A propósito del horizonte…

Como Ha de Ser el Samurai
Yamamoto Tsunemoto

Tengo la impresión de que los jóvenes Samurais de hoy en día se han fijado objetivos lamentablemente bajos. Tienen la mirada furtiva de los ladrones. La mayoría sólo busca su interés personal o hacer gala de su inteligencia. Incluso los que parecen tener el alma serena sólo muestran una fachada. Esta actitud no es conveniente. Un Samurai sólo lo es verdaderamente en la medida que no tiene otro deseo que morir rápidamente -y de volverse puro espíritu- ofreciendo su vida a su amo, en la medida donde su preocupación constante es el bienestar de su Daimyo, al que rinde cuentas continuamente, sin cesar, de la manera mediante la cual resuelve los problemas para consolidar las estructuras del dominio. De este modo, Daimyo y servidores deben estar determinados de la misma manera. Es indispensable que nadie, ni siquiera los dioses y los Budas, puedan haceros desviar de la meta fijada.

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Umbrío por la pena…
Miguel Hernández

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

Holocausto optimista
Otto René Castillo

¡Qué terrible mi tiempo!
Y sin embargo, fue mi tiempo.
No lo impuse yo, tan sólo
me tocó hundir mis pasos
en su vientre
y caminar con el fango
hasta el alma,
llenarme la cara de lodo,
entubiarme la pupila
con el agua sucia
y marchar
hacia la orilla futura
dejando una huella
horripilante
que hederá
para todos los tiempos.
Y sin embargo, fue mi tiempo.
Pustolento. Perruno. Horrendo.
Creado por el lobo, en verdad.
Sufrido por el hombre, a verdad.
Destruido con odio y muerte
en nombre del amor y la vida.
¡Qué terrible mi tiempo!
Y sin embargo, fue mi tiempo.
Hombres del futuro, cuando
penséis en nuestro tiempo,
no penséis en los hombres,
pensad en las bestias
que fuimos mordiéndonos
a dentelladas homicidas
los pedazos de alma
que tuvimos,
pero pensad también
que en este combate
entre animales
se murieron las bestias
para todos los siglos
y nació el hombre,
lo único bueno de mi tiempo.
Y que en medio de todo,
algunos vimos,
llenos de telarañas
y de polvo genésico,
cómo el hombre
fue venciendo a la bestia.
Y cómo el futuro
se acercaba
con una estrella
en los cabellos,
cuando moría
la bestia
bajo el peso
del hombre.

desaparecidos
Mario Benedetti

están en algun sitio / concertados
desconcertados / sordos,
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños, sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco, siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro, y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy, vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

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El que canta… (mi ciudad está loca)
Alejandro Aura

Mi ciudad está loca,
a veces tiene calor y a veces tiene frío–
nosotros sabemos bien lo que se dice a cada hora–
a veces tiene calor y a veces tiene frío
entre la mañana y la tarde–
¿por qué no hablar del clima?
a veces es premonitorio un buenos días–
entre la tarde y la madrugada.
Y alguien que la retrata–
a mi ciudad en seco, sin augurios–
y ella que coquetea.
Mi ciudad está loca, de deveras.

Tiene tedio–
pero mi ciudad tiene mercados y avenidas,
huellas de muchos que nunca se marcaron,
trato humano aunque comercio
donde todos caemos y a veces levantamos–
tiene tedio (¿o soy yo,
que estoy juzgando parcialmente?)–
tiene parques y flores
y crímenes y criminales
donde el hombre de ciudad se mira y desahoga–
no mataré becerro nunca
porque becerro que alcanzo es muerto y despellejado–.
Tienen los mercados frutas y verduras–
tiene tedio, mi ciudad
tiene tedio
y yo con ella.

 

La Caña
D.P. (versión de Chuchumbé)

Mi padre fue cultivando la tierra a cada minuto
y la tierra le fue dando cariño calor y fruto
caña dulce caña brava
caña de azucar prendida
que yo soy como la caña que va endulzando la vida
Caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad

Morena tierra sembrada por la injusticia el dolor
mirando el sol acostada del pueblo trabajador
eres el surco mojada del pueblo trabajador
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña al pie de una serranía
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad.

El cortador con su mocha tumba el filo del crisol
la magia que se derrocha en la tierra del furor
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña pues nunca me moriré
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad.

Hermano si te has perdido dentro de la cañalera
lanza en el aire una espiga que te sirva de bandera
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que me queman y no muero
caña dulce caña brava
que yo soy como la caña que crece en la inmensidad

Epitafio
Elías Nandino

Descansa en la entraña oscura
de este lugar, lo que fue
el cuerpo en que consumé
mi terrenal aventura.
Deshecho en la sepultura
soy polvo -tierra vencida
y bajo tierra escondida-;
mas en ese polvo quieto
no está mi cuerpo completo,
su corazón, lo di en vida.

Soy tierra, tierra transida,
desnudez de polvo muerto
polvo por polvo cubierto,
desdibujo de una vida.
Difunta tierra escondida
dentro de una fosa oscura
donde espera y se depura
para subir -por raíces,
savias, flores y matices-
a reanudar su aventura.

En la soledad oscura
de los párpados cerrados
de este pozo, están guardados
los restos de mi figura.
Es todo lo que perdura
de mi carne enardecida
que, por arder sin medida,
expiró y me dio la suerte
de no morir de mi muerte
A mí me mató la vida.

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La noche nuestra interminable
José Emilio Pacheco

Mis paginitas, ángel de mi guarda, fe
de las niñeces antiquísimas,
no pueden, no hacen peso en la balanza,
contra el horror creciente de este mundo.
Cuántos desastres ya he sobrevivido,
cuántos amigos muertos, cuánto dolor
en la noche insondable de la tortura.

Y yo qué hago y yo qué puedo hacer.
Me duele tanto el sufrimiento de otros y apenas
intento conjurarlo por un segundo con estas hojitas
que no leerán los aludidos, los muertos ni los pobres
ni tampoco /la muchacha martirizada. Cuál Dios
podría mostrarse indiferente
a esta explosión, a esta invasión del infierno.
Y dónde yace la esperanza, de dónde
va a levantarse el día que se sepulte
la noche nuestra interminable doliendo.

Hoy es siempre…

José de Jesús “Chuchú” Martínez

Hoy es siempre. Hoy estoy vivo para siempre.
En un trago de agua me bebo todas las aguas.
En una sola sonrisa soy feliz.
En unas pocas horas de esta tarde altísima
todo lo sé, todo lo soy, lo respiro todo
de una sola aspirada pero de punta a punta.

Y algún día hoy estará muerto para siempre,
en esta misma tarde ya caída
y juzgado con la misma vara,
con la misma medida y con la misma hondura
que estoy viviendo en esta tarde para siempre.

 

La guerra es parte de la vida…
Lena Noltelius

La guerra es parte de la vida.
La historia lo dice.
El presente lo comprueba.
Entonces, ¿somos lobos o borregos?
¿Yo? Yo soy la luna, cabrones.

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Pobreza y oficios: computadoras.

 

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Hace 16 años, cuando empecé a estudiar más acerca de la reparación de computadoras, este sector se perfilaba, en todos sus ámbitos, como una de las más grandes promesas profesionales. El hecho de estudiar computación en cualquiera de sus ramas prometía otorgar un empleo y un ingreso seguros, sin embargo con los años esta afirmación se ha convertido en algo muy relativo. Sin lugar a dudas el mercado y los campos donde las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) se están aplicando han aumentado exponencialmente durante los últimos cuarenta años y esa curva de crecimiento está lejos de detenerse. Incluso algunos estudiosos le dan el nombre de tercera revolución industrial. Sin embargo es necesario preguntarse cuáles han sido las consecuencias de esta industria.

Varias de las consecuencias sociales y ambientales ya son evidentes y han sido profusamente denunciadas. El proceso productivo que inicia en las minas de países pobres para extraer materiales semiconductores o hidrocarburos termina en los tiraderos tecnológicos de China y África y a lo largo de todo el proceso deja, en su mayoría, una estela de problemas causados por la explotación, la corrupción, la delincuencia, los monopolios, el consumismo, entre otros factores.

Esto no quiere decir que la tecnología pueda y mucho menos deba verse como un enemigo de la vida y bienestar humano. Desarrollada como parte del conocimiento tecno-científico, impulsada por el mecanismo productivo y de mercado capitalista y aprovechada por un sin fin de actividades humanas, las TIC han potenciado las capacidades humanas hasta límites insospechados. Y aún cuando muchas de esas capacidades son éticamente discutibles y moralmente reprobables también han permitido generar mecanismos de resistencia y proponer respuestas éticas y políticas importantes aun en el mismo campo de estas tecnologías. En este texto me quiero centrar, sin embargo, en un punto rara vez contemplado por la gran crítica a los problemas de las industrias digitales que es el problema laboral generado en las partes intermedias del proceso y, particularmente, en las carreras técnicas relacionadas con la computación en el centro de México.

Desde hace veinte años existe en México un discurso acerca de los beneficios laborales de las TIC. Durante buena parte de los ochentas y los noventas este discurso consistió en promover las carreras relacionada con las ingenerías en computación y programación que permitieran ir implementando las nuevas tecnologías dentro de las grandes empresas y el gobierno como clientes inmediatos. Ya en los noventas y a principios del nuevo milenio el discurso se trasladó a las licenciaturas y carreras técnicas que permitirían crear una fuerza de trabajo necesaria a medida que se expandiera el uso de las TIC a los pequeños consumidores. Finalmente a lo largo de la última década hemos visto como se ha puesto de moda el promocionar la enseñanza de computación a niños y adultos con tal fuerza que incluso se ha vuelto un capital político aprovechado por los distintos niveles de gobierno y las organizaciones partidistas.

Podemos observar que la introducción de la educación digital no fue transversal en nuestro país sino que obedeció a una planeación que privilegió al gobierno y las empresas y que ha dejado de lado desde entonces a la población en general. Propiamente se creó primero un mercado de las TIC antes de empezar a educar a la población en su uso y beneficios. Esto parecería natural desde una perspectiva comercial pero desde una social y productiva no lo es. La falta de una educación adecuada y de programas públicos adecuados generó un mercado descontrolado y consumista que suele ir en contra de nuestros bolsillos, que genera un ejercicio indebido del erario y que al final sólo beneficia a las grandes marcas comercializadoras. De todo esto me gustaría ocuparme en otro artículo.

A mediados de los noventa y ante los tratados de libre comercio se empezaron a comercializar de forma masiva las computadoras de escritorio en México y se amplió de manera masiva el mercado. Poco después se promovió la creación de carreras técnicas que fueran en consonancia con esa ampliación del mercado y que fueron promovidas como la nueva panacea laboral. Cuando inició el año 2000 las computadoras eran un mercado en auge a tal nivel que se empezaron a crear nuevos referentes en torno a la distribución de productos o componentes. Hasta ese entonces el referente local único en el DF era la conocida Plaza de la Computación que en ese entonces tenía ya 13 años en funcionamiento.

Por otro lado el impulso de la educación técnica en TIC es el resultado de las modificaciones en el esquema educativo mexicano, particularmente en el conjunto de reformas que se inició en 1992 y que han seguido ocurriendo hasta nuestros días (una importante modificación se dió en 2008). Este proceso, en lo que respecta al sector al que me refiero, se dio a través de dos mecanismos: el primero fue obligar a las escuelas públicas a que incorporaran planes de estudio sobre estas materias acordes con las necesidades del mercado emergente, sin embargo, el problema fue que no se hicieron planeaciones integrales y la población de bajos recursos fue dejada de lado. El segundo mecanismo consistió en la infinitud de institutos, escuelas y universidades privadas de diversa calidad que se abrieron como parte de las reformas y en los cuales se instauraron y promocionaron las carreras relacionadas con TIC como formas rápidas y eficientes de obtener empleo.

Hoy está muy en boga ese discurso de las pequeñas y medianas industrias o negocios (pymes) tan promocionado con el marketing de Pepe y Toño o el cínico discurso de la microempresa y el autoempleo. En esta óptica se busca enfrentar el desempleo a través de convencer a las personas que el pequeño negocio es una alternativa plausible para solventar sus necesidades económicas. Este modelo donde hasta quien vende tamales es empresario es un mito y está ampliamente demostrado. Las carreras sobre tecnologías digitales no sólo forman parte de este esquema sino que, en buena medida, fueron pioneras en ello ya que fueron constituidas en momentos donde el neoliberalismo se estaba institucionalizando como política empresarial y de Estado, por lo que sus programas fueron construidos sobre la lógica de que tenían que crear una fuerza de trabajo flexible y móvil que pudiera solventar las necesidades del mercado emergente.

Los programas de estudio en este campo impartidos por la educación pública o privada suelen carecer de la preparación necesaria en materias sociales, cívicas y humanísticas que enriquezcan su desempeño profesional. En cambio, suelen verse acompañadas de una empañada de materias administrativas que carecen de calidad y que no muestran la realidad legal, fiscal, hacendaria, económica y de mercado que enfrentarán cuando intenten enfrentarse al mundo laboral. En cambio incorporan todo un discurso sistemático aunque no evidente de sandeces motivacionales en tono a la relación entre el individualismo y el empleo bajo la conocida fórmula de que el cambio del propio modo de vida está en uno mismo.

En lo que respecta a sus contenidos técnicos la calidad suele ser muy dispareja aún cuando los programas sean similares. Tanto las escuelas públicas como privadas suelen sufrir de una profunda desigualdad en torno al acceso a los materiales necesarios, la disponibilidad de profesores capacitados y la cantidad de horas teoría/práctica que se imparten en los planteles. Esas desigualdades se dan por factores como la ubicación de la escuela, la población hacia la que va enfocada, los costos de ingreso, los planes de estudio, etc.

¿Cuál es la realidad hoy de la mayoría de egresados de carreras técnicas relacionadas con TIC? Hay empleo, es verdad, ya que como dije anteriormente la curva de incremento de mercado dista de frenarse. Pero este empleo está basado comúnmente en el empleo informal, la subcontratación, la flexibilización laboral, los bajos empleos, el comercio informal, la piratería, la estafa y otras encantadoras joyas por el estilo. Particularmente en torno al armado, la reparación y el mantenimiento fueron apareciendo en barrios y colonias múltiples negocios o anuncios que ofrecían estos servicios ofrecidos por pequeños talleres que subsisten con mucho esfuerzo y que, más comúnmente, se inclinan por la diversificación de sus servicios al abrir un lugar de renta de computadoras u ofrecer la reparación de celulares y otros aparatos. En el empleo formal esta formación no es común ni bien remunerada ya que se oferta como personal de apoyo a profesionistas encargados de estas áreas o terminan sencillamente empleados por negocios precarios en el sector de ventas.

Este esquema de producción, educación y empleo fomentado por las empresas y los gobiernos, aun cuando pueda ser un paliativo para las personas, es un verdadero crimen y tiene nefastas consecuencias. En este empleo no es raro encontrar clientes que se quejan de sus experiencias con otros técnicos. A algunos les roban las piezas, les realizan sobrecobros, estafas, quedan insatisfechos por el servicio, etc. Los talleres técnicos suelen cobrar por la revisión del equipo (algo que a mi modo de ver es poco ético) para solventar la falta de entradas e imponer tarifas muy desiguales por sus servicios.

Esta situación se ve agravada por las características funestas del mercado tecnológico oficial. Particularmente escandalosas son las graves deficiencias que tienen las empresas de marcas reconocidas para dar cobertura técnica la cual se basa mayoritariamente en la sustitución física del equipo dentro del periodo de garantía. Las grandes compañías como HP, Toshiba, Samsung, entre otras suelen solicitar al consumidor que pague los costos de envío al extranjero de los equipos para poder darles mantenimiento, en su defecto tienen acuerdos de mantenimiento con talleres de mediano tamaño que cobran sus servicios a precios exhorbitantes. Al final de cuentas los consumidores pagan el precio: se encuentran a la deriva después del plazo de seis meses o un año de garantía sin poder hacer nada más que recurrir a pequeños talleres que no siempre tienen la posibilidad técnica de brindar soluciones integrales. Los compañeros técnicos independientes sufren de la falta de ingresos, de material y herramienta, la dificultad de poder actualizarse y realizar prácticas así como de las diversas vicisitudes referentes al mercado de insumos y la capacidad económica del cliente.

Claro que las TIC no se reducen al pequeño consumidor de productos de cómputo pero sin duda son una parte muy redituable del proceso. Cuando uno abre un catálogo de productos electrónicos, acude a alguna tienda minorista o realiza una cotización en línea suele encontrar productos de baja gama ya que por cada computadora de alta gama se venden decenas de equipos económicos que buscan alcanzar al grueso de la población mexicana. A esta demanda tecnológica del consumidor habitual mexicano hay que sumar la de celulares, tablets, consolas de videojuegos, equipos de comunicación, equipos electrónicos para contenidos multimedia, dispositivos para la reproductibilidad de contenidos y por supuesto los servicios de telecomunicaciones (televisión, radio, internet y telefonía). Todos ellos tienen, aparte de su dimensión laboral, económica y funcional, consecuencias ambientales (contaminación y manejo de deshechos), legales (los problemas inherentes a la piratería y la fayuca), entre otros.

Sabemos que no es algo exclusivo de aquellos que nos hemos dedicado a este campo técnico. En general la rama de servicios es el amortiguador económico del capitalismo actual y sufre de dificultades similares sobre todo en aquellos casos que involucran oficios relacionados con la compostura de bienes. Ya sean zapateros, sastres, plomeros, carpinteros, reparadores de aparatos o mecánicos todos ellos luchan por mantenerse en pie contra un sistema de producción y consumo que se esfuerza acrecentar la venta de productos terminados y hacer que las personas se tornen clientes dependientes y consumistas. Ahí, para muchos rubros, se ha instalado la lógica del compre, use y tire con todas sus desagradables consecuencias.

¿Podemos revertir esta situación? Es una buena pregunta que sólo tendrá respuesta cuando los intentos al respecto hayan rendido frutos. Pero podemos ir haciendo algunas anotaciones al respecto que no constituyen ninguna innovación ya que este no es un tema nuevo y se ha ido reflexionando a lo largo de los años.

En primer lugar hay que entender firmemente que las TIC han tenido su auge dentro del neoliberalismo y que por ende sus mecanismos de producción y comercialización son opresivos y explotadores. Tanto consumidores como trabajadores de este ramo debemos conocer y entender el proceso productivo de las computadoras para asumir sus consecuencias sociales, políticas y económicas. La educación en la materia va más allá de conocer los aspectos técnicos o utilitarios, debe estar acompañado de una conciencia en torno a la situación que vivimos y cómo somos partícipes de ella. Ahí es donde tienen mucho que aportarnos las ciencias sociales.

En segundo lugar hay que encontrar la manera de generar una mejor educación en torno a los aspectos generales de las TIC, su uso y su provecho. Por aspectos generales me refiero a muchos temas implícitos en el uso de estas tecnologías que no necesariamente caen dentro de los aspectos técnicos de la materia. Por ejemplo, en materia de salud física no se han incorporado como parte de los planes de estudio los temas acerca de las consecuencias a la salud por el uso prolongado de la computadora y medidas de seguridad. En materia de salud síquica y social también debemos hay mucho que discutir y enseñar en torno a las consecuencias anímicas y sociales que tiene el uso de las redes y los dispositivos. Y sobretodo hay que enseñar a la población a aprovechar las herramientas para que sean recursos efectivos en nuestro papel de ciudadanos con derechos, obligaciones y necesidades sociales específicas.

Otro rubro que he encontrado particularmente importante desarrollar en mis clientes se desprende de los anteriores y es el hecho de crear consumidores responsables de hardware y de software. Por esto no entiendo tan sólo entiendo a un comprador consciente del origen de lo que compra y de las consecuencias en su salud, en su entorno social y en el medio ambiente. También es necesario ir creando un consumidor crítico que tiene claro qué clase de producto quiere y para qué lo quiere. Alguien que no se pone pasivamente en manos del vendedor o del técnico sino que se mantiene, aunque sea someramente, informado acerca del mercado y sabe reconocer qué clase de productos se relacionan más directamente a sus necesidades. Esto reditúa no sólo en su bolsillo sino también en su entorno pues puede aprovechar mejor y durante más tiempo su equipo. Así mismo es necesario generar en el cliente una cultura del sofware en contra de los corporativos informáticos sin falsas condenas ni falsas promesas en torno a la piratería, expandir la cultura del software libre y del diseñado con una perspectiva social más amplia. Y esto no reditúa solamente en torno a los consumidores individuales pues ¿cuántos miles de millones de pesos del erario público se han tirado por la compra irresponsable de equipo y programas para dependencias públicas por falta de planeación o del personal necesario para mantener tales equipos funcionales? ¿Cuántos millones más por corruptelas y licitaciones amañadas?

Finalmente se necesita una educación técnica mejor planeada, más sistematizada, con mejores maestros, contenidos y herramientas. En primer lugar la tan pregonada educación en computación básica que promueven el gobierno y las escuelas privadas no es sino un fraude gigantesco en todo nuestro país. Es raro encontrar la escuela pública que tenga maestros de computación dedicados o suficientemente preparados y a pesar de que en los últimos años es cada vez más alto el número de escuelas con laboratorios de computación también es cierto que se carece del personal técnico y los recursos necesarios para mantener el equipo funcional y actualizado. Igualmente es raro que los programas de escuelas privadas, ansiosas a su vez por ver a los educandos como consumidores, den programas educativos completos para comprender qué es, cómo funciona y cómo operar un equipo a partir de las necesidades particulares y de las necesidades sociales.

En segundo lugar está el desarrollo de las carreras técnicas u oficios técnicos, desde el secretariado que ya incorpora conceptos de informática en algunas escuelas secundarias o bachilleratos tecnológicos, hasta los propios técnicos en materias informáticas o relacionadas con las TIC. Hasta el momento en general los programas educativos giran en torno a moldes de carreras generales con una visión pobre del proceso. Como ya apuntaba líneas arriba las escuelas públicas sufren de enormes carencias técnicas y los programas carecen de aspectos formativos (véanse los programas técnicos de la DGETI o de los CONALEP). En cambio las escuelas privadas, particularmente las que prometen titulaciones técnicas, son profundamente dispares en la calidad de sus contenidos, la disponibilidad de material y la capacidad para tener maestros adecuadamente preparados. A diferencia de otras carreras técnicas que se han visto golpeadas por el embate neoliberal las carreras en TIC nacieron dentro de esta lógica que es necesario subvertir para crear técnicos y profesionistas bien formados y educados con visión social de servicio, capacidad técnica y con los medios a su disposición para seguir mejorando sus conocimientos.

Por nuestra parte, como personal especializado esencial para que todo este proceso funcione, nos hace falta crear algo mejor que esta pobre educación administrativa y de negocios. Nos hace falta destruir esta visión del micronegocio, de la pequeña y mediana empresa la cual, aunque pueda sernos someramente útil para sobrevivir, en realidad solamente sirve a los grandes empresarios para perpetuar el despojo que hacen a la sociedad. Hay que transformar nuestras formas de organizarnos para no ser uno de los eslabones finales de esta cadena de consumo, para mejorar nuestra competencia contra el gran capital pero no con el objetivo de sustituirles en el despojo sino con el objetivo de tener empleos estables, dignos y bien remunerados para vivir, en los cuales podamos dar un servicio de calidad a un costo justo y accesible. Es necesario crear talleres donde se puedan dar cada vez mejores servicios de mantenimiento, donde se puedan recolectar, reciclar y reusar materiales y componentes. También urge crear programas y centros de actualización técnica donde se puedan dar las prácticas necesarias, es evidente que no hay mejor escuela que el trabajo mismo con el cliente pero aún así deberían existir más oportunidades para poder mejorar el conocimiento técnico.

Hay buenas propuestas y oportunidades en varios lados pero aún carecen de articulación y alcance entre la población. Las mismas necesidades de las grandes empresas han obligado a ir abriendo espacios a todos los ramos de las TIC pero la cadena de la pobreza no se ha frenado ya que, incluso dentro de las premisas del capitalismo, el mercado corporativo impide avanzar en esta materia. Las computadoras siguen avanzando y así como el consumismo sigue incrementándose, la expoliación de recursos naturales también, la explotación de todos los trabajadores del ramo permanece y la sociedad mexicana como consumidora o usuaria no ha desarrollado una cultura digital suficiente que le ayude a que estas tecnologías le ayuden a mejorar su vida de forma integral. Esta es, evidentemente, una reflexión general acerca de los problemas pero en la cual trato de encontrar, al menos, hacia dónde deben apuntar las soluciones.

Atte Ilia Adad.

KaOS – Mi distro de linux favorita

Hace muchos años me acerqué a Linux cuando las distros más conocidas eran RedHat y Mandrake. Aunque fue muy interesante conocer este sistema operativo también fue muy frustrante ya que aún muchas cosas se realizaban por línea de comandos y había muchos problemas de compatibilidad. Hoy los años han pasado y linux se precia de ir ganando terreno poco a poco al imperio de Windows e incluso el de otros sistemas operativos, no sólo gracias a sus conocidas características de software libre y el soporte de la comunidad sino también a la diversidad de distribuciones que han surgido y que se ajustan a los gustos y necesidades de los usuarios finales.

A pesar de ello he tardado muchos años en volverme a acercar decididamente a Linux. Hace uno años empecé a probar Ubuntu y comprobé que muchas cosas habían cambiado para bien de los usuarios como la disponibilidad de programas, la compatibilidad del hardware, la emulación de entornos de Windows y una menor dependencia del uso de la línea de comandos así como el centro de software. A lo largo de estos últimos años la accesibilidad y la funcionalidad a partir de los entornos gárficos se han vuelto no sólo la principal agenda de Linux sino incluso motivo de la creación de diversos desarrollos con diversas propuestas de distribuciones.

Sin embargo por ignorancia mía y al mismo tiempo por cuestiones propias de los mismos sistemas mi experiencia fue varias veces confusa cuando no frustrante. Luego de probar con varias distros sin convencerme del todo llegué casualmente a conocer KaOS hace año y medio y luego de todo este tiempo he de decir que es, sin lugar a dudas, mi favorita.

¿Qué es KaOS?

KaOS es un sistema operativo basado en Linux, que usa el entorno de escritorio KDE y que está basado en la arquitectura de 64 bits. Partiendo de estas tres premisas el objetivo de sus desarrolladores es ofrecer un sistema operativo de código abierto que brinde libertad al usuario sin por ello sacrificar calidad o enfrentarlo a una caótica avalancha de complicadas opciones.

Esto se logra con una distribución que incorpora dos notables características: es una distribución rolling release lo que significa que se va actualizando constantemente tanto en términos de seguridad como de estructura (a diferencia de las fixed release las cuales periódicamente publican distribuciones en las que pueden observarse cambios notables); además trae incorporados programas y paquetes que cumplen con las premisas mencionadas y que son puestos a prueba antes de ser incorporados al repositorio de actualizaciones buscando no poner en riesgo la estabilidad e integridad del sistema operativo.

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Escritorio de KaOS con fondo de pantalla tomado de nasa.gov

¿Qué fue lo que me gustó de KaOS?

  1. Sigo siendo un principiante en Linux y lo peor de eso es que en otras distribuciones encontrar la manera de reparar errores producto de una mala instalación, un error de compatibilidad o una mala actualización es un quebradero de cabeza. Claro que eso ya no es tan común gracias al desarrollo de las aplicaciones y a la automatización de las actualizaciones pero cuando se da puede dar al traste con el encanto de cualquier distribución. KaOS, en cambio, es un sistema sencillo y elegante que sirve por igual a principiantes que a usuarios avanzados. Para nosotros, los principiantes, nos ofrece un sistema funcional perfectamente preconfigurado en el cual las opciones cargadas tienen el respaldo de haber sido compiladas para el sistema desde su origen. En cambio, para los usuarios avanzados ofrece un entorno perfectamente configurable con la única limitante de sus tres premisas principales.
  2. El sistema es muy estable y sus errores son mínimos. A más de un año de tenerlo puedo decir que no he tenido problemas mayores y además tuvo, entre sus muchas virtudes, la enorme cualidad de ser la única distribución con la que no he tenido ni un problema de hardware teniéndolo instalado en computadoras fabricadas entre 2008 y 2010.
  3. Octopi, el administrador de paquetes por defecto, es infalible en el manejo de los repositorios que se dividen en tres partes: “Core” para los paquetes de arranque del sistema; “Main” para las bibliotecas, drivers y firmware y “Apps” donde se encuentran los paquetes manejados por el usuario. En el mismo administrador puede accederse a la lista de paquetes y programas disponibles en los repositorios (que actualmente llegan a más de dos mil paquetes) y las actualizaciones son constantes.
  4. Al instalarse cuenta con un conjunto de paquetes fundamentales para su uso en el hogar, la escuela o la oficina. Krita y Karbon en el apartado gráfico, Calligra en la paquetería (con la posibilidad de instalar LibreOffice desde Octopi), Clementine, Kamoso y SMplayer en multimedia  y Dolphin como el explorador de archivos oficial.
  5. A pesar de no ser, al menos en estos momentos, la distribución más popular tiene un muy buen impacto entre la comunidad hispanohablante gracias a un paquete de idioma español muy completo que permite la accesibilidad a todo el sistema operativo.
  6. Al ser una distribución dirigida me ha permitido ir aprendiendo poco a poco acerca de Linux sin perderme. La libertad para el desarrollador no se traduce en confusión para el usuario promedio. Además es una distribución perfecta para entornos educativos y administrativos gracias a su entorno de escritorio con barra de tareas y ventanas estilo Windows.
  7. El equipo que lo desarrolla tiene perfectamente claros sus objetivos y premisas. Eso se traduce en un soporte técnico confiable y directo a través del foro oficial o de las cuentas en redes sociales.

¿Cuáles son las desventajas (no defectos) de KaOS?

  1. Aunque es un sistema sencillo y accesible aún hay muchos elementos que distan de ser intuitivos. Tanto la configuración como el propio Octopi aún requieren de que el usuario novato le dedique un par de semanas a estudiar concienzudamente la estructura y funciones de estas partes.
  2. La disponibilidad exclusiva de paquetes desarrollados para el entorno KDE implica que muchos programas con los que el usuario común está más familiarizado no se encuentran. Quizá lo más notorio es el uso de QupZilla como navegador principal el cual es muy estable pero aun presenta defectos en su integración con Flash y Java (QupZilla tiene una muy buena integración con Vimeo y para ver videos de Youtube en alta definición KaOS incluye SMtube).
  3. De inicio el usuario puede echar en falta programas comunes como Skype o Pidgin, VLC o la disponibilidad de servicios como Netflix entre otros. Sin embargo puede encontrar soluciones a estos inconvenientes en el foro.
  4. KaOS, a mi parecer, no es una distribución para usuarios que no desean aprender ya que aún queda mucho por desarrollar. Por el contrario, es una distribución excelente para adentrarse en linux por su estabilidad, coherencia y respaldo.

Los invito a darle una oportunidad a KaOS y a contribuir con el desarrollo de este sistema.  Yo en lo personal me siento muy complacido con los resultados de este año y medio en el mismo, gracias a lo cual me he acercado con más confianza a otras excelentes distribuciones como Mint, Fedora y Ubuntu. Sin embargo creo que KaOS es no sólo una excelente opción para acercarse a Linux sino una de las mejores a elegir.

DESCARGA KaOS

KAosX

 

Atentamente Ilya.

Canciones para las derrotas

Milonga para una niña interpretada por Gustavo Pena “El príncipe”
Original de Alfredo Zitarrosa

Tetabiate en el exilio*
Miguel Manríquez

volverás en tu corcel
para recuperar esa piedra rodante
                   piedra de piedra
                   piedra de Alonso
                   piedra de luz y vidrio
porque caíste en el abismo
y necesitas el retorno      el barro y el agua
para que al caminar entre las ruinas
comprendas que naciste
y jamás
jamás
volverás a pisar la hierba trémula y helada
ni beberás el imantado vino
ni rayarás la madera tierna
ni sentirás el fuego primero en los hombros
los rumores milenarios no te detendrán
porque a pesar del verdor conocido y rezumante
no encontrarás pirámides o cabezas
sólo esa torreta metálica y ciega
         y aturdida por el viento
con el desierto en los párpados frágiles y cansados
pastarás en cabellos combados por la lluvia
vivirás en senos puntiagudos que te arrancarán
        los recuerdos olvidados
porque el capomo ya no existe para ti
y tu especie desapareció en el olor del ajo
ni siquiera
las campanas de musgo
te recuperarán
y ya perdido
en el zumbar de los motores
        murmullos ajenos
olvidarás las carbonizadas raíces
el sol brillante y lúcido en las pupilas
y los olores aquellos que llegan hasta el fondo
       -en la tierra depredada: el aguijón en la garganta
en la orilla del horizonte
el no regreso
el no escape de tu flor ancestral
porque el tacto inamovible
       -ese tacto-
te conduce hasta la muerte
                  hasta los arroyos dispersos
y las líneas
-líneas de alas-
son lo único que permanece
de aquella imagen entre las ruinas
con la mirada victoriosa
pero hoy
has perdido las batallas y la guerra
y regresas
con aliento húmedo    fétido y cansado
a tu cueva
a tu tótem
a la imagen frente al espejo
y te encuentras
con un jinete de cota sangrienta y destrozada
y la espada rota
sin escudo
sin insignia
        centauro desamparado
regresas a perderte
entre los desterrados
que recuerdan capomos en flor
a cada primavera
y de nuevo
salen a combatir
alucinados por el sabor de la próxima derrota.

*Tetabiate, que significa “piedra rodante” en Yaqui o Yoeme, fue el nombre que adoptó  Juan Maldonado Waswechia Beltran (n. 28 Agos 1857 – m. 9 Julio 1901). En 1887, a la muerte de José María Bonifacio Leyva Peres “Cajemé”, tomó el liderazgo de la guerra Yaqui contra el gobierno de Porfirio Díaz manteniendo una exitosa campaña guerrillera que terminó diez años después con la firma de la paz de Estación Ortíz. Se volvió a levantar en armas en 1899 y murió asesinado por su antiguo lugarteniente, Loreto Villa, en la sierra de Bacatete, Sonora.

Sin título
Miguel Manríquez

hay gente que oye hablar
de cuba libre
y creen que es una bebida
de ortega y gasset
y creen que eran muy amigos
porque siempre aparecen juntos
de literatura hispanoamericana
y creen que es españa y américa
de nicaragua y sandino
y creen que es una serie de televisión
espero que no confundan la sangre inocente
con un blody mery.

Milo Manara - El asno de oro (adaptación de La Metamorfósis de Alpuleyo)

Milo Manara – El asno de oro (adaptación de La Metamorfósis de Alpuleyo)

Sin título
Álvaro Quijano

Es mi mano la que apaga la luz
y penetrante se hunde en tu cabello
(ondulante tendencia inconclusa),
que me señala el camino hacia tu espalda,
hacia tu ascendente cuello
o hacia tu boca que me llama y me lleva.

Sin mis manos dos manos que tocan
         y van descubriendo lentamente
tu piel y el agua de tus sueños,
tus hombros que son las primeras manzanas
que yo he de morder tiernamente.
Y bajan desde tu cuello,
espiral inclinada,
        a uno y a otro lado
con el movimiento discontinuo
        del árbol y del viento,
y van
        hasta el principio de tus senos
apenas perceptibles prominencias orográficas.

Es mi mano
                que gira sus rumbos y los recomienza
y llega siempre a tu ombligo
y allí se detiene
como quien mira la distancia recorrida,
       se asoma a la vertiente
y se precipita mi mano, entonces,
por el camino despejado de tu vientre
       hasta llegar
a tu instinto de hiedra,
de flores sueltas,
y de labios como rosas.

 

Sin título
Álvaro Quijano

Desde que me separé de tí
(estabas llena de flores en el pelo
o al menos eso creí ver)
la muerte ha ocupado mis pensamientos.
Me parece que también tiene
unas flores en las manos
(pero azules y negras)
y canta en voz baja
una canción que no me atrevo a reconocer.

Desde que te fuiste
la muerte baila
Y tiene las flores en sus manos
(ya no puedo escribir sonetos
entre otras cosas,
ni dibujar)

Hace frío,
la noche es larga,
y el sol
es un aviso interrumpido
de las cosas que me rodean.

La muerte sigue danzando
aunque sea de día.
Me acerco a decirle algo,
tal vez a agradecerle su visita
y prometerle que en otra ocasión
estaré con ella

-Disculpa, por el momento
tengo otras cosas que hacer-.
Al escucharme,
atenta y respetuosa,
deja de bailar
y desaparece.
Veo, sin embargo,
que ha dejado en mis manos
las flores azules y negras
y sé que algún día vendrá por ellas.

Desde que te fuiste
la muerte quiere enamorarme.

Milo Manara - Pentiti!

Milo Manara – Pentiti!

Lección del árbol
José de Jesús Chuchú Martínez

Tú, que te nutres, árbol, de la tierra
llena de amargas sombras y de muertos
tienes el pelo verde, de esperanza,
y alzas los brazos saludando al cielo.
Yo, sin embargo, que me nutren nubes
y esperanzas y pájaros y sueño,
y que huyo de la tierra y sus gusanos,
siempre miro hacia abajo, y tengo el pelo
más negro que la noche y más amargo,
por más que es luz y cielo mi aliento.
Tú estás plantado, eres feliz así,
y así bailas y cantas con el viento
y resistes las grandes tempestades.
Inmutable, seguro, satisfecho,
eres de y en tu patria. Yo soy huésped
hasta en mi casa, hasta en mi propio cuerpo,
y ni bailo ni canto, y si camino
es porque busco qué buscar de cierto
cayéndome a menudo en las tinieblas
tal un inválido indeciso y ciego
al que le falta Dios como una pierna.
Débil apoyo aunque en extremo bello
hacen las nubes a los hombres fáciles
de caer, de morir de desconsuelo.
¡Oh, cuánto diera yo por un bastón,
por una dura fe como tu cuerpo!
A ti te riega el agua, tibia apenas,
y hasta te llueve sin amparo el hielo,
y das frutos sabrosos, y das flores.
A mí el sudor y lágrimas de fuego
me llueven en la carne y en el alma
y crezco en uñas nada más, y crezco
en versos que no sirven para nada,
y en niños epilépticos y en pelos.
Aun derribado por el hacha o rayo
tú sigues siendo útil en invierno
cuando calientas el hogar del pobre.
Yo, sin embargo, ni después de muerto
seré otra cosa que un abono para
esa hierba que crece en cementerios
y que no se la comen ni las cabras
porque posiblemente sea veneno.
Antes que eso suceda imitaré
tu único amor por este suelo nuestro
que algo debe tener de bueno y dulce
para que el mar, en olas y de lejos,
venga en lengua a lamerlo, desdentado.
salpicando saliva, como un perro
sediento, amargo, y sin creer en Dios.
También yo me harté de su alimento;
probará mi alma la comida cruda
que arranco de la tierra y doy al cuerpo;
no me alimentaré más de las nubes
ni de las esperanzas y los sueños
que tanto mal nos hacen a los hombres.
Quiero aprender a soportar mi peso
sin ningún otro apoyo que mis piernas:
olvidaré las cosas que no veo;
olvidaré el consejo de mi madre
y buscaré en la tierra mi sustento.
Así tal vez una esperanza crezca
de mis manos y de mis pensamientos
amiga de los pájaros, del hombre
y de la tierra, hasta del mismo cielo,
para recompensarme mis raíces
clavadas amorosas tierra adentro
y únicamente, como a tí, oh árbol
que hoy me has dado un camino con tu ejemplo.

 

Cuando antes de dormir…
José de Jesús Chuchú Martínez

Cuando antes de dormir depositamos
a los pies de la tarde el mutuo afecto
con que en el día nos miramos, cuando
abandonamos en el tiempo los recuerdos
seguros de las próximas venturas,
te explicaré lo que con ello hacemos:

Que aquí en la vida se ama todavía
los muertos lo saben por nosotros.
Que la gente se mira y se sonríe
los muertos lo saben por nosotros.
Que el pan, la sopa, los zapatos nuevos.
los muertos lo saben por nosotros.
Que hay sol aún y hierba y cine y aire
los muertos lo saben por nosotros.

Los muertos
todas las noches salen a encontrar
los días que mandamos de regreso
y lo que en ellos va de nuestra vida,
lo que de ella olvidamos, lo que de ella nos sobra,
que a los muertos les sirve de alimento
con que se nutren para por lo menos
presentarse con cierto decoro
en la memoria de los vivos.

Es por nosotros que recuerda el mundo
y por otros iguales a nosotros.

Ámame dulcemente, proveedora,
con generoso, alegre despilfarro,
con nuevo amor todos los días,
para ir dejando en las viajeras tardes
casi no usados besos,
casi no usado amor,
que algún día tú y yo
comeremos nuestro propio afecto.

Milo Manara - Manifesto per la mostra di Siena

Milo Manara – Manifesto per la mostra di Siena

 

La sociedad Juliette (fragmento)
Sasha Grey

¿Conoces ese verso de William Blake que dice algo así como «El mundo en un grano de arena»? Bueno, pues yo soy capaz de ver el universo en una gota del semen de Jack. Cuando pienso en el semen de Jack, pienso en cómo habrá llegado hasta allí, en lo genial que ha sido el sexo y en que no quiero que se acabe jamás. Cuando pienso en el semen de Jack, él siempre está conmigo y es como si nunca hubiéramos estado separados.

Me gusta sentir su semen. Me gusta sentir cómo me lo dispara en la boca. Me gusta cuando me lo dispara en el pelo y me lo deja todo sucio, pegajoso y enredado, como cuando atraviesas una tela de araña.

Me gusta decirle que se corra en mis tetas para poder dibujar circulitos con el semen, como un pintor mezclando los colores sobre la paleta. Él es la pintura. Yo soy la pintora y el lienzo. Me gusta pintar con su leche sobre mi cuerpo para poder notar cómo se seca, cómo se endurece y se contrae, y me pellizca la piel al hacerlo. Me gusta cómo se cuartea en escamas mientras yo pinto. Me gusta levantar en un dedo una escama de su semen reseco y mirarla como uno mira un copo de nieve, intentando vislumbrar los dibujos cristalizados que contiene.

Me gusta bajar la vista y ver cómo sale a chorro el semen por la punta de su polla. Primero sale en un largo chorro, como arcos pegajosos y líquidos que no paran de decrecer en consistencia y volumen. Luego empieza a fluir con lentitud, de forma inexorable, como la espuma de una lata de cerveza que se ha agitado demasiado antes de abrirla.

Me gusta cuando se encharca en mi vientre, y me inunda el ombligo y se derrama por mi cintura como una crema caliente que rebosa del plato. Cuando cae sobre mi cóccix con grandes y gruesas gotas, como lluvia caliente, como leche caliente, como lava caliente. Cuando dispara sobre mi coño y en mi felpudo, donde se queda colgando en finas tiras, como el algodón atrapado entre los arbustos de espino.

Me gusta cuando se corre dentro de mí y me siento llena y satisfecha y relajada, como si acabara de darme un banquete. Y luego sentir cómo se desliza fuera de mi coño y deja un rastro perlado hasta el ojete. Algunas veces chorrea, horas más tarde, cuando ya hacía tiempo se me había olvidado que estaba ahí. Cuando estoy paseando por el campus de la universidad, o sentada en clase, o en el autobús, o en la cola del súper y de pronto noto que se me mojan las bragas con la leche y recuerdo el momento en que él embistió dentro de mí, gimiendo de esa forma tan delicada, un segundo antes de soltar su descarga. Y dejo que salga, como si estuviera follándome, corriéndose dentro de mí, en ese momento y en ese lugar, en el campus, en clase, en el autobús, en el súper.

Me gusta cuando se corre en mi cara y estoy completamente a su merced, como si me humillara con su semen. Cuando cierro los ojos y siento que me salpica en la cara. Cuando no para de correrse y se corre y se corre, y noto su densidad y cómo se desliza por mi cara. Me llena los poros, me chorrea por la mejilla, por la frente, me cuelga de la barbilla. Y tengo la sensación de que mi cara no es lo bastante grande para abarcar todo su semen. Su semen interminable.

Me gusta limpiármelo de los labios y de las mejillas y juguetear con él entre el dedo índice y el pulgar como si fuera un moco, y luego volver a metérmelo en la boca, darle vueltas y mezclarlo con la saliva, para preparar un cóctel con sus fluidos y los míos, y tragármelo de un sorbo, como una ostra. Luego abro la boca, bien abierta, y saco la lengua para demostrarle que ya no queda nada. Que he sido una niña buena y me he tomado toda la medicina.

Me gusta intentar adivinar qué ha desayunado, comido o cenado o merendado por su sabor y su olor. Salado, amargo, dulce, agridulce o ahumado. Cerveza, café, espárragos, plátano, piña, chocolate. Por la textura y la consistencia. Algunas veces es cristalino, como la clara mal cocinada, otras veces denso y granuloso como la sémola, y otras, ambas cosas al mismo tiempo. Y otras veces es fluido como el jarabe para la tos, que es cuando más me gusta, porque se traga con facilidad.

Me gusta chuparle la polla después de que se haya corrido dentro de mí, cuando se la saca y tiene el pene reluciente y brillante por su corrida y la mía. Quiero paladear su sabor y el mío juntos, nuestro sudor y nuestra pasión. Quiero que se me quede ese regusto en la boca hasta que empiece a volverse rancio y se huela en mi aliento. Me encanta el olor de su semen cuando empieza a fermentar en mi cuerpo.

Y luego me gusta limpiarme su semen reseco del cuerpo en la ducha y notar cómo vuelve a la vida al contacto con el agua, casi como si resucitara de la muerte. Me gusta mirar esa agua, su semen, cómo cae por el desagüe, y pienso en el viaje en el que está a punto de embarcarse.

En los lugares en los que ha estado y en los lugares donde acabará. Desde el interior del cuerpo de Jack hasta el interior de mi cuerpo. Desde mi cuerpo hasta el mar.

Nacido de la naturaleza y de vuelta a ella. Como todas las cosas.

Como debe ser.

 

Milo Manara - El perfume del invisible (fragmento)

Milo Manara – El perfume del invisible (fragmento)

 

NO ES DE TI…
José de Jesús “Chuchú” Martínez

No es de ti que tu amor brota,
de mí viene, en ti resuena
y canta y se multiplica
y a mí otra vez se regresa.
Eco del mío, tu amor
no es más que el mío de vuelta.
Amor mío que me viene,
amor tuyo que me deja.
Contigo me estoy amando,
te usa mi amor y te emplea
para amarme desde ti.
Para besarme, te besa,
te toca para tocarme,
para beberme, te llena,
para verme y abrigarme
te ilumina y te calienta,
de ti se viste y disfraza
del tuyo que se sustenta
del mío que nos confunde
y hasta el cuerpo nos enreda.
Con mi mismo amor me amas,
con mi pasiÓn y mi fuerza,
pero contigo y tu cuerpo
y con toda tu belleza.

Cantares Mexicanos
Canto XLII

He tomado bebida de hongos,
llora mi corazón,
me aflijo en la tierra,
sólo soy menesteroso.

Sólo vengo a recordarlo,
me alegro,
¿tengo contento en la tierra?
sólo soy menesteroso.

Con espanto contemplo la muerte,
sólo soy menesteroso,
¿cómo en verdad he de obrar?
En verdad ya no estés cavilando
estáis tan airados.

Que como pluma de quetzal fuera yo,
ya allá estamos;
que como un collar fuera yo,
ya allá estamos;
en verdad ya no estéis cavilando,
estáis tan airados.

Amigo mío, amigo mío,
¿acaso en verdad mi amigo?
Que sólo por su palabra nos necesitamos.
Por esto lo recuerdo,
ojalá que así no perezcamos;
he aquí nuestras flores.

Que no se entristezcan vuestros corazones,
vuestras palabras,
vosotros, amigos nuestros.
Como yo lo sé, vosotros lo sabéis;
sola una vez se va nuestra vida.

En un día nos vamos,
en una noche hay descarnamiento.
Aquí sólo hemos venido a conocernos,
sólo hemos venido a pedir prestada la vida en la tierra.
Que con calma,
con tranquilidad vivamos.
Ven, alegrémonos,
que no lo hagan los que andan airados.
Lugar muy ancho es aquí.
¡Ojalá siempre se viviera,
ojalá nunca se muriera!

Aunque viva en lo alto,
a nosotros no anda golpeando, como un rayo,
nos acecha aquí,
aunque menesteroso, en lo alto,
que no se aflija
¡Ojalá siempre se viviera!
¡Ojalá nunca se muriera!

Poemas más poemas

Jean Saudek – El sagrado matrimonio

MI DOLOR
Roque Dalton

Conozco perfectamente mi dolor:
viene conmigo disfrazado en la sangre
y se ha construido una risa especial
para que no pregunten por su sombra.

Mi dolor, ah, queridos,
mi dolor, ah, querida,
mi dolor, es capaz de inventaros un pájaro,
un cubo de madera
de esos donde los niños
le adivinan un alma musical al alfabeto,
un rincón entrañable
y tibio como la geografía del vino
o como la piel que me dejó las manos
sin pronunciar el himno de tu ancha desnudez de mar

Mi dolor tiene cara de rosa,
de primavera personal que ha venido cantando.
Tras ella esconde su violento cuchillo,
su desatado tigre que me rompió las venas desde antes de nacer
y que trazó los días
de lluvia y de ceniza que mantengo.

Amo profundamente mi dolor,
como a un hijo malo.


Jean Saudek – Los amantes (1987)

YA NO
Idea Vilariño

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, ni con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.


Jean Saudek – The kitsch

DERROTA

Rafael Cadenas, 1963

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo que creí
que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

FRACASO
Rafael Cárdenas

Cuanto he tomado por victoria es sólo humo.
Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente, difícil de entreleer es tu letra.
Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje que traías,
más precioso que todos los triunfos.
Tu llameante rostro me ha perseguido y yo no supe que era para salvarme.
Por mi bien me has relegado a los rincones, me negaste fáciles éxitos, me has quitado salidas.
Era a mí a quien querías defender no otorgándome brillo.
De puro amor por mí has manejado el vacío que tantas noches me ha hecho hablar afiebrado a una ausente.
Por protegerme cediste el paso a otros, has hecho que una mujer prefiera a alguien más resuelto,
me desplazaste de oficios suicidas.
Tú siempre has venido al quite.
Sí, tu cuerpo, escupido, odioso, me ha recibido en mi más pura forma para entregarme
a la nitidez del desierto.
Por locura te maldije, te he maltratado, blasfemé contra ti.
Tú no existes.
Has sido inventado por la delirante soberbia.
¡Cuánto te debo!
Me levantaste a un nuevo rango limpiándome con una esponja áspera, lanzándome a mi verdadero campo de
batalla, cediéndome las armas que el triunfo abandona.
Me has conducido de la mano a la única agua que me refleja.
Por ti yo no conozco la angustia de representar un papel, mantenerme a la fuerza en un escalón,
trepar con esfuerzos propios, reñir por jerarquías, inflarme hasta reventar.
Me has hecho humilde, silencioso y rebelde.
Yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado ser. Por no darme otra vida.
Por haberme ceñido.
Me has brindado sólo desnudez.
Cierto que me enseñaste con dureza ¡y tú mismo traías el cauterio!, pero también
me diste la alegría de no temerte.
Gracias por quitarme espesor a cambio de una letra gruesa.
Gracias a ti que me has privado de hinchazones.
Gracias por la riqueza a que me has obligado.
Gracias por construir con barro mi morada.
Gracias por apartarme.
Gracias.

El fracaso de la vida

Miguel de Unamuno

Cuando el alma recuerda la esperanza
de que nutrió su juventud comprende
que la vida es engaño y luego emprende
soñar que fue lo que no fuera; avanza

así con sus ensueños, mas no alcanza
lo que esperó; soñando se defiende
y llega al fin Aquella que nos prende
con el lazo de la última membranza.

Para ver la verdad no hay mejor lumbre
que la lumbre que sube del ocaso,
y que luego el verdor trueca en herrumbre:

lanzadera fatal urde el acaso
de la vida en la trama la costumbre:
toda vida a la postre es un fracaso.

CIMIENTOS
Leopoldo Staff

Construí sobre la arena
y se vino abajo;
construí sobre una roca
y se vino abajo.
Ahora, cuando construya, empezaré
por el humo de la chimenea.

Jan Saudek – Victoria sobre el Mar

La democracia sobre la dictadura – Samuel I. del Villar

Samuel del Villar, foto Arturo Guerra. La Jornada.

Samuel del Villar, foto Arturo Guerra. La Jornada.

Antes de entrar en materia…

La historia de la crisis de la política institucional en México bien puede remontarse al fraude electoral de 1988. Eso no significa que ahí haya tenido sus orígenes o que esté olvidando que tal crisis es el resultado de un proceso político y social mucho más amplio, complejo y antiguo. Sin embargo la específica importancia de 1988 radica, creo yo, en que la crisis política que se vivió entonces evidenció los problemas que experimentaban las relaciones y nociones de poder del sistema priísta, mismas que entraron en una decadencia acelerada desde principios de los ochentas cuando el grupo tecnócrata empezó a hacerse del poder. El fraude electoral de 1988 persigue la conciencia política de México a 27 años de haber ocurrido y, con toda seguridad, la perseguirá en las elecciones de 2018.

Como parte de la necesaria historia que hay que reconstruir cotidianamente para entender mejor el proceso del cual somos consecuencia y parte hasta el día de hoy es que transcribo este artículo que encontré entre otras antigüedades. La democracia sobre la dictadura es un texto importante por sí mismo ya que al mismo tiempo es un análisis legal, un recuento de hechos y una crítica a los eventos de aquel tiempo hecha en ese mismo momento. Así mismo su autor, si bien no formará parte fundamental de todo libro de historia, jugó un papel tristemente bufonesco pero relevante en la transformación política del país que quizá con el tiempo deba ser mejor analizado. Yo no comparto la postura del texto, misma que es propia de un abogado que se fundamenta de principio en el iuspositivismo y en sus valores liberales y que no realiza prácticamente ningún análisis social; en cambio, me parece loable su esfuerzo por hacer un texto conciso y crítico en momentos donde el futuro inmediato del país era incierto.

Esta reflexión fue publicada en seis entregas en el periódico La Jornada entre el 26 de septiembre y el primero de octubre de 1988 motivo por el cual especifico sus diferentes publicaciones con la fecha correspondiente a su edición. Por lo mismo el texto contiene reiteraciones aparentemente innecesarias pero que son perfectamente comprensibles a la luz de la forma de su edición original. Otras ediciones pueden ser encontradas en revistas especializadas como Modernización Política de Noviembre de 1988 que, desgraciadamente, no se encuentran en línea.  Al final del texto añadiré una semblanza de su autor que espero sea de mejor utilidad.


LA DEMOCRACIA SOBRE LA DICTADURA

Samuel I. del Villar

La Jornada

Primera entrega 26/09/1988

El 10 de septiembre de 1988 una “mayoría” autodesignada de la Cámara de Diputados, y de la representación del pueblo de México, declaró a Carlos Salinas como “presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos” para el periodo 1988-1994. La integración de esa “mayoría” y su declaración se hizo ocultando los votos directos de los ciudadanos y sin el escrutinio de su mayoría efectiva que exige nuestra Constitución y la legalidad derivada de ella para elegir Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y declararlo como tal. El sustento de esa “mayoría” en el ocultamiento del sufragio de los ciudadanos mexicanos, y su control arbitrario sobre el aparato del Estado, sustituyeron a la soberanía del pueblo, a la Constitución y a la legalidad derivada de ella como fundamento para constituir el poder en México.

Sería impropio caracterizar al régimen político construido a partir de esa declaración como constitucional y como democracia. Si no fuese “dictadura sin adjetivos”, podría calificarse como “dictadura de la mayoría oculta” y/o de la “mayoría fraudulenta”. La alternativa a este régimen es el curso constitucional que irremediablemente conduce a la democracia.

Se ha pensado que la declaración de lo que seguramente pasará a la historia como el “albazo del 10 de septiembre de 1988” instauró la dictadura para que domine en México al menos durante los seis años próximos. En este ensayo busco razonar mi confianza en que la democracia y el bienestar económico y social derivado de ella prevalecerá sobre la dictadura, incluso si llega a consumarse su imposición el primero de diciembre. El ensayo se divide en tres partes que abordan, respectivamente, el establecimiento de la dictadura de la “mayoría” autodesignada, su desintegración y la transición a la democracia.

  1. La dictadura de la “mayoría” autodesignada

La Constitución y el albazo del 10 de septiembre

Dictadura en español quiere decir un gobierno que, invocando el interés público, se ejerce fuera de las leyes constitutivas de un país.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que “la elección de Presidente será directa” (art. 81) y que es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados “erigirse en Colegio Electoral para ejercer las funciones que la ley le señala respecto de la elección de presidente de la República” (art. 71 fracc. I) La Ley Orgánica del Congreso General establece claramente las funciones respectivas: “La Cámara de Diputados del Congreso de la Unión calificará y hará el cómputo total de los votos emitidos en todo el país en las elecciones para presidente de la República, para lo cual se erigirá en Colegio Electoral a fin de declarar electo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos al ciudadano que hubiese obtenido mayoría de votos en las elecciones que al efecto se hubiesen celebrado” (art. 24).

La “elección” del señor Salinas no fue en esos términos. La declaración del 10 de septiembre negó la “elección directa” de los ciudadanos. Sustituyó la calificación y el cómputo del total de los votos emitidos en todo el país por la calificación y cómputo de “la información de la Comisión Federal Electoral” que propuso el secretario general del PRI, Manuel Camacho, el 6 de septiembre, como base para declarar Presidente Electo a Carlos Salinas. En esa ocasión el señor Camacho instruyó públicamente a esa “mayoría” en el sentido de que “condicionar la validez de los comicios a la apertura de los paquetes (electorales) no tiene fundamento legal”. El razonamiento para ocultar los votos contenidos en los paquetes fue que su publicidad, y el fundar en su conocimiento la calificación del Colegio Electoral, implicaría desconocer el cómputo hecho por la Comisión Federal Electoral (CFE). El razonamiento es absurdo.

El único fundamento constitucional y legal para declarar Presidente Electo son los votos directos contenidos en esos paquetes. La racionalidad constitucional y legislativa de dar intervención en la Cámara de Diputados para calificar la elección presidencial haciendo el cómputo de los votos es, precisamente, el riesgo de parcialidad y de fraude hecho por la CFE. Si el poder constituyente hubiese considerado que no hay riesgo significativo de corrupción en ese sentido de la autoridad electoral, que sus cómputos son necesaria e indubitablemente honestos, no hubiese previsto tal intervención constitucional de la Cámara de Diputados y su reglamentación no habría ordenado la remisión a ésta de los paquetes electorales y el cómputo de su contenido para fundamentar la calificación de la elección crucial a fin de constituir el poder público en México. La “mayoría” autodesignada de diputados al impedir, mediante el uso de las fuerzas armadas, el conocimiento y el escrutinio público de los votos populares a los diputados que así lo solicitaban, y al fundar su declaración de Presidente Electo en un cómputo hecho por otro poder ampliamente descalificado en la propia Cámara, negó la constitucionalidad y legalidad de su declaración.

Por más que declare esa “mayoría” sobre esas bases anticonstitucionales, y por más que informe la CFE, simple y sencillamente el señor Salinas no es Presidente constitucional electo de los Estados Unidos Mexicanos, si las declaraciones y las informaciones que lo califican de “presidente” no están sustentadas públicamente en la mayoría de votos efectivos de los ciudadanos mexicanos. Lo que no tiene fundamento constitucional ni legal es imponerlo por el 52.6 por ciento de los diputados sobre el ocultamiento de esos votos. Más aún si la integración de esa “mayoría” se obtuvo con base en los mismos vicios de calificación –cuya ostensible arbitrariedad llevó incluso a la renuncia del magistrado del Tribunal de lo Contencioso Electoral, Emilio Krieger.

El albazo del 10 de septiembre de 1988 no sólo quebrantó los mandamientos sustantivos de la Constitución y su legalidad. La Ley Orgánica del Congreso General establece un amplio periodo para que la Cámara de Diputados realice el cómputo de los votos de la elección presidencial: “la declaratoria –del Presidente- deberá emitirse dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que se inició el periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la Unión el año de la elección” (art. 24, párrafo segundo). Evidentemente, la racionalidad legislativa de establecer hasta dos meses para que la Cámara desahogue su responsabilidad constitucional de calificar la elección presidencial es lograr un escrutinio cuidadoso y un cómputo efectivo de la mayoría del total de votos emitidos en todo el país. Esto era particularmente significativo en la elección presidencial más reñida en la historia posrevolucionaria de México, y cuando una mayoría abrumadora (de cinco de los seis partidos políticos) representada en la Cámara de Diputados y 47.4 por ciento de sus integrantes reconocidos, oficialmente descalificó la información de la autoridad electoral, en vez de seguir la racionalidad de la ley, la “mayoría” comprimió al extremo de diez días el proceso de calificación, imposibilitando la realización del “cómputo” legal. La imposición de la “mayoría” de términos legales absurdos para calificar la elección presidencial, con base en un dictamen que se informó, ni siquiera fue elaborado en la Cámara de Diputados; fue una arbitrariedad ulterior para negar el sustento constitucional y legal de la “presidencia” del señor Salinas.

La explicación evidente del ocultamiento arbitrario de los votos de los ciudadanos es que sus resultados fueron contrarios a los que formuló la autoridad electoral. Sea porque el candidato releccionado por el Presidente no fue electo por los votos efectivos contenidos en los paquetes. Sea porque la magnitud de los votos fraudulentos fue tal que nulificó la elección presidencial del 6 de julio e imposibilitó la declaración constitucional de un Presidente Electo. El albazo de la “mayoría”, en vez de abrir, cerró las posibilidades constitucionales de que el señor Salinas ocupe la presidencia de la República, al impedir que el cómputo legal de la Cámara de Diputados mostrase a la nación que la voluntad soberana del pueblo mexicano lo eligió, si es que en realidad lo hizo. El albazo hizo de esa posibilidad, y de la del triunfo del ingeniero Cuahutémoc Cárdenas, meras especulaciones inverificables. El curso constitucional, que el albazo del 10 de septiembre pretendió obstruir ante estas circunstancias, es la elección de un Presidente interino por un colegio electoral de al menos las dos terceras partes del Congreso de la Unión, que tomaría posesión el primero de diciembre y la convocatoria a elecciones presidenciales democráticas a celebrarse entre el 10 de febrero y el 10 de agosto de 1989.

El albazo de la “mayoría” fraudulenta pone al rojo vivo la crisis constitucional que vive México a raíz del divorcio entre los resultados sustantivos de las elecciones del 6 de julio para renovar los poderes Legislativo y Ejecutivo federales y su “calificación” por esa “mayoría”. Si la toma de posesión del sucesor del pre4sidente De la Madrid se diese conforme a los dictados de esa “mayoría”, se habrá impuesto en México literalmente una dictadura del fraude y la corrupción, obviamente rompiendo con el orden establecido por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Segunda entrega 27/09/1988

México caería en “un orden de poder, más no en un orden jurídico que sólo puede ser el que crean los hombres en ejercicio de su liberad y de su soberanía” –en palabras de Mario de la Cueva, cuyo pensamiento es de lo más significativo para ilustrar sobre la crisis constitucional que vive México. El gran maestro y jurista mexicano, homenajeado incluso por su alumno Miguel de la Madrid, calificó en esos términos precisamente la ilegalidad de “la Constitución impuesta por un usurpador o por una especie de asamblea”, que lo mismo sirven para negar la juricidad del positivismo estatista de Hans Kelsen, que la juricidad de un gobierno constituido a partir de la declaración de la especie de asamblea “mayoritaria” del 10 de septiembre. Vale la pena referir el corolario del pensamiento de De la Cueva: “las ideas de régimen de poder y de soberanía no implican supremacía del poder sobre el derecho; únicamente el positivismo estatista defiende eso que podría llamarse el libertinaje jurídico del derecho injusto”.

Seguramente algunos pensarían peyorativamente con el Presidente De la Madrid que el pensamiento de De la Cueva corresponde al de un “académico de cubículo” –como muchos en la audiencia de su último discurso ante la asamblea de la CTM, en el que refirió el concepto e hizo la apología del corporativismo frente a la democracia-. Seguramente el desprecio de aquellos para un trabajo como el de De la Cueva por su falta de “realismo político” aumentaría si se les recordase que renunció a la dirección de la Facultad de Derecho de la UNAM a raíz de la decisión de otorgar el grado de licenciado en Derecho a Miguel Alemán Velasco cuando su padre era presidente de la República, por considerar que tal acto defraudaba la legalidad universitaria.

Tendrían razón en que De la Cueva fue un gran académico y en que para serlo tuvo que dedicar la parte más significativa de su vida a la concentración de su inteligencia en el conocimiento y reflexión sobre el ser y el deber ser del hombre en su biblioteca, que para el efecto es lo mismo que un cubículo. Con certeza no hubiese producido nada que valiera la pena si se hubiese pasado la parte más significativa de su vida asistiendo a reuniones como esa de la CTM, haciendo discursos improvisados en ellas y guiando su vida con una moralidad representativa como la del anfitrión presidencial del DF, Joaquín Gamboa Pascoe. Ciertamente no hubiese producido el Código Federal del Trabajo vigente, que ha sido infinitamente más significativo para el bienestar de los trabajadores de México que todas las asambleas, discursos y anfitriones presidenciales como ésos.

No tendrían razón de descalificar el pensamiento de De la Cueva porque es verdadero, porque no existe orden constitucional ni jurídico sin fundamento incuestionable en la soberanía del pueblo. La Constitución es en esencia la garantía de los derechos fundamentales de la persona y de la sociedad contra el ejercicio arbitrario del poder del Estado. La efectividad del derecho a elegir a los propios gobernantes, a no ser gobernado reprimiendo o falseando la voluntad soberana del pueblo, es el fundamento del poder constitucional del Estado. La dictadura es, en síntesis, la usurpación de ese derecho por una persona o por un grupo de personas que en el caso se apoderan anticonstitucionalmente del poder del Estado y lo ejerce o lo ejercen arbitrariamente cancelando aquel y otros principios constitucionales de gobierno protectores de los derechos de las personas y de la sociedad.

Del supremo poder conservador al libertinaje jurídico.

El voto directo de la mayoría de los ciudadanos sufragantes es la piedra angular de la democracia constitucional mexicana. Incluso algunos constitucionalistas del país critican la democracia de Estados Unidos por el sistema de votación indirecta para elegir presidente a través de electores en un colegio electoral que eligen al titular del Poder Ejecutivo. Sin embargo, el principio del voto directo en México se ha corrompido por el control “mayoritario” autodesignado del Colegio Electoral. Al desechar arbitrariamente los sufragios directos emitidos por los ciudadanos, su “calificación” de la elección presidencial ha usurpado a un grado extremo el derecho fundamental de los mexicanos de elegir a nuestros gobernantes que, a su vez, es la piedra angular de nuestra Constitución Política y de la revolución que le dio origen.

El orgullo de nuestro constitucionalismo por el sistema de votación directa se derrumba debido a la corrupción de la garantía que el Colegio Electoral debería ser para que prevalezca la elección del pueblo por encima de los fraudes en el proceso electoral, y de la corrupción de la autoridad electoral que los permite y propicia. En vez de ser el medio para la democracia que exige el pueblo de México en 1988, la “mayoría” en el Colegio Electoral ha degenerado retrotrayendo más de 150 años si naturaleza a una “especie de asamblea” parecida a la del “Supremo Poder Conservador” de las Bases Constitucionales instauradas por Antonio López de Santa Anna en 1836 al suprimir la Constitución de 1824. Lucas Alamán diseñó este poder como control de la “constitucionalidad”, estableciendo que “este supremo poder no es responsable de sus operaciones más que a Dios y a la opinión pública, y sus individuos en ningún caso podrán ser juzgados ni reconvenidos por sus opiniones” (base segunda, art. 17). El primero de septiembre declaraba Octavio Paz que “el PAN debía mirar más hacia Lucas Alamán y menos hacia el Partido Republicano de Estados Unidos”. Independientemente de dónde esté situado el pensamiento político del señor Paz, el gran problema político no sólo del PRI sino de México, que subyace en la crisis constitucional que vivimos, es que la dirigencia priísta actual y la autodesignada “mayoría” en la Cámara de Diputados –y no las fuerzas democráticas del PAN- son quienes han atendido su recomendación de mirar hacia Lucas Alamán. Con el control del aparato del Estado han atribuido la soberanía del pueblo a un “supremo poder conservador” autodesignado como “mayoría”, que en realidad atropella el orden constitucional para garantizar los intereses ampliamente minoritarios de élites restringidas.

Incluso la evolución del sistema constitucional de Estados Unidos ha hecho que la institución del colegio electoral sea cada vez más una ficción por la atadura de los electores en el mismo con los candidatos presidenciales, cancelándose su discrecionalidad para elegir en contra de la voluntad de los ciudadanos que los eligieron. Por el contrario, los votos de los diputados-electores de la “mayoría”, el 10 de septiembre, se desvincularon abiertamente del voto de los ciudadanos sufragantes para imponer al candidato designado por el Presidente, sin fundamento democrático constitucional sustantivo.

Las dictaduras siempre se establecen y se justifican a sí mismas como los baluartes contra la “anarquía” que resulta del ejercicio de derechos constitucionales. En realidad el orden dictatorial no es fuente de Derecho y de un orden jurídico, sino que es fuente de anarquía o, en términos de De la Cueva, de un “libertinaje jurídico” que se funda en la negación de los derechos constitucionales de las personas y de la sociedad.

Por una parte, el candidato del PRI afirmó después de la declaración de la “mayoría”, a los ministros de la Suprema Corte de Justicia, que “desterraremos el capricho y la arbitrariedad”. Por otra parte, el 14 de septiembre el CEN del PRI afirmó que el discurso pronunciado por Cuahutémoc Cárdenas Solórzano el mismo día en el Zócalo “lo coloca en franca ilegalidad… es evidente que a la oferta de un diálogo político democrático el ingeniero Cárdenas Solórzano responde con un abierto llamado a la violencia y con una disyuntiva notoriamente grave: ‘yo o la guerra civil’”. Lo único que es evidente es la falsedad, la arbitrariedad y la voluntad de cancelar las garantías constitucionales y de establecer el “libertinaje jurídico” que anuncian los suscriptores de ese comunicado.

Lo que hizo Cárdenas y quienes lo acompañaron fue ejercer sus derechos y libertades civiles de “manifestación de las ideas”, de “petición y de protesta”, de “asociación y de reunión” que garantizan los artículos sexto y noveno de la Constitución. Más aún, el texto de su discurso fue singularmente constitucionalista y legalista, rechazando expresamente cualquier incitación a la violencia.

Cárdenas hubiese podido autodesignarse “presidente electo” con base en su información parcial de la mayoría de las casillas electorales y en sus partidarios que le daban el triunfo, como lo hizo Salinas con base en su información y en sus partidarios. Pero no lo hizo, respetando el principio constitucional que exige una mayoría efectiva de votos contenidos en los paquetes electorales –que la “mayoría” en el Colegio Electoral impidió abrir- para la legitimidad del Presidente. Cambió su posición política de acuerdo con lo procedente para resolver la crisis constitucional provocada por la arbitraria declaración de esa “mayoría”. Pidió con todo respeto a Salinas: “si renuncia al cargo de Presidente Electo, que abriría el camino para restaurar legalidad y legitimidad constitucionales, al través de un interinato y la convocatoria para celebrar nuevas elecciones presidenciales” – de acuerdo con lo previsto en los artículos 84 y 85 constitucionales-. El medio de lucha política que anunció para “derrotar” la ilegitimidad se restringió al “ejercicio de los derechos que nos da la Constitución”. Anticipó la respuesta del CEN del PRI: “ellos –el partido de la corrupción- han roto la legalidad, se han puesto fuera del marco constitucional, y sólo ellos serán responsables de violentar la decisión popular de hacer valer el derecho ciudadano de elegir a sus gobernantes por la vía constitucional”. Hizo énfasis en que su curso político “no será rindiéndose a la amenaza y a la intimidación, ni cayendo ante la tentación del cohecho, ni por la violencia”.

Además de una pésima redacción, se necesita en verdad una mentalidad política anárquica y torva para escribir que ese discurso es “una disyuntiva notoriamente grave: “yo o la guerra civil”, “un abierto llamado a la violencia” que coloca a Cárdenas “en la franca ilegalidad”. Da la impresión de que quien escribió el escrito piensa que la amenaza, la intimidación, el cohecho y la violencia constituyen la legalidad, y que la legalidad y la guerra civil consisten en el ejercicio de los derechos constitucionales y en el rechazo a la violencia. También da la impresión de que esa mentalidad y el libertinaje jurídico derivado de ella, inspirarán al régimen “constitucional” de la “mayoría” autodesignada, o dictadura, que posiblemente se inaugure el primero de diciembre de 1988.

Tercera entrega 28/09/88

II.- La desintegración de la dictadura

Ha habido y hay dictaduras que se han establecido y consolidado política, económica y socialmente durante años, e incluso décadas, sin fundamentos en un orden constitucional y en el Estado de Derecho, derivado del mismo. Todavía el 6 de julio, el día de las elecciones, hubiese resultado inverosímil que México sufriría a partir del primero de diciembre “la constitución impuesta por un usurpador o por una especie de asamblea” -para usar los términos del positivismo estatista de Kelsen- en contra de los derechos políticos de los ciudadanos que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Después del albazo contra ella que asestó la especie de asamplea de la “mayoría” autodesignada de la Cámara de Diputados el 10 de septiembre, esta posibilidad dejó de ser inverosímil, aunque todavía nos cueste mucho trabajo aceptar que México vivirá en cuestión de semanas bajo una dictadura. Más aún si ella sostiene que la “franca ilegalidad” consiste en el ejercicio de los derechos constitucionales y en el rechazo a la amenaza, la intimidación, el cohecho, y la violencia, como lo anticipó el comunicado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI del 14 de septiembre. Sin embargo, bajo la hipótesis de que lo que resultaba inverosímil ocurriese, todo permite pensar que el “orden” del poder anticonstitucional e ilegítimo emanado de ello no podría durar mucho, ni -de nuevo en términos de De la Cueva- sus “mandamientos autoritarios impuestos coercitivamente, que pueden encontrar obediencia por temor a la coacción, pero sin obligar a la conciencia.”

Las estructuras políticas, como los edificios, se sustentan en las bases y no en las cúpulas, en los cimientos y no en los techos. El orden dictatorial en México no tendría sustento de base, y su poder tendería a desintegrarse más bien rápida que lentamente. El saldo de las elecciones de julio fue el rechazo equilibrado del pueblo -ideológicamente desde el centro, la izquierda y la derecha- a cualquier gobierno que no tenga sustento democrático electoral incuestionable e intachable, lo mismo del proletario trabajador que del empresario productivo, del estudiante que del empleado y del votante libre, lo mismo en la ciudad que en el campo. La dictadura de la “mayoría” autodesignada, sin legitimidad democrático-electoral, intentaría sustentarse en pactos corporativos. Su gran problema sería que los representantes corporativos pactantes, o bien ya no tienen a quién representar, o el precio de su apoyo sería tan alto que una dictadura empobrecida no podría pagar aunque se les subordinase enteramente, y/o su deslealtad fuese tan grande que lo mismo pactarían con la oposición.

También se refiere como evidencia de la capacidad para sostener un gobierno federal elegido sin el sustento de los votos de los mexicanos la aptitud probada para sostener gobiernos estatales y municipales electos fraudulentamente. Hay una distinción fundamental. Mientras que los primeros han podido sostenerse en el apoyo del “Centro”, cuando al gobierno federal le faltase el sustento constitucional se descentraría el régimen, ya no tendrían dónde sostenerse.

Los previsores de la dictadura apuntan a las fuerzas armadas mexicanas de nuestros días como el baluarte fundamental para su sostenimiento, bajo la hipótesis de que el régimen dictatorial ampliase la cancelación de los derechos políticos a la represión general de otras garantías constitucionales. Las confunden denigrantemente con los militares conservadores de Félix Zuluoaga que apoyaron el golpe de Estado del presidente Comonfort, con el ejército porfirista que sostuvo efímeramente a Victoriano Huerta, con las oficialidades elitistas y golpistas sudamericanas del pasado, o con los conspiradores franquistas-tejeristas que intentaron fallidamente obstruir el curso de la democracia constitucional en España. Si algo ha distinguido el balance del Ejército Mexicano posrevolucionario es su carácter popular y constitucionalista. Resulta totalmente inverosímil imaginarlo como sustento de un régimen dictatorial fundado en la represión generalizada y permanente de las garantías constitucionales del pueblo.

Quienes piensan en forma diferente incluso se refieren a las fotografías publicadas en la prensa nacional de un militar uniformado marchando junto al secretario general del PRI, Manuel Camacho, en una manifestación partidista el 15 de septiembre en Puebla, celebrando el “triunfo” del señor Salinas, con el apoyo más significativo de Antorcha Campesina. Desde luego que los militares, como todo ciudadano mexicano, disfrutan de las libertades y derechos políticos que garantiza la Constitución. Tan es así que las encuestas sobre el sufragio militar del 6 de julio fueron muestra de las variadas preferencias nacionales por los candidatos Salinas, Cárdenas y Clouthier. Sin embargo, como todo servidor público, están impedidos de comprometer su servicio en tareas político-partidistas. Es enteramente irresponsable comprometer el uniforme militar en política partidista, particularmente en estos momentos tan críticos para la vida constitucional del país y con contingentes de grupos como Antorcha Campesina, que se han distinguido por su desafío incluso armado a la legalidad. Si el militar fotografiado deseaba manifestar en la calle su preferencia ideológica y política por el PRI o por Antorcha Campesina, debería haberlo hecho sin comprometer su uniforme. Y si la dirigencia actual del PRI desea ganarse el apoyo político de los militares, debe hacerlo apelando a su voto en las urnas y no a su uniforme en manifestaciones callejeras.

Como los servidores públicos en el magisterio, en correos, en las policías, en Pemex, o en cualquier otro servicio público, están obligados a prestar el suyo en los términos que les marcan sus respectivos ordenamientos legales. Y están igualmente obligados a rechazar cualquier corrupción de su servicio, más aun si los llevase a ser el medio para la supresión dictatorial de las garantías constitucionales de los mexicanos. Nada permite pensar en que, llegado el caso en que ese fuese el último reducto para el régimen dictatorial, los militares mexicanos participarían de una empresa tal.

Independientemente de la naturaleza popular y constitucionalista de los militares mexicanos, sería absurdo y descabellado para ellos convertirse en los grandes gorilas del subcontinente después de ser durante tantas décadas el ejemplo iberoamericano mundial de un ejército constitucionalista, después de los grandes fracasos en todos los órdenes de los regímenes dictatoriales-militares y en un momento histórico en que la democracia finalmente predomina en el continente.

Cuarta entrega 29/09/1988

En ausencia de fuerzas reales mexicanas, se argumenta que el sostén de la dictadura estaría en el exterior, notablemente en Estados Unidos. Están los antecedentes de las felicitaciones al triunfo electoral del candidato Salinas promovidas por el canciller Sepúlveda antes de su procedencia constitucional, y la inusitada visita a Washington del secretario general del PRI, Manuel Camacho, el 10 de septiembre. También se refiere a un supuesto temor de Washington a un gobierno de izquierda elegido constitucional y democráticamente como el que podría constituir Cuahutémoc Cárdenas. Por más extranjerizante que se pueda ser, habría que ser políticamente oligofrénico para pensar que la legitimidad o el sustento de un gobierno mexicano puede encontrarse en el extranjero, en Estados Unidos. Por otra parte, es claro que el Washington de nuestros días preferiría que los mexicanos eligiesen un gobierno pronorteamericano de derecha. Lo que no está claro es que Washington tema más al gobierno constitucional de un Presidente interino elegido por al menos las dos terceras partes del Congreso de la Unión y con un amplísimo apoyo y sustento popular que siguiese el curso constitucional de la democracia, que la imposición de una dictadura sin más sustento político interno que el ocultamiento del voto de los ciudadamnos mexicanos. El embajador, el secretario de Estado o incluso el presidente de Estados Unidos que temiese más al curso constitucional e interviniese en los asuntos internos de México para obstruirlo y favorecer el curso dictatorial, tendrían que ser políticamente tan oligofrénicos para definir los intereses nacionales efectivos de Estados Unidos, como el diplomático o el político mexicano que pensase en la procedencia de sustituir el sustento constitucional por el sustento de Washington.

El único sustento político-social para la dictadura de la “mayoría fraudulenta” son restringidas élites burocráticas que esperarían satisfacer sus ambiciones políticas y económicas y que no muestran más capacidad política que hacer comisiones, ponencias, planes y manifestaciones “populares” de opereta, como las del presidente del PRI en el DF cuando “gana la calle” para convalidad la imposición -y replicar al Zócalo lleno de pueblo por la democracia-. Un gobierno mínimamente efectivo de México evidentemente necesita algo más de sustento social. Tampoco se lo pueden dar las cúpulas corporativas del PRI y del empresariado que pretenden controlar desde la ciudad de México la conciencia y la conducta política de asalariados, profesionales, campesinos y empresarios. Cierto que hasta ahora han sido vehículos de lo más efectivo para imponer las directrices burocrático-centralistas en materia de precios, salarios e ingresos, para ocultar la inefectividad de esas directrices en el saneamiento equitativo y productivo de la economía y la arbitrariedad y corrupción asociadas a ellas, y para reprimir en los protocolos del Palacio Nacional y Los Pinos la manifestación del amplio descontento social y político que las directrices han ocasionado entre campesinos, asalariados y empresarios de toda índole. Pero las elecciones del 6 de julio fueron la muestra más abrumadora de la derrota política, históricamente irreversible, que han sufrido esas cúpulas para representar y manipular a la sociedad mexicana. Pueden sostenerse todavía porque están engarzadas de una forma u otra a la ubre de concesiones y a los medios de coerción del aparato burocrático. Pero esa ubre está enferma de mastitis, se está secando, y esos medios de coerción difícilmente se sostendrían al confrontar con la represión generalizada de las garantías constitucionales que necesitaría una dictadura para consolidarse.

Cierto que se han desarrollado crecientemente indicios de represión de garantías constitucionales. A los homicidios presuntamente políticos de Francisco Javier Ovando y Ramón Gil y los subsecuentes, se han añadido la afectación de las garantías constitucionales de protesta y de reunión de los miembros del PAN y de trabajadoras dañadas por el sismo. Pero hay todavía una enorme brecha a la represión general de las garantías constitucionales.

El sustento económico para esa dictadura de la “mayoría” también sería lo más precario. El gobierno actual ha podido sostener hasta principios de diciembre los controles de precios que impuso corporativamente después del derrumbe de la Bolsa de Valores y de la espectacular devaluación de noviembre de 1987. El más significativo de esos controles es el tipo de esos controles es el tipo de cambio que debe reflejar el balance del comportamiento de los precios internos en relación con los precios internacionales. Cierto que la tasa de inflación se ha reducido contrayendo brutalmente el ingreso real de la población con una congelación total de salarios. Pero el Pacto de Solidaridad Económica no ha impedido que el peso se sobrevalúe de nuevo contra el dólar, que estén creciendo más rápido las importaciones que las exportaciones, que se estén drenando las reservas internacionales y que se desencadene en un futuro próximo la especulación contra la divisa nacional y el ensanchamiento del déficit financiero del gobierno federal. Esta inercia conduce de nuevo irremediablemente a la devaluación y al derrumbe de la estabilidad artificial de precios. Su supervivencia, antes o después del primero de diciembre, será la puntilla para el sustento económico de la dictadura de la autodesignada “mayoría” oculta y/o fraudulenta.

Quinta entrega 30/09/1988

III.- La confianza en la democracia.

La opinión dominante en las élites políticas y burocráticas es que la dictadura prevalecerá sobre la democracia con la designación y toma de posesión de Carlos Salinas impuesta por la “mayoría” autodesignada de la Cámara de Diputados con base en los sufragios ocultos. Además del albazo del 10 de septiembre, la autodesignación de esta fracción como mayoría camaral, la premura y la arbitrariedad para calificar a su favor las elecciones legislativas, las evidencias persuasivas de fraude con que se integró esa mayoría, la impugnación de casi la mitad de los diputados al informe del Presidente, la salida de los diputados cardenistas del recinto cameral y la ruptura consecuente del Congreso de la Unión, ciertamente, anticipan la cancelación de la Constitución y un gobierno dictatorial.

No obstante, pienso que esa perspectiva está equivocada. Tengo confianza en que la democracia constitucional prevalecerá sobre la dictadura, por infranqueables que parezcan en estos momentos los obstáculos a la democracia que “la mayoría” autodesignada pueda anteponerle. La confianza en el futuro democrático de México está fincada esencialmente en la expresión abrumadora de la voluntad el pueblo (sic) y la nación del México por la democracia constitucional en las elecciones del seis de julio, y en la convicción de que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 es más fuerte para hacer prevalecer la democracia, que la fuerza de sus violadores para derrotarla. Ha sido un gran absurdo político que la “mayoría” autodesignada trate de imponer al pueblo una dictadura sin sustento no sólo constitucional, sino tampoco político, económico y social. Más aun, bajo la hipótesis de que ese atentado se consumase en contra de la voluntad del pueblo y de la nación, la dictadura parecería tan endeble que en poco tiempo se desmoronaría.

Los intentos de imposición dictatorial no garantizan más que el desorden social, el continuo deterioro económico y la ruptura creciente del orden político-constitucional, es decir, el desgobierno que comenzó a sentise crudamente en la nueva realidad política de México con la disgregación del Congreso de la Unión a raíz del último informe de gobierno de Miguel de la Madrid.

Interpelaciones de la oposición que cortaron la palabra presidencial. Insultos, trompadas y puntapies propios de gañanes más que de gobernadores de un pueblo civilizado como el mexicano. Amenazas ilegales de represión contra legisladores por parte del presidente del Congreso impuesto por la “mayoría”. Símbolos del fraude electoral en la centena de escaños de la oposición de derecha. Abandono del recinto del Congreso de la casi centena y media de los legisladores de oposición de izquierda. Gritos desaforados de “México” de los legisladores de la autodenominada “mayoría” pretendiendo arrogarse ridículamente el monopolio para representar a la nación. Una promesa de “no permitiré la anarquía” como concepto más significativo en un último informe de gobierno a tres meses de concluir el periodo presidencial. Y las columnas de soldados salpicadas por ralos contingentes burocráticos y denuestos opositores como vallas para el recorrido de San Lázaro a Palacio Nacional. Es el botón de muestra de lo que depara la imposición dictatorial.

Ciertamente ello no indicó que “la nación se desmoronaba entre las manos” del Presidente. La nación mexicana está solidamente unida en su voluntad por la democracia. Lo que se desmoronaba era el gobierno que requiere de la armonía de los poderes Legislativo y Ejecutivo para gobernar.

La imposibilidad de integrar realmente el quorum necesario en las sesiones de la Cámara de Diputados, así como la impugnación de su presidente, son otros anticipos de la desarticulación gubernamental.

No son los mejores augurios para la sucesión e inauguración de un gobierno mínimamente perdurable, capaz de conducir a México conforme a sus valores nacionales primarios. Es más, resulta imposible imaginar cómo una imposición tal resultaría en una mejor garantía para la seguridad, la tranquilidad, la libertad, la justicia y el bienestar que exigen los mexicanos, más que en una fuente creciente de privación de estos valores fundamentales. En cambio, es enteramente factible imaginar la realización creciente de esos valores para beneficio de la inmensa mayoría de los mexicanos, si el curso es el que exige la Constitución para garantizar la democracia. Es el único camino viable para que México se integre y se desarrolle sana y vigorosamente en lo político, lo económico y lo social.

Nadie en México, más que una restringida élite burocrática electoral e históricamente derrotada, en realidad se hubiese opuesto a que la Cámara de Diputados, en tanto que Colegio Electoral, hubiese abierto y contado los votos directos y efectivos de los ciudadanos para calificar la elección presidencial, como lo ordena la Constitución y la ley. Bajo condiciones de garantías efectivas de imparcialidad de la autoridad electoral el cómputo debería ser una operación matemática, sin que diese lugar a controversias políticas ya resueltas por los ciudadanos al ejercer su derecho constitucional al sufragio. El candidato que obtuvo un mayor número de votos simplemente sería declarado Presidente Electo por la Cámara de Diputados en su conjunto, tanto por los diputados de su partido como por los de partidos opositores, para significar la incuestionable autoridad constitucional democrática del Presidente. El gran problema que enfrenta México en este momento es que la autoridad electoral fue parcial y actuó sin conformidad a Derecho. Y su parcialidad y arbitrariedad al parecer no sólo condujeron a un amplio divorcio entre los resultados electorales, consignados por la autoridad en las “actas distritales de escrutinio” y los contenidos en los “paquetes electorales” con los votos de los ciudadanos. También parece haber conducido a una confusión de votos efectivos y fraudulentos en el contenido de dichos paquetes que hizo imposible la calificación de la elección presidencial que ordena la Constitución. La consecuencia fue la imposibilidad constitucional de declarar Presidente Electo a cualquiera de los candidatos.

Sexta entrega 1/10/1988

La analogía con la situación de España a la muerte de Franco flota en el ambiente. Algunos se lamentan de que en México, a diferencia de la España de 1975, no haya un monarca que como jefe de Estado mantenga la integridad política en medio de los cambios de gobierno que condujeron la transición hacia la democracia. Hay también escepticismo y/o temor en algunos ambientes frente a la alternativa de la democracia. Se refieren a ella bien como una quimera inalcanzable en México, con las consabidas denigraciones a nuestro pueblo, que lo presentan como sólo digno del autoritarismo corporativista, o bien rechazan la democracia “sin adjetivos” -para usar la paráfrasis de Enrique Krauze del concepto de Raymond Carr sobre la transición española- cuando la corriente democrática dominante es contraria a sus preferencias o prejuicios ideológicos, dando al traste con sus aparentes convicciones democráticas. Se vuelven “realistas” y suscriben la opción constitucional por un “orden canijo e injusto” que Adrián Lajous reserva a los mexicanos.

México ha vivido otras dos grandes crisis constitucionales de la envergadura de la presente a lo largo de su historia. Ambas resultaron en violencia revolucionaria sumamente destructiva por la necedad de élites burocráticas dominantes de mantener estructuras de poder insostenibles. La primera fue la que se presentó al fin del mundo novohispano y resultó en las guerras de independencia, condujo a lo que Jesús Reyes Heroles llamó la “sociedad fluctuante” con más de 50 gobiernos y los golpes, rebeliones, asonadas y guerras antecedentes y consecuentes, a tres invasiones extranjeras y a la pérdida de más de la mitad del territorio nacional, hasta la restauración de la República con base en la Constitución de 1917. La segunda gran crisis constitucional mexicana sobreviene al fin del Porfiriato, con la necedad elitista de negar los principios democráticos constitucionales cuando el pueblo y la nación exigieron su cumplimiento con el liderazgo de Francisco I. Madero para la sucesión presidencial de 1910. La revolución consecuente lleva de nuevo a México a la violencia y no se produce un orden político-constitucional estable sino hasta 1929, con la creación bajo el liderazgo de Plutarco Elías Calles del Partido Nacional Revolucionario después del homicidio de Álvaro Obregón, vinculado a su intento de romper con el principio toral de no reelección de la Constitución de 1917 heredera de la de 1857. El presidente Lázaro Cárdenas, consolida el orden político-constitucional con la expulsión del general Calles cuando éste pretende desafiar la primacía de la autoridad presidencial derivada del mismo. Ahora que se han erosionado a un grado extremo los contrapesos éticos, jurídicos y políticos al ejercicio arbitrario del poder presidencial, y el pueblo y la nación volvieron a exigir en las elecciones de julio de 1988 la democracia en la sucesión presidencial, y las élites dominantes encubiertas en una “mayoría” oculta y fraudulenta pretenden negarla, se plantea la tercera gran crisis histórica en la constitución política de México. También flota en el ambiente que ella tendrá que resolverse con violencia y destrucción como las anteriores.

Ni el pueblo mexicano es gobernable con un corporativismo autoritario impuesto por una “mayoría” fraudulenta. Ni esta crisis constitucional debe resolverse con violencia y destrucción. Ni México necesita un monarca como España para transitar a la democracia.

El seis de julio no sólo se manifestó abrumadoramente una voluntad del pueblo, sino que se estableció un precedente histórico de unidad y coincidencia nacional, desde la derecha y desde la izquierda, por la democracia. Se sentaron las bases para integrar, dentro de un mismo orden constitucional libertario, a la herencia de los partidos liberal y conservador del siglo XIX que subyace en la izquierda y la derecha de nuestros días, con base en la efectividad de la soberanía del pueblo ejercida a través del sufragio para constituir el Gobierno. Bajo las garantías de nuestra Constitución Política surgida de la Revolución, ahora izquierda y derecha, conservadores y liberales, defienden un mismo orden constitucional fundado en la garantía a la soberanía del pueblo para elegir entre ellos.

La distinción frente a la España franquista es que México tiene una Constitución profundamente enraizada en la historia y la vida de la nación. Las “leyes fundamentales del reino” franquista eran una forma jurídica para encubrir una imposición dictatorial. Es por ello que sólo con la guía rectora de un monarca los españoles pudieron transitar pacíficamente a la democracia. A diferencia de la España de 1975, el México de 1988 tiene principios constitucionales congruentes desde 1857 y una misma Constitución Política en vigor desde 1917. En la década pasada las fuerzas democráticas de Espala volteaban todavía con admiración y agradecimiento a México no sólo por el apoyo que les brindaba nuestro gobierno constitucional. También por las garantías que ofreció nuestro orden constitucional a los exiliados de la dictadura para que pudieran prosperar y desarrollarse con libertad en nuestro país.

La Constitución de México es la rectora del tránsito a la democracia. Su raigambre histórica y sus principios fundamentales son los firmes asideros que harán llegar a buen éxito la voluntad popular y nacional de vivir en ella. Podrán sobrevivir albazos contra la Constitución como el del 10 de septiembre, que de alguna forma recuerda al que el presidente Ignacio Comonfort orquestó con Félix Zuloaga recién establecidos los principios constitucionales básicos de 1857. Pero no prevalecerán sobre la voluntad nacional, como no prevalecieron entonces con el liderazgo de Benito Juárez, quien hizo valer la voluntad nacional bajo circunstancias mucho más aciagas.

Los principios de la constitución para el caso que estamos viviendo difícilmente podrían ser más integradores y efectivos para resolver el desgobierno que amenaza a México. La elección de un Presidente interino por un Colegio Electoral constituido con al menos las dos terceras partes del número total de miembros del Congreso e la Unión cancela el margen fraudulento con que se ha autodesignado la “mayoría” legislativa actual, conduce a la unión constitucional de las disgregadas fuerzas políticas nacionales y permite el establecimiento del gobierno constitucional fuerte y ampliamente legitimado que se requiere para que el país entre en la democracia. El mandato de convocatoria a elecciones presidenciales, a celebrarse entre 14 y 18 meses después de la elección de Presidente interino, establece las bases y abre un periodo apropiado para que el gobierno interino integre una autoridad electoral imparcial, y para que la nación y sus ricas y diversas fuerzas políticas se acomoden, se organicen y se preparen para competir por el voto soberano del pueblo, que debe constituir el gobierno definitivo del México democrático.

La opción constitucional por la democracia ofrece un contraste extremo frente a la opción de la dictadura de la “mayoría” autodesignada, para el bienestar político, económico y social de los mexicanos.

En lo político, el curso constitucional inmediatamente tranquilizaría a la nación, llenaría de regocijo al pueblo que ha sido el gran actor de la transición a la democracia, abriría las salidas institucionales para canalizar ordenadamente las vigorosas fuerzas nacionales emergentes y establecería un Poder Ejecutivo legítimo y fuerte para definir y hacer respetar el orden público legítimo que tanto exige la sociedad y la economía mexicana. Su mandato político interino sería restrictivo y claramente definido: garantizar la efectividad del voto del pueblo en las elecciones presidenciales de 1989. Su interinato, sustentado en la unidad nacional reflejada constitucionalmente al menos con las dos terceras partes del Congreso de la Unión, resolvería el conflicto constitucional-partidista de intereses que han llevado al presidente de la República a seleccionar su sucesor, como líder del PRI, y a utilizar su autoridad presidencial para hacerlo “triunfar” en las elecciones.

La desvinculación del Presidente interino de cualquier parcialidad partidista sería la piedra angular para que el PRI, o lo que resultase del mismo, pudiese convertirse efectivamente a la democracia aprendiendo las reglas de imparcialidad electoral del Estado. Ofrecería la gran oportunidad y el tiempo necesario para que la voluntad de sus militantes en cada región y estado de la República, incluidos los gobernadores que quedarían como los militantes más significativos, organizaran democráticamente sus fuerzas para obtener realmente y no suplantar el voto del pueblo frente a las nuevas reglas políticas nacionales. Y sólo el consenso democrático entre ellos podría redificarse (sic) un partido de abajo hacia arriba -como se construye o reconstruye cualquier edificio- y nominar un candidato a la Presidencia capaz de obtener abiertamente y sin fraudes el voto mayoritario del pueblo, que bien podría ser Salinas, si es que en verdad cuenta con el apoyo democrático decidido y mayoritario de los priístas y los ,mexicanos.

Si se ve en perspectiva, la opción constitucional es la mejor para todos los mexicanos, incluso para las personalidades políticas del presidente De la Madrid y de Salinas. El primero pasaría a la historia como el Presidente en cuyo gobierno se abrió el camino a la democracia en México, y no como el que pretendió obstruir al final infructuosamente su curso constitucional y la voluntad abrumadora del pueblo que lo sustenta. La proyección política del segundo para actuar por el bien de México crecería inmensamente con un acto de grandeza extraordinaria, al renunciar a una presidencia que se sustenta en el ocultamiento de los votos de los ciudadanos. Decía Jesús Reyes Heroles que “más vale una devaluación en frío, que una caliente”. Se puede establecer el parangón con la sucesión presidencial que vivimos. “Más vale una renuncia a una presidencia anticonstitucional todavía en frío, antes que se consume, que en caliente”. En frío el país ahorraría meses de contestación, fricción, intranquilidad social y política y el PRI, el gobierno y Salinas, el deterioro ulterior.


Samuel Ignacio del Villar Kretchmar

Nació en la Ciudad de México en 1945 hijo de una familia de terratenientes potosinos. Estudió en el Instituto Cumbres de los Legionarios de Cristo, economía en la UNAM y luego obtendría un doctorado en leyes de Harvard. Fue periodista y académico formando parte de Excelsior donde apoyó a la mesa directiva de Julio Scherer cuando la represión gubernamental a este diario, posteriormente pasó a ser tesorero y fundador de Proceso, sin por ello desdeñar posteriormente un puesto en la administración de José López Portillo. Ante el arribo de Miguel de la Madrid a la presidencia se incorporó en una posición cercana a presidencia hasta que fue cesado por las pugnas internas que se daban ante la llegada del “grupo compacto” salinista.

En 1988, ya con una extensa carrera en el gobierno, la academia y el periodismo, escribió el artículo que nos ocupa en esta entrada por el cual se acercó a Cuahutémoc Cárdenas y participó en la fundación del PRD. A partir de ahí tiene una carrera política dentro de la izquierda partidista y organizativa constante durante los siguientes nueve años. Es en 1997 cuando salta a la esfera pública ya que el triunfo de Cárdenas en las primeras elecciones del D.F. lo llevó a ocupar el cargo de Procurador de Justicia durante el siguiente trienio.

Durante ese periodo hay dos eventos principales que lo llevaron a ser repudiado por innumerables sectores. El primero lo constituye el asesinato del conductor Paco Stanley en junio de 1999 que desencadenó un linchamiento mediático contra las autoridades del GDF tanto por el asesinato como por los nulos resultados de las investigaciones que dejaron el caso sin resolver y revelaron que la PGJ aún adolecía de una gran corrupción a pesar de la anunciada reestructuración. El segundo fue la huelga de la Universidad Nacional Autónoma de México durante la cual se dieron múltiples agresiones, hostigamientos y detenciones a miembros del movimiento en las cuales hubo participación oficial o ilegal de miembros de la PGJ, así como diversos acercamientos entre rectoría y la procuraduría por lo que fue acusado de apoyar actos de represión contra los huelguistas.

Luego, ya enfermo, regresó a trabajar al Colegio de México y se encargó de la Comisión para la Legalidad y la Transparencia interna del PRD. En ese puesto hizo un diagnóstico sobre los fraudes electorales y vicios que mostraban los procesos internos debido a la lucha de las tribus lo que le orilló a un ostracismo mayor por parte de la clase política. Samuel del Villar murió en el DF víctima de cáncer en 2005.

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/140194.plaza-publica-samuel-del-villar.html

http://www.lorenzomeyer.com.mx/documentos/pdf/050324.pdf

http://www.ccardenass.org/index.php?option=com_content&view=article&id=108:-homenaje-a-samuel-del-villar&catid=36:conferencias&Itemid=55

http://www.jornada.unam.mx/1999/05/20/colabora.html