríamos construirnos una casa,
pero sé que lo más correcto que puedo hacer
es dejarte sola.

Dejarte sola, ahora.

Estás empezando a gustarme,
así que probablemente no te des cuenta de lo que voy a hacer.
Me alejo de ti caminando.
Seguramente no tenga mucho sentido para ti,
pero estoy intentando salvarte
de todas las cosas que probablemente te puedo decir o hacer.

Que probablemente haga.

Podría haberme quedado un rato,
pero tarde o temprano, rompería tu sonrisa.
Y puedo hacer una broma,
pero uno de estos días estoy destinado a ahogarme.
Y podríamos compartir un beso,
pero siento que no podría soportar todo esto.
Y apuesto a que podríamos construirnos una casa,
pero sé que lo más correcto que puedo hacer
es dejarte sola.

Dejarte sola, ahora.

Seguramente dirás que soy un tonto,
y que hago exactamente lo mismo que haría un cobarde.
Y estás empezando a gustarme.
Es una pena, una forma de vivir tan patética.
Pero, ¿qué puedo hacer?
Espero que comprendas lo que hago.

Soy un mártir de mi amor por ti.
Un mártir de mi amor por ti, ahora.
Un mártir de mi amor por ti.
Un mártir de mi amor por ti.

laundromat

Desamor
Rosario Castellanos

Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.

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Tenía miedo de que te fueras
y te fuiste,
un miedo menos…

Andrés Ixtepan

 

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A propósito del horizonte…

Como Ha de Ser el Samurai
Yamamoto Tsunemoto

Tengo la impresión de que los jóvenes Samurais de hoy en día se han fijado objetivos lamentablemente bajos. Tienen la mirada furtiva de los ladrones. La mayoría sólo busca su interés personal o hacer gala de su inteligencia. Incluso los que parecen tener el alma serena sólo muestran una fachada. Esta actitud no es conveniente. Un Samurai sólo lo es verdaderamente en la medida que no tiene otro deseo que morir rápidamente -y de volverse puro espíritu- ofreciendo su vida a su amo, en la medida donde su preocupación constante es el bienestar de su Daimyo, al que rinde cuentas continuamente, sin cesar, de la manera mediante la cual resuelve los problemas para consolidar las estructuras del dominio. De este modo, Daimyo y servidores deben estar determinados de la misma manera. Es indispensable que nadie, ni siquiera los dioses y los Budas, puedan haceros desviar de la meta fijada.

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Umbrío por la pena…
Miguel Hernández

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

Holocausto optimista
Otto René Castillo

¡Qué terrible mi tiempo!
Y sin embargo, fue mi tiempo.
No lo impuse yo, tan sólo
me tocó hundir mis pasos
en su vientre
y caminar con el fango
hasta el alma,
llenarme la cara de lodo,
entubiarme la pupila
con el agua sucia
y marchar
hacia la orilla futura
dejando una huella
horripilante
que hederá
para todos los tiempos.
Y sin embargo, fue mi tiempo.
Pustolento. Perruno. Horrendo.
Creado por el lobo, en verdad.
Sufrido por el hombre, a verdad.
Destruido con odio y muerte
en nombre del amor y la vida.
¡Qué terrible mi tiempo!
Y sin embargo, fue mi tiempo.
Hombres del futuro, cuando
penséis en nuestro tiempo,
no penséis en los hombres,
pensad en las bestias
que fuimos mordiéndonos
a dentelladas homicidas
los pedazos de alma
que tuvimos,
pero pensad también
que en este combate
entre animales
se murieron las bestias
para todos los siglos
y nació el hombre,
lo único bueno de mi tiempo.
Y que en medio de todo,
algunos vimos,
llenos de telarañas
y de polvo genésico,
cómo el hombre
fue venciendo a la bestia.
Y cómo el futuro
se acercaba
con una estrella
en los cabellos,
cuando moría
la bestia
bajo el peso
del hombre.

desaparecidos
Mario Benedetti

están en algun sitio / concertados
desconcertados / sordos,
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños, sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco, siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro, y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy, vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

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El que canta… (mi ciudad está loca)
Alejandro Aura

Mi ciudad está loca,
a veces tiene calor y a veces tiene frío–
nosotros sabemos bien lo que se dice a cada hora–
a veces tiene calor y a veces tiene frío
entre la mañana y la tarde–
¿por qué no hablar del clima?
a veces es premonitorio un buenos días–
entre la tarde y la madrugada.
Y alguien que la retrata–
a mi ciudad en seco, sin augurios–
y ella que coquetea.
Mi ciudad está loca, de deveras.

Tiene tedio–
pero mi ciudad tiene mercados y avenidas,
huellas de muchos que nunca se marcaron,
trato humano aunque comercio
donde todos caemos y a veces levantamos–
tiene tedio (¿o soy yo,
que estoy juzgando parcialmente?)–
tiene parques y flores
y crímenes y criminales
donde el hombre de ciudad se mira y desahoga–
no mataré becerro nunca
porque becerro que alcanzo es muerto y despellejado–.
Tienen los mercados frutas y verduras–
tiene tedio, mi ciudad
tiene tedio
y yo con ella.

 

La Caña
D.P. (versión de Chuchumbé)

Mi padre fue cultivando la tierra a cada minuto
y la tierra le fue dando cariño calor y fruto
caña dulce caña brava
caña de azucar prendida
que yo soy como la caña que va endulzando la vida
Caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad

Morena tierra sembrada por la injusticia el dolor
mirando el sol acostada del pueblo trabajador
eres el surco mojada del pueblo trabajador
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña al pie de una serranía
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad.

El cortador con su mocha tumba el filo del crisol
la magia que se derrocha en la tierra del furor
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña pues nunca me moriré
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad.

Hermano si te has perdido dentro de la cañalera
lanza en el aire una espiga que te sirva de bandera
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que me queman y no muero
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad

Epitafio
Elías Nandino

Descansa en la entraña oscura
de este lugar, lo que fue
el cuerpo en que consumé
mi terrenal aventura.
Deshecho en la sepultura
soy polvo -tierra vencida
y bajo tierra escondida-;
mas en ese polvo quieto
no está mi cuerpo completo,
su corazón, lo di en vida.

Soy tierra, tierra transida,
desnudez de polvo muerto
polvo por polvo cubierto,
desdibujo de una vida.
Difunta tierra escondida
dentro de una fosa oscura
donde espera y se depura
para subir -por raíces,
savias, flores y matices-
a reanudar su aventura.

En la soledad oscura
de los párpados cerrados
de este pozo, están guardados
los restos de mi figura.
Es todo lo que perdura
de mi carne enardecida
que, por arder sin medida,
expiró y me dio la suerte
de no morir de mi muerte
A mí me mató la vida.

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La noche nuestra interminable
José Emilio Pacheco

Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe
de las niñeces antiquísimas,
no pueden, no hacen peso en la balanza,
contra el horror creciente de este mundo.
Cuántos desastres ya he sobrevivido,
cuántos amigos muertos, cuánto dolor
en la noche insondable de la tortura.

Y yo qué hago y yo qué puedo hacer.
Me duele tanto el sufrimiento de otros y apenas
intento conjurarlo por un segundo con estas hojitas
que no leerán los aludidos, los muertos ni los pobres
ni tampoco /la muchacha martirizada. Cuál Dios
podría mostrarse indiferente
a esta explosión, a esta invasión del infierno.
Y dónde yace la esperanza, de dónde
va a levantarse el día que se sepulte
la noche nuestra interminable doliendo.

Hoy es siempre…

José de Jesús “Chuchú” Martínez

Hoy es siempre. Hoy estoy vivo para siempre.
En un trago de agua me bebo todas las aguas.
En una sola sonrisa soy feliz.
En unas pocas horas de esta tarde altísima
todo lo sé, todo lo soy, lo respiro todo
de una sola aspirada pero de punta a punta.

Y algún día hoy estará muerto para siempre,
en esta misma tarde ya caída
y juzgado con la misma vara,
con la misma medida y con la misma hondura
que estoy viviendo en esta tarde para siempre.

 

La guerra es parte de la vida…
Lena Noltelius

La guerra es parte de la vida.
La historia lo dice.
El presente lo comprueba.
Entonces, ¿somos lobos o borregos?
¿Yo? Yo soy la luna, cabrones.

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Pensar en versos

Luis Pazos – Tanto fue su conocer.

Tanto fue su conocer
que le perdió
el respeto a la vida
y elaboró una extraña
teoría del abismo.

Se debatió salvaje
entre los dos extremos
pero sucumbió
ante la única exactitud:
no correspondía
a su circunstancia
la unidad de los opuestos.

Jaime Gil de Biedma – No Volveré A Ser Joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
envejecer, morir, era tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Pablo Odhe – Clara

Clara desde tu cuerpo
se escucha la estampida de los transatlánticos
un círculo de búfalos rodea tu boca
nada más increíble para un hombre
que concebir una mujer
tu nacimiento marca la división de las aguas
alta marea
de brazos en mi cuello
algún día leeré esto
y no significará nada
nada más que la cruz de tu pecho
crece en tu cuerpo lo que está adentro mío
y no hay golpe más fuerte que el de tu mano
ni mirada más precisa que la de tu paso
todas las veces necesarias estoy
y si es preciso
todas las veces callo

Audrey Hepburn

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