Tristeza (y vacío) de la ciudad

Tristeza de la ciudad
por favor no vuelvas.
Hoy no quiero verte aquí, no, no.
No sigas con esto más.
La gente que camina por la calle
te lo agradecerá infinitamente.

No. No, no…No, no.
No sigas con esto más.

Los abuelos de la nada

 
 
Estoy navegando en el más sublime vacío que puede el alma experimentar. Hace años pensaba que al experimentar una tristeza profunda era signo de un vacío profundo. Pero no, los sentimientos sólo pueden ser experimentados si estamos experimentando un cambio de ideas y de valores que, a pesar de todo lo que nos suceda, están ahí. Si no estuvieran, si de verdad vaciáramos nuestra mente de todo pensamiento no experimentaríamos más que el vacío más puro, que yo resultamente sostengo que sólo es posible no existiendo, así que más bien creo que no es experimentable. Mientras seamos y existamos algo tendremos que nos constituye y nos llevará a experimentar sensaciones y sentimientos como respuestas complejas a la interacción compleja de elementos percibidos y pensados. Aquello a lo que hoy se le llama el vacío de la vida moderna, urbana, contemporánea es tan sólo la crisis de esos modelos de pensamiento. La inadecuación de los múltiples elementos que conforman el horizonte personalítico como escenario de su desarrollo y como elemento estructurador del mismo. En una palabra como su ambiente. No sé bien en qué medida decir que el ambiente actual corresponde a una crisis del modelo actual o si de una manera más global el mismo sistema de pensamiento y actuar humano incluso en su sistema y metodología se encuentra en crisis. Me inclino a pensar que es una situación coyuntural a pesar de que en todo momento el sistema tiene elementos dialécticos que causan crisis personalíticas en los individuos en diferentes medidas.
 
Corrijo la primera frase de éste texto: estoy navegando en el más sublime vacío que he experimentado. Realmente tengo ganas de escribir pero no sé de qué hablarles. Todo parece a un tiempo superfluo y contingente de manera que no hay nada que me interese específicamente decir. Sin embargo tengo ganas de decir algo. Como si todo guardara una dosis de importancia sobre la cual debo opinar, inclinarme y pronunciarme. Obviamente no estoy vacío. No con esa exigencia de la que anteriormente les hablaba. Desde hace un año que he empezado a leer de sistemas metafísicos del misticísmo y de la nada. Es interesante, sin una educación profunda al respecto desde joven he tenido contacto con cierta fe hacia lo sobrenatural y lo místico aunque yo personalmente me inclino por ser un cientifiscista escéptico. La cuestión del asunto de la nada es que hay una serie de personas desde hace miles de años que buscan experimentar una diferente forma de concebir al mundo despojándose de la limitación natural inherente al sistema basado en imágenes y representaciones: la conceptualización objetualizadora normal con la que pensamos y nos comunicamos. En este respecto los ejemplos más obvios son los sistemas religiosos y por antonomasia los orientales basados en la meditación profunda y la "separación del yo". A medida que leo me doy cuenta de que todas estas formas de pensamiento se han plasmado como antagónicas al sistema conceptualizador de una manera absoluta (claro tampoco he leído tanto así que no me crean).
 
Yo me pregunto si acaso no serán más que dos intenciones (como siempre) de capacidades normales del ser humano que se hayan conceptualmente (jaja) en esta interacción dialéctica, pero que en nuestro comportamiento cotidiano se puede decir que son participantes comunes de nuestro actuar sobre el mundo. Yo nocreo que se pueda establecer una separación del mecanismo conceptualizador, podría ser quizá del sistema conceptualizador consciente que nos caracteriza como seres racionales. Pero la objetualización no puede abandonarse del todo y a continuación diré, con mi cientificísmo barato, el porque. En este análisis nos estableceremos como observadores del fenómeno pero tratemos de no inmiscuirnos en el mismo. Toda interacción se da entre sistemas más o menos delimitados por su mismo interactuar. Quitando de lado que por necesidad yo estoy hablando con conceptos o ideas que limitan los sistemas respecto de la totalidad que los contiene, una piedra como sistema parte del todo al rodar por una colina interactúa directamente con unos sistemas en mayor medida que con otros. Bueh fenomenología pura pues, aun no la entiendo bien pero espero que entiendan ustedes a lo que me refiero. Quitemos el ejemplo de la piedra porque hablamos de una cosmología muy densa. Pensemos en sistemas autonómicos como la vida misma.
 
El ADN establece interacciones con otras cadenas de ADN y de ARN. Los dos constituyen sistemas que se comunican con sistemas semejantes. Su misma interacción como fenómeno es una forma de comunicación entre sistemas que necesitan de las formalidades comunicativas para poder llevar a cabo sus funciones. De ahí que exista una objetualización previa en la misma estructura de la molécula que presupone a su interlocutor. Pensémoslo en términos más grandes. Cualquier mascota biológica a la que se le da de comer identifica el alimento. Su estructura mental lo separa de su entorno, lo objetualiza y establece que es algo con lo que puede interactuar y no en un sentido abierto, sino en un sentido bien definido. Creo que la objetualización consciente de los humanos, racionalizada y de amplio espéctro, definicional y lingüistica es un paso más dinámico de esta objetualización que permite interactuar a los sistemas con otros sistemas, en este caso al sistema individuo humano bajo las directivas mentales que corresponden a la estructura psicopersonalítica. Hay en este desarrollo del mecanismo objeto-conceptaulizador grandes limitantes que han desembocado a graves problemas de interacción con el entorno. Tenemos por ejemplo la formación de las estructuras axiológicas, de la insuficiencia de los mecanismos lógicos y, hasta el momento, pésimos resultados en nuestra capacidad de control sobre el entorno. Estas estructuras mentales buscan tener la seguridad de conocimiento del entorno para poder tomar mejores decisiones ante el ambiente y sus posibles eventualidades. Estas estructuras se han desarrollado (o las hemos desarrollado) hasta llegar a paradigmas de dominio y posesión del cosmos que, particularmente en los últimos tres siglos guiados por el poder de trasnformación europeo y occidental, han masacrado al planeta en demasiados rubros.
 
Por lo que las vías religiosas (en su sentido etimológico y espiritual original), las formas alternativas de pensar y estructurar el mundo luchan por establecer una relación más armónica con el entorno. Parte de estas son las vías místicas y la meontología. Yo creo que esto es juzgar al peleador desde los zapatos de su enemigo. Ese conjunto de pensamientos se justifica y se alienta desde la visión conceptualizadora. Cualquiera de estas vías trata de lograr una comunión con los demás sistemas independiente de su interacción. Se trata de borrar la sensación de agresión, conflicto, lucha, enfrentamiento al mundo y asumirlo desde él. Creo que eso es fácil de vivir. Creo que el vitalismo como la religión hablan de ello. La acción, la voluntad, no pueden llevarse a cabo como parte del mundo conceptualizado. Es obvio que la exigencia de conceptualizar al mundo lleva a un estatismo de la acción, a una ética de la inacción donde no podemos encarar al mundo dada la cantidad de datos no racionalizados, interpretaciones posibles, complejidad del mundo mismo, que no están incluídos en las razones que tenemos para hacer tal o cual cosa. Sólo porque tenemos muchos presupuestos no objetivables ni definibles del todo es que tenemos voluntad y capacidad de seguir avanzando en nuestra vida. Ambas formas de pensamiento existen en nuestra mente. Los intrincados mecanismos del subconsciente, los mecanismos de la fe, la verdad y la validación y tantas otras cosas no caen dentro de los esquémas lógicos ni definicionales. Si asumimos esto como una capacidad al tiempo que le restamos importancia al sistema ordenador del mundo creo que llegamos a una mejor comprensión de nuestra propia naturaleza humana.
 
El aceptar la propia ignorancia, el abandono de sí, muchas cosas por el estilo me parecen parte de ese mismo camino de integración hacia el todo. Pero no existe una integración absoluta. Alguien me puede decir que porque no la he experimentado. Quizás sea eso cierto pero dudo mucho que lo sea. En algún punto la conceptualización está ayudando a esa forma de pensamiento a autofirmarse y estructurar el sistema de pensamiento del individuo. He optado por pensar que un esceptiscismo que de verdad va desechando aquello que no le parece verdad se acerca a esta vía de integración con la interacción absoluta y universal del cosmos dinámico. ¿En qué parte del proceso voy? ¿Hasta donde llegaré? Es todo un misterio. Realmente no es mi intención optar por tal senda, es mi misma melancolía la que me orilla a saltar al mar del caos o del vacío. Hoy experimento un vacío bastante más absoluto que ayer. De muy poco me atrevería a decir que es y tampoco creo que (a pesar del choro revuelto que me acabo de aventar) haya algo de lo que sea importante (tal cual) hablar. Quizás por eso no pude amar a la montaña, porque me pesan otros afectos. No podía prestarle atención a la belleza que podía encontrar en la montaña porque mi mente estaba estresada y pensando en otras cosas con más fuerza. Sin embargo no creo que eso haya sido una pérdida de tiempo, a menos de que sea capaz de discernir la teleología, el utilitarismo, la complejidad de lo que subyace a mi manera de priorizar mis pensamientos entonces no voy a justificar ni que sea más importante la montaña y la experiencia que conlleva ni mis otras preocupaciones en la vida. Realmente nada tiene tanta importancia y si despojamos a todo de sus valoraciones objetualizadas nada tiene importancia.
 
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Bueno ok, estoy de acuerdo en que posiblemente no se entendió ni un comino de lo que quise decir. Aun estoy tratando de ordenarlo. Realmente yo no he experimentado más vacío que el de estos días y no me voy a poner a intentar alcanzar el nirvana. Mi vacío cumple con funciones ética, epistémica y cotidianamente críticas y eso me basta. Claro no es que disfrute sobremanera esta sensación de pérdida pero también soy capaz de recubrirla de las mieles de cierto cinísmo y descaro por todo aquello que me ayuda a conseguir. Un día me tornaré viejo y mi vacío se desgastará al sucumbir ante esos principios vueltos dogmas que tanto me cuesta construir ahora. De todas formas este vacío aun es acompañado por una pequeña tristeza. En realidad no es tan pequeña.  Es mi tristeza de la ciudad.
 
Lo que me causa tristeza cuando por las noches vago
es que no creo en la cordialidad de mis amigos más estimados
deconfío de sus buenos gestos y me aferro a sus maldades
pues de los hombres no espero más que las peores acciones,
¡qué otra cosa puede esperase de seres tan deleznables!
Si no conociera mi alma reiría sin pena junto a ellos
pero sin ser rey ni mendigo tan sólo bebo mientras espero
que me apuñalen cual viles humanos traicioneros.
Es que en cierto momento dejaron de ser desconocidos
para pasar a ser hermanos, amantes del destino,
y a partir de entonces su maldad me hiere como me hiere la mía
la bebida se amarga, el cigarro muere y se apaga la alegría.
 
Me causa pena invocar tu nombre
como quien ora a una estatua vacía.
 
Me causa tristeza el futuro incierto
al caminar por laberintos de concreto.
 
Me causa dolor ver la sangre ajena
como si yo la hubiese derramado
como si fuese mía aunque no lo sea.
Me causa vergüenza desear desesperado
ver su sangre manchar mis plantas
y sentir el mango asesino entre mis manos.
 
Una mirada tuya no me vendría mal en estos momentos.
 
ATTE Siccaryvx D3uVuVusX
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Te he fallado

 
1 – Te he fallado
pues deseábate sin calma y sin prisa
y mientras me laceraba en tu nombre
el día en que al fin pude ser tu hombre
lastimado me enrosqué ante la brisa;
y ahora estoy aquí pensando un rato
si tú al menos me extrañarás un poco
nada ha cambiado pues me sigo volviendo loco
cuando rezo por las noches al pie de tu retrato
 
2 – Te he fallado

pues despues de compartir nuestros días

pudo más el mundo y su castigo
nos olvidamos mutuamente y sin permiso
y tornamos el cariño en agonías;
queda en cambio la confianza
de los que lamen sus heridas
despojándose con calma de las bridas
de un deseo que se torna en añoranza
 
3 –  Te he fallado
pues quise desearte inmensamente
sin que sintieras que te ahogabas en mis brazos
lo unico que consegui fue mi corazón en pedazos
y que detestaras mi compañía prontamente;
ahora te veo y pienso silencioso
en como la vida te aleja sin llevarte
mi amistad y compañía son el baluarte
para honrar de nuestras sendas lo sinuoso
 
4 – Te he fallado
pues pisotée el retoño de un futuro anhelado
en aras de conquistar cimas bien antañas
desprecié los dados de un juego sin mañas
pues insistía en contemplar un campo marchitado;
¡¿cuánto promete el amante en la caricia
que hasta la sonrisa pareciera dejarse en prenda?!
¿Como puede el cariño ser farsa tan tremenda
cuando solo con dolor se paga cada albricia?
 
5 – Te he fallado
pues te prometí mi amistad serena
cuando en realidad deseaba tu cuerpo contemplar
con el alma inquieta me esforcé por mi alma templar
hasta que tranquilo y taimado te invité a la verbena;
estás tan lejos de mí ahora que la vida te lastima
que me obligas a repensar los medios y los fines
la dicha mutua no puede tejerse de las crines
arrancadas a la esperanza falsa de una estima
 
6 – Te he fallado
es una sensación que me discurre constante
sin saber que esperas de un alma perdida
que siempre ha de sentirse invandida
por el pánico de ser un error trashumante;
es este un camino lleno de ideas absurdas
encadenadas por lógicas que no concuerdan
con el deseo de que las historias se reviertan
y que regamos con discusiones inútiles e inmundas
 
7 – Me he fallado
pues no dejo de soñar con los errores
mi mente se esfuerza por ver lo correcto
y solo crea pesadillas con sendas de lo perfecto
hasta que el sol reviva los reales amores;
cansado y desfalleciente sé que todas las mañanas
fallaré de nuevo en mi inútil búsqueda de un placer vedado
a alguien que lo busca, pues el verdadero placer es dado
a quien tan solo camina sin temer a las tristezas tempranas
 
Quedó asqueroso, quedó horrible, es un asco. Yo lo sé. Me he fallado.
 
SicD
 

Lo que se es en esta vida

Durante mi casi cuarto de centuria de existencia he sido calificado de descarado, hipócrita, soñador, conformista, criticón, alborotador, ingenuo, ignorante, sabiondo, idiota, creído, dejado, derrotista, iluso, acarreado, fresa, naco, rico, pobre, mediocre, bobalicón, cobarde, imprudente, vicioso, conservador, desmadroso, egoísta, izquierdista, derechista, de centro, obseso, desentendido, etcétera, etcétera, etcétera. ¿Quién no ha sido juzgado por las más disímiles razones en su vida desde el momento en que nace? ¿Acaso somos lo que la gente dice de nosotros? ¿O será que somos todo ello a un tiempo? ¿Acaso los demás son los mejores jueces de nosotros mismos?
 
No sé si tenga sentido ponerme a pensar lo que somos, a tratar de realizar una absurda definición, o buscar una ontología bastarda que diga desde mi trinchera lo que nos construye y nos hace ser. Sé que somos materia, materia en movimiento. Sé que la interacción de esa materia por medio de una estructuración orgánica nos torna seres vivos. Sé que somos seres vivos capaces de tener una cierta autonomía respecto de nuestro medio ambiente y que por ello somos seres animados en el más parco sentido de la palabra. Sé que nuestra animación es una forma muy particular que genera un proceso bioquímico que nos dota de personalidad. Sé que nuestra personalidad tiene una faceta que denominamos consciente y que conforma la parte principal de lo que denominamos nuestro ser. Un estadío del pensamiento donde somos capaces de generar una identidad voluble y al mismo tiempo fuerte que se autoafirma ante el tiempo y el espacio a largo plazo a través de recordar y generar expectativas. Sé que ese mecanismo es tan complejo que modificamos nuestro entorno constantemente recreando nuestro medio ambiente y que denominamos al ambiente creado y a la capacidad creativa cultura. Sé que soy humano.
 
Y ¿qué soy después de eso? El juicio a base de diversas líneas o metodologías del pensamiento me lleva a varias definiciones de mí mismo. Definiciones con las que construyo y reconstruyo continuamente mi identidad ante mí mismo y ante los demás, proceso que los demás realizan como terceras personas respecto de mí análizandome y juzgándome constantemente. Y entonces ¿qué soy? ¿quién soy? ¿como soy? Es difícil la respuesta. No me enfrascaré en una respuesta tentativa de carácter lógico o antropológico, psicológico o social. Ante el juicio ajeno he encontrado la respuesta perfecta, la más obvia: soy lo que soy, soy diferente a tí pero soy profundamente similar a tí, soy tú sin serlo porque no puede haber otro como yo. Y yo no soy nadie. Pero sigo siendo. Mi mente exige el juicio del mundo y de ese mundo yo formo parte. Seguiré siendo sin ser el mismo que es el que ahora enuncia estas palabras.
 
En términos prácticos he sido todo eso que enuncié en un principio para muchas personas. Lo he sido o lo sigo siendo o lo volveré a ser. He causado controversia con mis juicios y mis acciones y también la más profunda indiferencia. Y sin embargo, en los mismos términos prácticos sigo sin ser nadie para muchos, nada para casi todos. Mi muerte ahora no sería tan sólo la del cuerpo sino que un par de generaciones también la de la memoria. Si acaso se puede decir que hay algo de mí en el polvo que algún día recorra las calles y los valles, los oceános y el vacío estelar, en la memoria dentro de poco me desvaneceré y lo que fui como verbo quedará impregnado en la consecuencia del mundo sin por ello ser nadie capaz de recordarme como ser que intervino en el ser de las cosas. Mi historia se borrará pronto. La de todos se borrará algún día creo pues casi certeza tengo de que algún día todo se desvanecerá en el todo.
 
Pero mientras los dioses parpadean yo me retuerzo sin cesar en mi pequeña trascendencia y en mi enorme contingencia. Mientras los dioses parpadean yo arruino vidas o las alegro, despierto sonrisas y placeres o los más profundos temores y tristezas. Y ahí es relevante lo que soy o al menos todo lo que se juzga que soy. En mi vida en comunidad para las otras ánimas soy importante como fuente de placer o de dolor, por la cantidad de injerencia que tengo en las existencias ajenas y más que nada por mi papel social, por mi rol social, por mi poder en sociedad. Mientras los dioses parpadean yo lidio con mis congéneres y ellos conmigo y eso me hace un ser político, un ser social. Papel del que puedo renegar, puedo ignorar, puedo no ser al no saber que lo soy pero del cual, sin embargo, no puedo escapar. Y eso ocupa mi mente continuamente, eso me parece relevante aunque quizá no tan trascendente. Sea pues entonces válida la pregunta ¿quién soy?
 
Retrocederé un poco y expondré mi vana visión del ¿para qué soy? De dioses hablo como de las hadas, son bellas y útiles pero fantasiosas. No he visto unicornios ni acariciado sus blancas crines pero a veces me da por imaginar su textura. Así es mi relación con los dioses. Me gustaría inmensamente platicar con uno de ellos y no creo jamás toparmelos en mi camino y me atrevo a decir que no tienen existencia más allá de mi mente. Por tanto no es por ni para los dioses por lo que yo vivo. No sé el por qué las rocas fueron formadas, ni la luz, ni el mar, ni el vacío, ni la materia. Sé que todo ello existe y que su camino es existir, sin un porque, ni una causa, ni un efecto más allá de sí mismos. Las cosas existen porque existen y punto. Pero en el camino de la existencia de las cosas se han dado fenómenos y hechos donde lo existente busca seguir existiendo de manera similar o igual a como existía. Tan busca seguir existiendo que cambia para seguir existiendo quizá no como sí mismo pero para afirmarse como existente. Tal me parece es la experiencia de la vida y otros seres. No he sabido de montaña ni mar alguno que quisiera ser montaña y seguirlo siendo mañana, ni que del mismo impulso sufran los mares. Pero he oído de las cadenas proteínicas, de los virus, de la vida y si de los otros puedo dudar de éstos no. Se dan, cambian, se multiplican, se preservan y, finalmente, mueren. Buscan seguir existiendo, seguir acontenciendo.
 
Hablemos de lo vivo, sólamente lo vivo. La vida es un proceso continuo de estructuras materiales cuyas interacciones las condicionan para buscar la supervivencia. Pero no se restringen a ello sino que buscan desarrollarse en condiciones óptimas por lo que sobrevivir no es suficiente sino hacerlo dentro de un medio adecuado, dentro de un bienestar suficiente que asegure la vida. Sobrevivir no es suficiente para la vida, se necesita el bienestar para que esa existencia se asegure. Quizá a partir de que hay superviviencia dentro de cierto grado de bienestar se le pueda llamar vida. La vida se torna compleja, evoluciona y se transforma creando mejores instrumentos para sobrevivir. No creo que sean necesarios más ejemplos. La vida se abre camino en cada dificultad, la vida como evento experimentado por una materia organizada para mantener flexibilidad y autonomía ha logrado permanecer en este planeta miles de millones de años y en cada ser vivo que nos rodea creo que podemos encontrar ejemplos de ello. Y sé con firmeza que nosotros somos lo mismo: seres vivos buscando sobrevivir bajo un margen de bienestar.
 
Con un elaborado sistema social, psicológico y cultural somos uno de los seres (si no el que más) ha evolucionado hasta dotar de una importancia extrema a la unidad básica social y a la complejidad orgánica estructural conocida como individuo. Cada individuo es tan similar orgánicamente a otro como disímil en la medida que su complejidad psicológica y su estructuración social y contextualizaciónle dotan de herramientas increíblemente diferentes a las de sus congéneres. Es por eso que considero válido seguirme preguntando: qué soy, a pesar de las contradicciones teóricas subyacentes a la subjetividad e intersubjetividad de los juicios que intentan responder a esa pregunta. Me veo ahora confundido al pensar a dónde seguir. Por un lado me veo en la necesidad de plantearme esa pregunta y responderla a pesar de que sé que factores sumamente contingentes van a intervenir en una respuesta que obviamente será subjetiva, relativa e insuficiente. Por otro lado hasta donde mis capacidades de análisis en base a ciertos juicios un tanto universales me permiten ver he contestado de manera bastante plausible que soy vida y que mis directrices son supervivencia y bienestar como individuo y como especie, además de que ante la amplitud de conocimiento acerca de mi interacción con el entorno también la supervivencia y bienestar de otros seres y ambientes que aseguren esa preservación. Al mismo tiempo ambos caminos generan una contradicción que radica en la cantidad de información subjetiva que debo utilizar para poder generar un juicio acertado sobre el camino a tomar para asegurar mi supervivencia.
 
No me queda más que decir que estoy atorado en este punto. No puedo dar una respuesta satisfactoria. Como especie los diferentes individuos que la conformamos tenemos, mayoritariamente, capacidades y potencialidades similares, prácticamente iguales. En el campo de lo social, ambiental, contextual y coyuntural a todas luces no lo tenemos y distamos de ser iguales. Si acaso desde lo físico la diferencia más elemental sea la de los sexos en términos psicológicos (personalíticos ¿?) y psicosociales es todo un espectro de más de seis mil millones de posibilidades sin contar las que han desaparecido a lo largo de la historia de la humanidad como ser histórico y racional. Conforme evolucionamos socialmente la cantidad de respuestas posibles a las directrices de supervivencia y bienestar se han ido diversificando exponencialmente cuando de por sí ya lo eran en un sistema de vida complejo como puede ser un homínido o tan sólo un mamífero. Creo que las mismas directrices se aplican por igual para el más idealista revolucionario, para el más humilde trabajador, para el más inquieto niño, para el más carnicero tirano. La supervivencia sigue siendo supervivencia pero bienestar es algo que se torna increíblemente complejo. Cuidar el ambiente de bienestar para el organismo biológico que es al mismo tiempo el del mecanismo mental o psique del individuo es altamente riesgoso ya que la psique de las personas está estructurada por una serie de mecanismos intelectuales, anímicos, axiológicos y otros que no me vienen a la mente y que desconozco.
 
De ahí se desprenden conceptos valorativos trascendentales como libertad, justicia, dignidad, honor, igualdad y el mismo de bienestar entre otros. No es por igual la libertad que busca un esclavo que la de un rey mas no por ello menos importante para asegurar el bienestar óptimo de esa persona. Lo que la persona juzga de sí misma que se constituye a partir de y constituye la manera que interactúa con su entorno. No se puede resolver la contradicción entre ambos sin un sacrificio inherente. El amo no puede asegurar su bienestar y su supervivencia sin un esclavo y por otro lado este último no puede conseguir su libertad sin emanciparse del amo desafiándo la identidad del amo como tal. Es fácil para muchos decir que el esclavo debe subyugarse al poder del amo o que por el contrario el amo debe dejar su poder opresivo de lado pero es obvio que eso es absurdo. Hay cosas que necesitamos seguir siendo para poder ser de manera óptima y que no vamos a abandonar, mucho menos podemos esperar que el otro abandone para nuestro propio gusto. En cualquier caso la noción de cambio naturalmente va a atentar con lo que la persona es para sí misma y muchas veces atentaremos contra su propio bienestar desde las condiciones que lo sustentan como contra la persepción misma.
 
Por ello me declaro incapaz de juzgar moralmente a las personas <i>per se</i> o de asociar juicios morales a una ontología del sujeto particular (aun cuando este sujeto sea una especie entera). Los seres individuales o grupales vivos hacemos lo necesario para sobrevivir, podemos estar equivocados como lo está la evolución al tirar aleatoriamente sus mutaciones genéticas (mi naturalismo aun no tiene límites) pero la intención es sobrevivir con bienestar teniendo las condiciones aseguradas para que nuestra existencia pueda enfrentarse con éxito a nuevos retos y tenga acceso a satisfactores extra. Estos satisfactores no vienen de una ambición absurda sin sentido sino del principio de que esos satisfactores son garantías siempre mayores de ese bienestar y supervivencia. Lo negativo es que no puedo establecer un marco ético suficiente para juzgar desde mi persona como deben ser conducidos mis actos sociales y políticos. La diversidad de la noción numérica de identidad entra en contradicción con la de bienestar en la medida en que esta también se diversifica. Aun cuando puedo objetivar las conductas y principios interpretándo la teleología que se esconde en sí como mecanismos de supervivencia no puedo juzgar cuál es mejor pues ninguna de las mismas conductas o principios asegura de manera óptima mi supervivencia por mi misma capacidad de cambio ni la del entorno.
 
Y sin embargo tengo mi experiencia personal y mis opiniones, subjetivas pero idóneas para mi condición personal que me permiten salir al paso en la vida, respondiendo con ello a la pregunta sin el menor empacho por su relatividad. Soy un resultado de una serie de condiciones y puedo claramente diferenciar muchas de las cuales no lo soy. De ahí que existan respuestas plausibles sobre mí y sobre el mundo aptas para perseguir mi supervivencia y bienestar en situaciones especialmente difíciles (por que atentan contra las directrices indudablemente dejando de lado controversias aximáticas sobre una acción volitiva). Mientras éstas respuestas son relativas me permiten actuar en el mundo lo que es una experiencia volitiva. Considerar las cosas desde el planteamiento universal de las directrices también me permite justificar (o explicar) una acción volitiva. Sin embargo ambos planteamientos se enfrentan directamente, se niegan uno a otro desde sus extremos particularista y totalizador.
 
Sigue por tanto pendiente esta respuesta subjetiva o intersubjetiva. ¿Quién soy? Para mí incluyendo a los otros. O para los otros que sea suficiente para mí. Yo aún no sé que soy. Aún me sigo buscando. Siendo tan pequeño ante mi entorno, ante mi sociedad, ante mi especie, he sido juzgado de múltiples y contradictorias maneras por otros y por mí mismo. Y me tomo muy a pecho esas opiniones. Cada una de esas opiniones condiciona mis posibilidades de sobrevivir y de tener bienestar en esta vida, ¿qué mejor razón para tenerlas en cuenta? Pero con tanta opinión por ahí volando y estos planteamientos es difícil juzgar cuál es más válida o si de casualidad alguna tiene quizá (en lo que cabe) algo de verdadero "verdaderamente" relevante. Y debo seguir buscando pues por más que yo no crea ni en la verdad, ni en la libertad, ni en la justicia, ni en otras cosas mi mente es mucho más grande que ese pequeño rincón que se percibe en el tiempo y el espacio y que enuncia este yo. Mi mente es un mecanismo mucho más rico que sin creer o dejar de creer en esos conceptos podría decirse que los da por hecho al defender el ser y la existencia de las cosas desde los mecanismos más elementales. En el mismo nivel consciente muchos de esos juicios son la base de las ideologías, teorías, nociones y en general pensamientos con los que llevamos a cabo nuestra vida que no puede trascurrir sin pensar, enunciar y actuar en base a ideas. Es por ello que debo seguir buscando.
 
Los conceptos son dinámicos, volubles, contextualizables. Las ideas que se forman con ellos también lo son. Es inútil buscar literalidad en las ideas o tratar de encajar las ideas de otro a nuestra visión del mundo. Pero para el que las pensó hay verdad, alguna clase de verdad en ese pensamiento y hay que tratar de entenderlo. Aunque sea tan sólo para destruirlo. Yo mientras seguiré caminando, actuando, pensando y enunciando a ver si en una de esas me encuentro. En el fondo ruego por no hacerlo por que sería detener lo vertiginoso e mi cambio personal y mental. Vivir el estancamiento de la sana afirmación y madurez. Por otro lado es necesario antes que terminar metiéndose una bala en la cabeza. Quizá ésa es la decisión: patria o muerte. La patria más propia que se puede tener, la del suelo que pisan nuestras plantas, la patria que inicia en el aire que respiramos y que termina en aquel que exhalamos, que se extiende hasta el bienestar de aquellos a quienes amamos y que se limita en aquellos que queriendo o sin querer nos hacen daño.
 
Atte. SicariusD3VX
 
P.D. Quizá la insatisfacción que me dan los juicios acerca de mi persona es que han sido profundamente contradictorios en muchos casos. Lo que me lleva a preguntarme: ¿significa acaso que soy profundamente ambiguo o singularmente mediocre?