MENSAJE DE FIN DE AÑO

A todos les deseo felices fiestas. Quisiera acompañarlos con unas chelas o un tonaya pero como eso no será posible tómense uno a mi salud, mejor varios. Creo que en el futuro habrá muchos retos a vencer para todos, pero esa no es razón para abandonar la alegría y dejar que nos arranquen la esperanza. Esta es una criatura informe y a veces grotesca pero también puede ser cálida y generosa. Si el mundo será mejor algún día no lo puedo asegurar, pero soñar en tanto no nos robe el tiempo, no cuesta nada y hasta puede ser una inversión. Saludos a todos mis queridos amigos, espero pronto poder disfrutar de su compañía. Feliz y próspero año nuevo desde el Reclusorio Preventivo Varonil Norte, estancia de ingreso, zona 3 celda 12.

Anuncios

La intención de la cárcel…

La intención de la cárcel es quitar la libertad de tránsito aislando y permitiendo al Estado manejar a un individuo por motivos de interés social. Es una institución que cumple con quitar la libertad de tránsito al individuo por vía de coerción directa.

Si al estado y a la sociedad le sirve esos es algo discutible, si la noción de pena y castigo permite influir en el  sujeto y su relación con su sociedad es algo aún más dudoso. Pero el hecho de que le sea retirado a uno su libertad de tránsito no es poca cosa y como seres vivos, orgánicos, psíquicos y sociales aislar al individuo, restringir su movilidad, aislarlo de sus grupos sociales o comunitarios preferentes  e integrarlo en una institución como parte de un mecanismo, burocrático e industrial no es poca cosa; trastoca toda su integridad.

Mi celda tiene 4 camastros, 2 anaqueles, 1 regadera y una taza de baño con lavabo en un espacio de 3.5 x 3.5x 3mts aproximadamente. La vida de cuatro personas, incluso de sólo una, en un espacio tan reducido no es sola de un incómodo descanso. El encierro poco a poco mina la mente y la voluntad, el aburrimiento y las mismas caras día con día van ensombreciendo la lucidez y la creatividad, la cárcel como un lugar de encierro, aun cuando los derechos fundamentales estén cubiertos, tiende a dañar la mente de cualquier humano. Muchas personas viven con el mito de que el encierro sirve para que un criminal piense y reflexione en su hecho; que gran error: lo que alguien pueda pensar de las razones que le traen a este lugar es algo que se da en los primeros días de la reclusión. Con el tiempo la mente tiene que readaptarse y la mentada reflexión tomara sus propios derroteros muy al margen de la intención de los que quisieran que el inculpado sufriera una especie de arrepentimiento. Sin movimiento, sin estimulo, la mente deja de pensar proactivamente, se atrofia, se deprime, se daña. La vida en la cárcel no puede ser aislamiento porque sería en automático, un fracaso. Cuando los presos pasan a población se les busca integrar en otra sociedad donde la locura de la cárcel no pierda todo sentido.

Sin movimiento los músculos poco a poco se atrofian contribuyendo a la pesadez y depresión general. El sistema digestivo sufre de la falta de movimiento alterando el ritmo gástrico del individuo. Tanto el trabajo como el ejercicio y alguna forma de entretenimiento se vuelven necesarios para no deshumanizar a la persona antes que reformarla.

En cana la percepción subjetiva del tiempo cambia profundamente. Si el individuo no se ocupa y encuentra un ritmo de vida los días se tornan iguales, las horas desaparecen prácticamente, se vive un letargo que trastoca todo el organismo en su cuerpo y psique hasta perder la noción de si mismo.

Sin el contacto cotidiano de otras y variadas personas, sin acceso a las medios de información, sin la sociedad en general, la vida fuera de la cárcel existe como un sueño informe no muy claro que sucede a través de las voces de la visita y de los nuevos. El mundo se retrae a como lo vivían los humildes tatarabuelos; en una inmediatez poco concebible para cualquier habitante de una urbe hoy en día y agravado por la posibilidad de conformarse con esta mínima de supervivencia.

La prisión es un entorno de agresividad, de rencor, de soledad y aislamiento. No por ello piensen que es como en las películas. La cárcel es el mismo  mundo corrupto y valioso que esta fuera de sus paredes, solo que con las pasiones y las ambiciones más a flor de piel. Eso me ha traído reiteradamente a la cabeza un pensamiento en estos días: una parte importante de nuestra libertad es la posibilidad de huir de la misma, renegar de nuestra propia libertad y escapar de sus responsabilidades es un lujo o un derecho que se tiene fuera de aquí y que muchas veces sobreexplotamos hasta la evasión hasta el hartazgo.

Al reducir las posibilidades de ejercer la libertad, el acotarla, la cárcel enfrenta al recluso con su libertad más íntima, con su yo; no piensen que por ello se sume uno en la reflexión. Esta no necesariamente ayuda y menos si es acompañada de la ignorancia. Las personas no encuentran en ese borde más que dos soluciones: o se abandonan de sí mismos o se reconstruyen a través de la voluntad y de la fe.

Los presos no hacen ejercicio nada más para verse malos o imponer su autoridad. El ejercicio es una manera de oración para entretener la mente, para no dejar que se mine el cuerpo, para conservar la vida, la dignidad y el orgullo cuando el Estado le despoja de buena parte de sí mismo. La cárcel como todo entorno de vulnerabilidad, es un reflejo de la sociedad  en que se halla solamente que hace más evidente sus carencias y contradicciones.

También los hay que se dejen morir como personas, viven en la pobreza aquí dentro desamparados de sus familias y de sí mismos  apenas sostenidos por la institución.

Un sistema penal con un cuarto de millón de personas encerradas no es la muestra de que el sistema judicial funciona sino de que nuestra sociedad no lo hace.

Hay personas olvidadas aquí dentro tal y como los hay allá afuera en tantas esquinas y banquetas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

H. consejo técnico: quisiera informar y hacer de su conocimiento las causas de mi detención y acusación por los delitos de: ataques a la paz pública y asociación delictuosa.

Antes que nada me reivindico totalmente como un estudiante libre, con ideas independientes. No pertenezco a ninguna asociación u organización criminal. Estudio bachillerato en el colegio de ciencias y humanidades plantel vallejo, y he concebido mis acusaciones como una adjudicación de delitos falsos.

Cabe mencionar la delicadez de la situación actual. He recibido amenazas por parte de la gente que me traslado al reclusorio, además de las graves extorsiones y situaciones adversas dentro del mismo, y que atentan contra mis derechos tales como: faltas en el proceso y violencia en el arresto. Temo por mi seguridad dentro de la instancia, por el cual pido de favor protección en el área de ingreso como método de protección para mi integridad física y psicológica. Me considero bajo todo lineamiento político, como preso de conciencia. 

Blog No. 1

En dos meses y a pesar del encierro hemos visto pasar mucha gente, delincuente o no, y en todas sus historias hay algo de trágico, algo que devela la corrupción del sistema y su ineficacia. Nos encontramos en el área de Ingreso que es donde el preso llega por primera vez al reclusorio,  en este lugar permanece una o dos semanas antes de que lo muevan a otro edificio llamado COC donde esperará que se le catalogue y clasifique por su eventual traslado a población. Los reos en pueblo residen en divisiones denominadas anexos cada uno de los cuales alberga un tipo de reo de acuerdo a la clasificación dada.

A nosotros no nos han trasladado a población, permanecemos en ingreso “por lo delicada de nuestra situación” Además nos encontramos segregados “para nuestra protección”, lo que quiere decir que permanecemos en una zona, aislados y encerrados, con el menos contacto posible con el resto de la población.

De todas formas hemos conocido muchas historias a las cuales es difícil encontrarles sentido y lógica para entender esa criatura informe que con las instituciones de seguridad y justicia del Estado Mexicano.

La primera que salta a la vista es la de muchas personas que llegan aquí con cantidades mínimas de marihuana y bajo los cargos de narcomenudeo. Realmente parece un deporte de la policía remitir a quien encuentran fumando para que luego el MP les construya el cargo de que ese cigarro que se les encontró iba a ser vendido y con ello refundirlo aquí un rato.

Solamente son datos para inflar las estadísticas mientras que para esas personas es un mes y medio de su vida encerrados en un lugar peligroso y hostil, quizá más tiempo alejados de su familia, sometidos a carencias que parecen inauditas en nuestro mundo contemporáneo y a un proceso desgastante del cual sabe que resultara. Muchos pensaran que de alguna manera es justo su encierro por andar coqueteando con la ilegalidad pero no. No hay manera de que sea justa una violación a la ley por parte de servidores públicos para que los políticos aparenten que hay un combate al narcotráfico

Otra deficiencia muy cruel, es el gran abismo cultural y educativo que llega a prevalecer entre el sistema judicial y el inculpado. Si bien los expedientes son mamotretos descomunales en su intento por ser claro y específicos y puntuales están llenos de un lenguaje especializado y esotérico que el inculpado no suele entender. Si tienen un defensor particular es afortunado pues quizá le explique los términos y lo visite en locutorios para hacerle comprender el estado de su caso; pero si no el defensor de oficio hará lo posible (esperemos) para explicarle en cinco o diez minutos el expediente antes de volverlo a ver hasta la siguiente audiencia que puede ser en algunas semanas, quizá meses.

En cierto caso me encontré a una persona que no sabía leer ni escribir. Sabia el cargo en su contra pero no tenía la menor idea de su proceso ni de lo que decía su auto de formal prisión, su confusión lo tenía sumido en el miedo, estaba aislado de su familia, pues no tenía medios para contactarlos y se enfrentaba a tres años de cárcel. En otro caso me tocó ver a un hablante de lengua indígena, a quien le fue proporcionado un traductor de acuerdo a la ley pero ni aun con esa ayuda se puede tener fácilmente una idea clara de aquello a lo que te enfrentas pues muchos términos son evidentemente intraducibles y altamente especializados desde ambos idiomas. Eso sucede en el mismo país donde quitan, reducen y simplifican la materia de civismo para sustituirla por una vulgar y borrosa noción de valores y moral bajo el nombre de ética y civismo.

Lo anterior no significa que todos sean inocentes, muchos otros aceptan que delinquieron,  sin embargo el ministerio público realiza integraciones mediocres o inventa cargos falsos cargos para poder procesarlos. Eso no es justicia. Usar el sistema de forma discrecionalmente para llevar a cabo una moral de justicia subrepticia corrompe las instituciones. A unos les plantan pruebas en su contra, a otros los agarran para poder abrir expedientes e investigaciones, se crean cargos para que sus procesos sean tortuosos y le den tiempo al sistema de justicia de encontrar pruebas o crearlas.

Lo que se ve aquí es un uso arbitrario del sistema judicial por autoridades por ciudadanos, por todos los involucrados. No significa que las instituciones no funcionen absolutamente; tener leyes y dependencias nos permite hacer validos nuestros derechos muchas más veces que si no existieran. El problema es que no funcionan como deberían y lo peor es que existe una tendencia a degradarlas y demeritarlas antes que fortalecerlas y mejorarlas. Negar el problema tal y como hacen los políticos es la mejor manera de empeorar la situación.

Nuestro caso no es diferente. Estamos siendo usados para asustar a los movimientos sociales. No es siquiera una cuestión de justicia sino un asunto de la parte más vil de la política en la cual no somos piezas importantes sino, aparentemente, peones sacrificables, desechables. Les demostraremos que no es así. Somos ciudadanos consientes y nuestra libertad es tan importante como las causas que apoyamos.