El cine

 
Como pueden observar por la extensa columna del lado izquierdo soy un cinéfilo consumado, no un profesional, pero definitivamente un adicto al cine. Escribo hoy para recapitular qué es lo que me gusta del cine y quízá analizar unos dos o tres porque…
 
En primer lugar siempre me he considerado un fanático de Luc Besson, Tarantino, Takeshi Kitano y Tim Burton. Creo que los primeros tres tienen más en común entre sí que con el último. Son significativos para mí porque sin duda son un género de directores que impulsaron un cine violento pero con trasfondo recuperando críticamente los valores de muchos géneros de cine que la gran industria había intentado a toda costa olvidar y que su generación reivindicó para educación y diversión de aquellos que crecimos en éste cambio de siglo. Creo que con los años y al adentrarse a la industria del gran cine hollywoodense se han suavizado sus visiones y sus contenidos siendo un caso aparte el gran maese Kitano que sin duda obedece a otras dinámicas del cine propias del país del sol naciente. Así que a pesar de que se suavicen y se limen bordes a veces necesarios para ver una buena ironía, sarcasmo o crítica ácida en la pantalla creo que seguiré esperando una a una sus películas el resto de sus días (pues creo que probablemente se mueran antes que yo). Tal es mi desesperada situación con Nueve 9 de Burton (Acción al estilo jack WTF?!) y los tan esperados Bastardos sin Gloria.
 
Siguiendo con los directores la experiencia del cine mexicano ha sido compleja y rica en los últimos años desde finales de los 90’s en que la industria empezó a despegar en materia de recursos pues su creatividad e inovación siguen una pauta que se da desde inicios de los 80’s y que en los 70’s tiene buenísimos representantes. Más bien en estos años de "impulso a la industria" (el entrecomillado es obvio pues es un esfuerzo al interior de la industria en el que ni productores, realizadores, cines, gobierno, inversionistas y demás gente del cine se han coordinado bien por un sin fin de razones) los resultados han sido desiguales y al mismo tiempo se han negado venas que trataron de mantener viva la industria y que un día deben de ser revaloradas. El esfuerzo de Mario Almada le pese a quien le pese corresponde a toda una trayectoria dedicada al cine en grandes espectros, si hablamos de aquello que se transformó en su imagen (más por opinión del público que propia de Don Mario a mi ver), y me refiero a la época de grandes judas y narcotraficantes, pues tienen que ser revisadas para ser disfrutadas, criticadas y aceptadas como parte del imaginario mexicano construido o analizado en el cine mexicano.
 
Para ello creo que son imprescindibles tres formas de ver a una película, tres veces volver a ver una obra cinematográfica para captar múltiples dimensiones. Primero que nada ver la película y disfrutarla, tal cual, como un libro, adentrarte en lo que te plantea y sufrir y gozar con los personajes. Claro que no podemos hacer eso con toda película, sin duda por educación, gusto o algún otro factor no hay forma de que todos disfrutemos toda película pero creo que hay que hacer el intento. En segundo lugar hacer una visión crítica de la película desde dentro del cine y contextualizándola en el momento y lugar en que fue hecha. Ello nos dará la posibilidad de situarnos en otra época y disfrutar la película con otros ojos valorándola con la intención de acercarnos al impacto que tuvo en su momento. Sin duda esta labor es permanente pues conforme más te cultives más eres capaz de ver detalles y percibir más cosas de la obra. La tercera visita a una película debe ser sin duda la crítica respecto de nuestra época, buscando que elementos son aun vigentes o bien definiendo, por el contrario, qué elementos son completamente inútiles para nosotros. Sin duda estos últimos dos momentos al ser contextuales en espacio y tiempo pueden ser aplicados hasta al más reciente estreno y el primero me parece imprescindible. Quien llega a criticar una película pero es incapaz de disfrutarla, por positivo que sea su análisis, me parece que hace una exhibicion de intelectualismo en un medio que es incapaz de comprender.
 
Volviendo al cine mexicano me encanta la obra de Retes, de Jodorowski, Cazals, Ripstein, Arau (con todos sus vaivenes); y de los nuevos sin duda Iñarritu, Antonio Urrutia, Luis Estrada y Cuarón y sin duda muchos otros. Creo que los últimos 40 años y todo el rompimiento desde los sesentas han sido ricos para el cine mexicano y espero que lo sigan siendo muchos años y que no se dejen vencer por su ánimo de volverlo una industria rentable. Creo firmemente en la obra de Carlos Reygadas siendo tan arriesgada, definitivamente tiene un trasfondo que no se peirde en el elitismo cultural y que si se puede entrever en la vorágine de sensaciones que causan sus tomas, sus silencios, los tonos de fotografía en sus películas y tantos otros factores que hacen de su cine todo un sello a pesar de tener tan pocos títulos en su haber por el momento. Hay películas que me dejaron un buen sabor de boca y que resultaron altamente experimentales como Katuwira y Bajo California, y otras que desde un formato inovador dieron cuenta de situaciones muy cotidianas pero inadvertidas en el cine como las situaciones de interiores en Crónica de un desayuno y en Temporada de patos.
 
Así como los primeros cineastas mexicanos mencionados en el anterior párrafo son precursores de los mencionados también quiero nombrar a directores que fueron grandes y visionarios en esas épocas posteriores a los sesentas y que nos han inundado las pantallas durante las últimas décadas. El cine de Ridley Scott, Alan Parker, Oliver Stone, y más para aca David Fincher artistas capaces de crear más ambientes que situaciones pero igualmente grandiosas y dignas de gobernar sobre la razón y el sentimiento del público. Desgraciadamente en los últimos años sus películas muy loables se han caracterizado por ser flojas en sus tramas y argumentos en muchos casos, algo de lo que dudo se recuperarán algún día. A la par de estos han estado los grandes maestros Spielberg y Cameron, entre otros que han sabido construir Hollywood aunque, aceptémoslo, su cine es básicamente emocional y obviamente comercial y prefiere la imagen, el espectáculo y el negocio antes que llevar más lejos las situaciones y los personajes, sin decir por ello que los tiran a la basura, por algo son grandes directores. No soy muy experto en productores y ese tipo de cosas pero sin duda hay grandes personajes detrás de la industria, yo soy un fanático de los directores. No me quiero extender diciendo nombres a lo estúpido pero siempre será una cosa grandiosa los maestros que dieron luz al cine de fin de siglo que para mí, en mi ignorancia, son: Kurosawa, Leone, Ford Coppola y Kubrick.
 
No sé bien los términos que definen a este cine que me gusta pero a estas alturas y en torno a la industria estadounidense creo que ya se habrán empezado a dar cuenta cuáles son mis géneros favoritos. Creo que una mención aparte y como pocos (quizá como Kubrick) merece Terry Guilliam. Este señor ha llevado la locura a los lindes permitidos de lo comercial y lo cultural logrando un acercamiento que muy pocos, en verdad muy pocos han logrado. Soy un fanático de toda su carrera fílmica que me parece el viaje onírico con los pies en la tierra (WTF?!) mejor logrado de la historia. No es el sueño de un Pescador de ilusiones cualquiera, sino el volver a soñar como niño dándo un sentido a la realidad que como adultos tanto nos esforzamos por despojar de toda magia cuando al mismo tiempo estamos imbuidos en nuestros prejuicios, nuestras nociones creadas a lo largo de muchos días de vida. Espero que haya Terry Guilliam para rato aunque aun no veo la película que hizo con Ledger.
 
El cine europeo por otro lado, creo que merece una crítica tan amplia y compleja como mi misma ignorancia del mismo. Ya no digamos el asiático que conozco de manera muy general. En lo que al Europeo se refiere me encantan mucho del cine alemán y el cine inglés de la última década. Los franceses siempre los veo con esceptisismo porque a menudo se les van las cabras, los italianos son divertidísimos y los españoles agradables cuando no son películas de algun franquista de clóset. El cine ruso de acción con todas sus bizarreces me encanta y el cine "cultural" de auropa del este. Por lo que respecta a Asia sin duda me gusta el cine de culto Hongkonés, me encanta la violencia del cine surcoreano y soy un apasionado friki de los japoneses aún en las pocas cosas culturales que nos llegan, aunque me encanta las películas de ánime seinen. De África es un cine muy complejo del cual los europeos suelen sacar y comercializar ciertos filmes un tanto críticos o culturales  por lo que no me considero apto para juzgar aunque han llegado cosas muy buenas. Menos aun de Oceanía donde solo he visto churros filipinos en su mayoría o copias de cine británico made in Australia.
 
Y para rematar, antes de seguirme toda la noche escribiendo, me fascina el trabajo de un actor, quizá no tan versátil en su trabajo pero sin duda profundo y con gran capacidad para transmitir sensaciones y sentimientos. Hablo de Forrest Whitaker. Si, lo sé, hay docenas de actores con mucha mejor trayectoria y mejores capacidades histriónicas, pero no me pueden negar que es un grande del cine. La primera vez que lo vi con tal atención de reconocerlo me impacto tanto que he visto la mayoría de las películas en que aparece y me ha fascinado su trabajo, esa primera vez que marcó mi vida fue en: Ghost Dog el camino del samurai, dirigido por el talentosísimo Jim Jarmush.
 
 
Los incondicionales: Gene Hackman (retirado), Al Pacino, Robert de Niro, Anthony Hopkins, Dustin Hoffman, Andy García, Clint Eastwood, Tommy Lee Jones, Denzel Washington, Robert Duvall, Ed Harris, Jonathan Price,  Jack Nicholson, Liam neeson, Ralph Fiennes, Ben Kingsley,  Gary Oldman, Danny DeVito, Jean Reno, Christopher Lloyd, Morgan Freeman, Bob Hoskins, Sean Penn, Samuel L. Jackson, James Caan, Robin Williams, Benicio del Toro, John Cusack, Adrien Brody, Tim Robbins, Paul Newman etc, etc, etc… (en absoluto ordenados por importancia o calidad, solo como me fui acordando). Realmente creo que sufro de sexismo en cuanto mis gustos de actuación pero eso tiene una sencilla explicación: me gusta sentirme identificado en las películas que veo o proyectarme a través de ellas. Eso tiene como consecuencia que rara vez me quede fascinado por un personaje femenino (pedos mentales míos definitivamente) pero reconozco que hay grandes actrices femeninas como: Anjelica Houston, Barbra Streisand, Susan Sarandon, Meryl Streep, Emma Thompson, entre muchas otras. Algunas me confunden entre mi fascinación por su belleza y sus dotes histriónicas pero en absoluto es mi intención decir que su actuación no es buena, generalmente soy menos crítico pues acepto los personajes femeninos como me son presentados (quizá en ese pedo mental se halle algo de misoginia lo cual espero sean paranoias mías).
 
Hay muchos otros que me causan reacciones encontradas como Kevin Bacon, Joseph Fiennes, Steve Martin, Harrison Ford, Kiefer Sutherland, Bruce Willis, John Travolta, Tom Cruise, Tom Hanks, Alec Baldwin,  Brad Pitt, Kate Winslet, Antonio Banderas, Winona Ryder, Uma Thurman, Leonardo DiCaprio (muchas veces mal explotado), Alfred Molina (excelente), Mel Gibson, entre muchos otros. Hay gente que la verdad aunque digan que son buenos o masomenos mejores nomás no me pasan como: Viggo Mortensen, Pierce Brosnan, Hugh Grant, Colin Farrell (no es malo pero que asco de películas) y demás por el estilo. Y por supuesto hay consagrados como Charlton Heston (era chafa pero sabía hacer muy bien su chafez), Sofía Loren, Marlon Brando, Peter O’Toole, Marcelo Mastroianni, Walther Matthau, Roy Scheider, Woody Allen, Sean Connery, etc. En fin, es solo un ejemplo de la clase de actores (creo que más bien papeles) que me gustan en las películas. Faltaron toda clase de cómicos y además me concentré prácticamente en cine Hollywoodense o lo que gira alrededor de él. Faltarían todo el resto del orbe en películas que también me encanta pero, para bien o para mal, la meca del cine es un lenguaje universal.
Atte. 51Kd3
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La Patria – Quiroga


 

LA PATRIA
Horacio Quiroga

El discurso que el soldado herido dijo a los animales del monte que querían formar una patria puede ser transcripto en su totalidad, en razón de ser muy breve y de ayudar a la comprensión de este extraño relato.
La normalidad de la vida en la selva es bien conocida. Las generaciones de animales salvajes se suceden unas a otras y unas en contra de las otras en constante paz, pues a despecho de las luchas y los regueros de sangre, hay un algo que rige el trabajo constante de la selva, y ese algo es la libertad. Cuando las especies son libres, en la selva ensangrentada reina la paz.
Esta felicidad la habían conocido los animales del bosque desde tiempo inmemorial, hasta que a los zánganos les cupo en suerte comprometerla.
Son más que conocidas las virtudes de las abejas. Han adquirido, en su milenaria familiaridad con el hombre, nociones de biología que les producen algunos trastornos cuando deben transformar una obrera en reina, pues no siempre aumentan la celda y el alimento en las proporciones debidas. Y esto se debe al marco filosófico ocasionado por la extraordinaria facultad que poseen de cambiar el sexo de sus obreras a capricho. Sin abandonar la construcción de sus magníficos panales, pasan la vida preocupadas por su superanimalidad y el creciente desprecio a los demás habitantes de la selva, mientras miden a prisa y sin necesidad el radio de las flores.
Ésta es la especie que dio en la selva el grito de alerta, algunos años después de haberse ido el hombre remando aguas abajo en su canoa.
Cuando este hombre había llegado a vivir en el monte, los animales inquietos siguieron días y días sus manejos.
-Éste es un buen hombre –dijo un gato montés guiñando un ojo hacia el claro del bosque en que la camisa del hombre brillaba al sol-. Yo sé qué es. Es un hombre.
-¿Qué daño nos puede hacer? –dijo el pesado y tímido tapir-. Tiene dos pies.
-Y una escopeta –gruñó el jaguar con desprecio-. Mata a muchos tapires con una sola escopeta.
-Vámonos entonces –concluyó el tapir volviendo grupas.
-¿Para qué? –agregó el jaguar-. Si está aquí en la selva, es libre. Él nos puede matar, y nosotros podemos también matarlo a él. Y a veces tienen un perro. ¿Pero por qué nos vamos a ir? Quedémonos.
-Nosotros nos quedamos –dijeron mansamente las víboras de cascabel.
-Y nosotros también –agregaron los demás animales.
Y de este modo los animales y el hombre vivieron juntos en la selva sin límites, uniformemente agitada por asaltos y regueros de sangre, y uniformemente en paz.
Pero el hombre, después de vivir su vida en el bosque durante varios años, se fue un día. Sus preparativos de marcha no escaparon a los animales, y ellos lo vieron, desde lo alto del acantilado, poner su canoa en el agua y descender la selva remando por el medio del río.
No invadieron, sin embargo, el campo de lucha del hombre, donde quedaban sus herramientas y sus árboles. En la ilimitada extensión de su libertad, la privación de un pequeño claro del bosque no entorpecía la vida pujante de la selva.
De nadie, a excepción de las abejas. Ya hemos anotado su constante preocupación respecto de su propia sabiduría. Miden sin necesidad el radio de las flores para establecer su superioridad, y anhelan deslumbrar con su ciencia a los demás animales.
Los zánganos saben también todas estas cosas, pero no trabajan.
Fueron ellos, pues, quienes, aprovechando el dormido silencio de la casa, entraron con un rayo de sol por un postigo entreabierto. Admiraron como entendidos todas las cosas del hombre, sin comprender una sola, hasta que una mañana la suerte les favoreció con la caída de un libro. Leyeron presurosos con los ojos sobre la letra misma, lo cual los volvió más miopes de lo que ya eran. Y cuando hubieron devorado aquella muestra de sabiduría de los hombres, volaron alborozados a reunir a todos los animales de la selva.
-¡Ya sabemos lo que debemos hacer! –zumbaron triunfantes-. ¡Hemos aprendido la filosofía de los hombres! Necesitamos una patria. Los hombres pueden más que nosotros porque tienen patria. Sabemos ahora tanto como ellos. Creemos una patria.
Los animales salvajes meditaron largo tiempo la proposición, cuya utilidad no alcanzaban a comprender bien.
-¿Para qué? murmuró por fin el jaguar, expresando la desconfianza común.
-Para ser libres –respondieron los zánganos-: Todos los seres libres tienen patria. Ustedes no comprenden porque no saben lo que es la partenogénesis. Pero nosotros sabemos. Sabemos todo, como los hombres. Vamos a formar una patria para ser libres como los hombres.
-¿Pero acaso nosotros no somos libres? –preguntaron a un tiempo todos los animales.
-No se trata de eso –replicaron los zánganos-, sino de tener una patria. ¿Cuál es la patria de ustedes? ¿Quién de nosotros puede decir que tiene una patria?
Los animales libres se miraron turbados y ninguno respondió.
-¿Y entonces? –prosiguieron triunfantes los zánganos-. ¿Para qué les sirve la libertad si no tienen patria?
Era esto más de lo que podían oír los rústicos oyentes sin dejarse convencer. Los loros, que firmes en su rama cabeceaban a cada instante hacia el suelo como si temieran caerse, fueron naturalmente los primeros en divulgar la buena nueva. Comenzaron en seguida a pasarse la palabra entre ellos, con un murmullito gutural.
-¿Formemos una patria…? ¿Si…? No tenemos patria… ¡Ninguna patria!… ¡Ninguna!…
Y ante el convencimiento general de que hasta ese momento no habían sido honrosamente libres, se decidió con loco entusiasmo fundar la patria.
Fue desde luego a las abejas y a las hormigas a quienes se encargó de los dos elementos primordiales de la patria: los límites y el pabellón. Las abejas perdieron en un principio la cabeza al ver con sus ojos prismáticos el variado color de las banderas de los hombres. ¿Qué hacer?
-Si los hombres han usado de todos los colores –se dijeron al fin-, es porque todos tienen grandes virtudes. Nosotros tendremos una bandera mejor que la de ellos, y nos envidiarán.
Dicho lo cual pintaron con su minuciosidad característica una bandera con todos los colores imaginables, en finísimas rayitas. Y cuando la bandera flameó sobre la selva se vio con sorpresa que era blanca.
-Mejor –dijeron las abejas-. Nuestra bandera es el símbolo de todas las patrias, porque el color de cada una se encuentra en la nuestra.
Y con aclamaciones delirantes, la bandera blanca, símbolo de la patria, fue adoptada por los animales libres.
-Ya tenemos la mitad de la patria –dijeron luego-. Las hormigas construirán un muro que será el límite de nuestra patria.
Y las hormigas construyeron una muralla infranqueable, con su dentadura tenaz.
Nada más faltaba en apariencia. Mas los loros y las aves todas pidieron también que se cerrara el aire con una frontera, pues de otro modo sólo los animales del suelo tendrían patria.
Y las arañas fabricaron una inmensa tela, tan infranqueable que nadie hubiera podido dudar de que aquello era en verdad una frontera.
Y lo era. En el cerrado recinto los animales libres pasearon en triunfo días y días su bandera. Trepaban a veces la muralla y recorrían incansables la plataforma cantando de entusiasmo, mientras le viento lluvioso agitaba a sacudidas su pabellón, y tras la frontera aérea las abejas expulsadas morían de frío sin poder entrar.
Pues como bien se comprende, apenas constituida la patria se habían arrojado de ella a las abejas extranjeras, que eran sin embargo las más capaces de producir miel.
Con los días pasaron los meses, y el entusiasmo inicial pasó también. Algún animal, a veces, seguía paso a paso la muralla y alzaba los ojos a la red que le cerraba el cielo.
-Es nuestra patria –se consolaba por fin a sí mismo-. Ningún hombre, jamás, ha tenido una patria tan bien delimitada como la nuestra. Debemos dar gracias por nuestra felicidad.
Y diciendo esto, el animal libre alzaba la cabeza a la imponente muralla que aislaba su hermosa patria de la selva invisible, en tanto que una inexplicable sensación de frío lo invadía entero.
El jaguar, sobre todo, cuyos rugidos habían aclamado como nadie el nacimiento de la patria, vagaba ahora mudo, trotando horas enteras a lo largo de la muralla. Sentía por primera vez algo que desconocía: sed. Era en balde que bebiera a cada instante. En el fondo de las fauces la sed inextinguible le secaba las tensas cuerdas vocales que habían sido su vida misma de patriota. Trotaba mudo sin cesar, arrastrando su angustiosa sed por entre las sólidas fronteras de su patria.
Los demás animales cruzaban y recruzaban el recinto desorientados, con una verde lucecita de extravío en los ojos.
Entretanto, una abeja del sur llevó un día una gran noticia.
-¡El hombre ha ido a la guerra! –zumbaron las abejas alborozadas-. ¡Ha ido a defender su patria! Él nos va a explicar cuando vuelva qué es lo que pasa. Algo nos falta, y él lo sabe bien, porque hace cuatro años que está luchando por su patria.
Y los animales esperaban ansiosos –con excepción del jaguar, que no esperaba nada y sólo sentía inextinguible sed-. Hasta que una mañana el hombre volvió a su casa abandonada, conducido de la mano de su pequeño hijo.
-¡Yo sé lo que es! –dijo la lechuza al verlo, lanzando un estridente chillido-. Yo vi otro así. Está ciego. No ve porque está ciego, y su hijo lo lleva de la mano.
En efecto, el soldado volvía ciego y enfermo. Y durante muchos días no salió de su casa. Una cálida noche salió por fin, a sentarse al aire nocturno, en medio de la selva densa y oscurísima que se alzaba hasta el cielo estrellado.
Al cabo de un rato, el hombre ciego tuvo la impresión de que no estaba solo. Y en efecto, una voz se alzó en las tinieblas.
-Nosotros hemos fundado nuestra patria –dijo la voz áspera, ronca y precipitada de alguien poco habituado a hablar-. Pero no sabemos qué nos falta. Lo esperábamos a usted ansiosamente para que nos diga por qué sufrimos. ¿Qué nos pasa a nosotros que no somos felices? Usted, que ha defendido a su patria cuatro años, debe saberlo. ¿Por qué es?
Y la misma voz entrecortada enteró al hombre de lo acaecido en su ausencia.
El hombre mantuvo un rato la cabeza baja, y luego habló con voz pausada y grave:
-Yo puedo, en efecto, decirles por qué ustedes sufren. Nada falta a la patria que han formado: es inmejorable. Solamente que al establecer sus fronteras… han perdido la patria.
-Instantáneamente, al oír esto, el jaguar sintió aplacada su sed. Un vaho de frescura suavizó sus fauces, una onda de caliente y furiosa libertad remontó desde el fondo de su ser.
-Es cierto… -bramó sordamente cerrando los ojos-. Habíamos perdido nuestra libertad…
-Ciertamente –prosiguió el soldado ciego-. Ustedes crearon su propia cárcel. Eran libres, y dejaron de serlo. La patria de ustedes no es este pedazo de monte ni esta orilla de río; es la selva entera. Así como la patria de los hombres…
El hombre se detuvo. Pero una voz irónica, no oída aún, preguntó lo siguiente:
-¿Cuál es?
El hombre meditó otro momento, y llamando a su chico de ocho años, lo alzó hasta sus rodillas.
-No conozco –dijo entonces- la voz que ha hablado, ni sé si pertenece a la selva. Pero voy a responder de todos modos. Yo he luchado efectivamente cuatro años defendiendo a mi patria. Le he dado mi sangre y mi vida. Lo que ahora diga, pues, es para ti, hijo mío, y a ti me dirijo. No comprenderás gran cosa porque todavía eres muy niño. Pero algo te quedará, como de un sueño, que recordarás cuando seas grande.
Y en la cálida oscuridad del bosque, ante los animales inmóviles pendientes de su voz, con su inocente hijo sentado en sus rodillas, el hombre moribundo habló así:
La patria, hijo mío, es el conjunto de nuestros amores. Comienza en el hogar paterno, pero no lo constituye él solo. En el hogar no está nuestro amigo querido. No está el hombre de extraordinario corazón que veneramos y que la vida nos ofrece como ejemplo cada cien años. No está el hombre de altísimo pensamiento que refresca la pesadez de la lucha. No hallamos en el hogar a nuestra novia. Y dondequiera que ellos estén, el paisaje que acaricia sus almas, el aire que circunda sus frentes, los seres humanos que como nosotros han sufrido el influjo de esos nuestros grandes amores, su patria, en fin, es a la vez la patria nuestra.
Cada metro cuadrado de tierra ocupado por un hombre de bien es un pedazo de nuestra patria.
La patria es un amor y no una obligación. Hasta dondequiera que el alma extienda sus rayos, va la patria con ella.
Cuanto es honor de la vida de este lado de la frontera, lo es igualmente del otro. Un río es un camino cordial hacia un amigo. El hombre cuyo corazón se cierra ante su río, acaba de convertirlo en un rencoroso presidio.
Traza, hijo mío, las fronteras de tu patria con la roja sangre de tu corazón. Todo aquello que la oprime y la asfixia, a mil leguas de ti o a tu lado mismo, es el extranjero.
El valor de tu patria radica en tu propio valer. Un pedazo de tierra no tiene más valor que el del hombre que la pisa en ese momento. Cuando tu corazón ha anidado celosamente el amor de estos hombres de real valer, sin cuidarte de su procedencia, entonces la patria, que es el conjunto de estos amores, se ha convertido en lo más grande que existe.
Dondequiera que veas brillar un rayo de amor y de justicia, corre a ese lugar con los ojos cerrados, porque durante ese acto allí está tu patria. Por eso, cuando en tu propio país veas aherrojar a la justicia y simular el amor, apártate de él, porque no te merece. Pues si a mí –que soy tu padre, y en quien siempre creíste- me ves cometer una infamia, arrójame de tu corazón. Y yo, hijo mío, que te he criado solo, que te he educado y te he adorado, soy para ti más que la patria.
Hijo mío: Debo ponerte en guardia contra unas palabras que oirás a menudo, y que son éstas: “La idea de patria no resiste a la fría razón, y se exalta ante el sentimiento”.
Pues bien, no es cierto. Es la fría razón quien confina y reduce el amoroso concepto de patria en los sórdidos límites de la conveniencia. La fría razón es exclusivamente la que nos indica la utilidad de la frontera, de las aduanas, de los proteccionismos, de la lucha industrial. Ante la razón, el concepto de patria se confina en el profícuo marco de sus fronteras económicas. Solamente la fría razón es capaz de orientar la expansión de la patria hacia las minas extranjeras. Sólo la razón viciada por el sofisma puede forzarnos como hermanos a un oscuro y desconocido ser a ochocientas leguas de nosotros, y advertirnos que es extranjero el vecino cuyo corazón ilumina hasta nuestro propio hogar.
Pero esta patria ahoga el sentimiento, porque es para él un dogal. Si el sentimiento es amor, y el amor es sed de ideal, la patria se extiende indefinidamente hasta que la detiene una iniquidad. Sólo los hombres de corazón ciego pueden hallar satisfechos todos sus ideales en los límites fatales de una sola frontera y de un solo pabellón.
La razón mide la patria por el territorio que abarca, y el sentimiento, por el valor del hombre que la pisa. Todo hombre cuyo corazón late a compás de un distante corazón fraternal, y se agita ante una injusticia lejanísima, posee esta rara y purísima cosa: un ideal. Y sólo él puede comprender la dichosa fraternidad de cuanto tiene la humanidad de mas noble, y que constituye la verdadera patria. Recuérdalo cuando seas grande, hijo mío.

El soldado ciego no dijo más. Los animales, mudos siempre y con sus simples almas en confusión, se fueron alejando en silencio. Pero ni uno solo entró en su patria. En las profundas tinieblas de la selva sin límites moraba la paz perdida, la sangrienta libertad de su vida anterior. Y a ella se encaminaron.
Sólo la lechuza, el estridente pajarraco de la previsión, giró inquita la cabeza a todos lados y fijó al fin sus ojos redondos en el soldado ciego.
-Esto está muy bien –chilló-. Pero un hombre que ha defendido cuatro años a su patria y se expresa así, no puede vivir más.
Y se alejó volando.
En efecto, el hombre murió en breves días. Pero no murió del todo, porque su tierno hijo recordó lo bastante de aquella noche para ser más tarde en la vida un hombre libre.

 

(Finalmente lograste obligarme rápidamente a transcribirlo, tks)

¡Aquí se ve la fuerza del SME!

 
¡NO A LA EXTINCIÓN DE LA COMPAÑÍA DE LUZ Y FUERZA DEL CENTRO!
 
LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS DEL PAÍS Y LAS INEFICIENCIAS DEL SISTEMA SINDICAL NO SE SOLUCIONAN DEJANDO SIN TRABAJO A MILES DE OBREROS Y ADMINISTRATIVOS.
REESTRUCTURACIÓN DE LyFC O CONSTITUCIÓN DE LA EMPRESA BAJO LA ADMINISTRACIÓN Y SUPERVISIÓN DE LOS MISMOS TRABAJADORES.
AQUÍ SE APOYA PLENAMENTE LA LUCHA DEL SME POR LA RESTITUCIÓN DE SUS PUESTOS DE TRABAJO, LA AUTONOMÍA SINDICAL Y CONTRA LA PRIVATIZACIÓN DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA.
 
 
 
 

Ella quiere venganza (save your soul)

01
Traté de decirte, pero tu nada más no me escucharías
ahora es difícil encontrar las palabras para explicar
estás presionando hacia adelante mientras que yo presiono lejos
creo que es tiempo de establecer algunas reglas a este juego
y ella lo hace
lo hace
lo hace a su manera
Buscando diferencias mientras tu buscas afecciones
ahora creo que es el momento que que deberíamos ser amigos
hazme tu enemigo si te lo hace más fácil
para que finalmente veas el final
entonces ella lo hace
lo hace
lo hace a su manera
Dulzura no me olvides, solo estoy preguntando
¿me llevarías contigo? estoy completamente solo
dulzura no me olvides, solo estoy preguntando
porfavor llevame contigo estoy completamente solo
hazme rehen con los movimientos y las lágrimas
cansandome completamente hasta que pierda mi voluntad
en la mañana cuando me libere de estas cadenas
actúa sorprendida como si nuestros problemas estuvieran resueltos
Empaco mis cosas y colócalas en la puerta
y cruzo mis dedos mientras volteo hacia dentro
nunca quise romper tu espíritu y seguro
que habrá arrepentimientos, pero primero necesitaré sobrevivir
y lo haremos
lo haremos
lo haremos a nuestras propias maneras
Dulzura no me olvides, solo estoy preguntando
¿me llevarías contigo? estoy completamente solo
dulzura no me olvides, solo estoy preguntando
porfavor llevame contigo estoy completamente solo
Solo estoy preguntando porque estoy
roto y desgarrado en dos
solo estoy preguntando porque estoy
simplemente enamorado de tí
Estoy completamente solo
 
02
Dime amor
dime dónde has estado
he estado sentando en esta silla desde las 10:30
me estaba preguntando cuando
tan solo cruzarías esa puerta
y ahora nos sentaremos y hablaremos sobre ello
no escuchas
no lo intentas lo suficiente
tus buenas intenciones,
bueno, no parecen ir muy lejos
y ahora vamos a trabajar la basura
hasta que alguien derrame sangre
pero nadie se va ir a dormir esta noche
salva tu alma antes de que sea demasiado tarde
porque nada va a cambiar mi mente
y nada va a cambiar tu manera de ser
dime amor
dime donde nos equivocamos
te rogaría perdon pero sé que tu volutnad es fuerte
y está el hecho de que
tu eres quien tomó a alguien en la orilla
no no no no no
no hay diferencia, esas omisiones sustentan las heridas del pasado
tus indiscreciones desde el principio determinario si esto duraría
y ahora estoy suspendido en el borde de quizás dibujar la línea
u nadie se va ir a dormir esta noche
salva tu alma antes de que sea demasiado tarde
porque nada va a cambiar mi mente
y nada va a cambiar tu manera de ser
 
03
Justo fuera del murciélago
le diste con el disparo a todo
oscuro como la noche
prosperaste sobre los tiempso problemáticos
Justo fuera del murciélago
le diste con el disparo a todo
sin amor en tu corazón
no hay amor en tu vida
nunca más
solo duerme
duerme
ahora la mesa se voltea
pero tus labios olorosos y tus esfuerzos pueden solamente ir tan lejos
deseando que alguien nos halla hablado sobre ella
con nuestras manos atadas y nuestra paciencia acabándose
así como el humor se le acaba la magia mientras las horas pasan lentas
gritando: esto es la rendición
he tenido una idea
para solo decirte todo
sin retener nada
oh, sin ninguna mentira
y ahora estamos aquí
vamos a dejar todo de lado
y secretamente vamos a intentar
intentar poner amor en tu vida
pero por ahora
solo duerme
duerme
 
04
sacudete la luvia
y sécate y ven adentro
no tienes que estar sola
tu no tienes que estar, amor
tienes la cara más preciosa que he visto
con ojos tan tristes como canciones,
lo juraría, que he conocido.
y ruego a dios
que no estés fingiendo
porque si lo estas
juro que no sé que voy a hacer
pero te prometo que seré bueno contigo
si tu prometes que tratarás también de amarme
de alguna manera
he robado cien besos
antes de que dijeras adios
e hice cien deseos
en nombre de los dos
porque lo que tenemos es secreto
así que no dejemos que nadie se entere
el pasado no puede interponerse entre nosotros
si tan solo ambos lo dejáramos ir
hoy es el día perfecto
hoy es el día te lo digo
oh, si te vas para siempre
entonces moriría aquí mismo
por tí
dame cada respiro
y prométeme tu mundo
no pido mucho realmente
y todo lo que quiero es lo que tienes
podrías ser esa chica?
estás pensando en mi?
o he proyectado todas mis esperanzas
en tí
y sé que habrá noches llenas de lágrimas
sé que habrá peleas y miedos
pero es parte de ello también
¿entonces piensas que tengo la menor oportunidad de ser
todo para tí?
porque tu significas todo para mí
 
Ella quiere venganza
 
 

Viajero dime cuál es tu dicha

 
 
INTRODUCCIÓN
Haikus (encadenados)

los ocres pastos
son los que silencian
mi cruel tristeza

son sus sonrisas
las que atemorizan
mi tímido llanto

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PLATICANDO CON OTRO VIAJERO
Escribiré esto
en la clave de un poema maltrecho
recitado mejor en el infinito
de una mente sin cercos
bajo la mentira piadosa
de querer que el mundo comprenda
sin saber a ciencia cierta
la oquedad religiosa
que mi intención se reserva.
He buscado un mundo nuevo
librado del cruel idilio
que mantiene la vil especie
con el cosmos y el destino
pues he visto las llagas,
cicatrices y lágrimas
que deja la vida diaria
en mí, en ti, en cualquier alma.
Es mi voz un susurro
que derrama achaques de tristeza
en su larga búsqueda
de un afluente de verdad perfecta.
Dime hermano viajero
de este espacio y tiempo
que has entrevisto en tu viaje
y te diré lo que pienso.
En lo que piensas tu respuesta
te diré mi secreto
en lo profundo de la selva
nacerá un nuevo secreto.

Cuando inicié este camino
vislumbre varias señales
que me hicieron entendido
con el tiempo y sus verdades.
No seré un modesto falaz
me congratulo de poder leer
medianamente el mecanismo
de este mundo y su poder.
Si no fuera así ¿cómo explicar
que he llegado hasta aquí,
después de un largo andar
y de varias dosis de sufrir?
No puedo explicar el porque
el sol brilla incesante
mas puedo decirte al menos
la razón del amanecer y del ocaso,
de igual manera no sé
de donde viene el rencor
y la impiedad de los hombres
pero puedo decirte que son
infames, crueles y torpes.
Es sincera mi palabra
al decirte que no pienso
en confiar en palabra alguna
de hombre, animal o piedra
por ello no espero que creas
lo que te estoy diciendo
pero escucha como yo te oiré
y después sigamos nuestra senda.
Cada uno ve el mundo
desde su incómoda trinchera
construyendo paso a paso
una estera de orden y conciencia.
Quizá el mundo tenga forma
y quizá tenga estructura
al parecer puedo captar
un fenómeno y una esencia.
Quizá más allá de mis manos
de mis ojos y orejas
el mundo es puro caos
que también mi ser detecta.
Entre los atisbos que tengo
sé que tu también cuentas
con una imagen del mundo
con la que vives a cuestas.
Eso es lo que intenté
concebir en aquellos pasos
los primeros que yo daba
sobre el mundo llano
sin darme cuenta entonces
que caminaba sobre la arena
y a cada paso me hundía
de manera tan ingenua.

Cuando aquella mar de arena
eclipsó mi voluntad entera
entendí que no era suficiente
caminar sólo la vereda,
callé ante los sabios venerables
y ante los que podían expresar
sus propias esencias percibidas
a la vez que descifraba
pergaminos y profecías,
abrí corazón y mente
a la voz de la experiencia ajena
parecía que avanzaba de nuevo
pero no como yo creía
nunca sales del desierto
sólo te traga más la tierra.
Son demasiadas las voces
que claman respuestas y preguntas
iguales, semejantes o diferentes
pero que en algo comulgan con la tuya
todos buscamos algo
en cada acto de la vida,
si lees todo libro y oyes toda voz
sientes segar el aire con la hoz.
Por eso voltee a la vida
con una esperanza confundida
pero deseosa de probar
que la llaga bien valía
toparse con una pared de roca
y sangrar las manos de subida
probar los mares sin medida
entre unas piernas tersas tibias.
Oí la voz de multitudes
y la de quienes no tienen nombre
asentí calladamente
cuando entonaban su pesar
cuando decían su pesadumbre
o les daba por cantar
reír estruendosamente
o solo querían llorar.
Pero no encontré
la paz por el alma exigida
me dije no es mi respuesta
y proseguí con el alma marchita.

Refinando con el tiempo
mi manera de encarar al mounstro
he visto buen resultado
en mezclar tonalidades de lo obvio.
Regresé a los grandes maestros
sin preguntarles ya sus nombres
pues sus verdades son tan ciertas
como las mentiras de cualquier hombre.
Ni siquiera al arcoiris
hay que tomarlo tan en serio
mucho menos a otro ermitaño
que no verá por más que quiera
otro horizonte que el nuestro
no importa cuán lejos vea
o que tan bien enfoque
la curvatura de la tierra
le impone un alcance pobre
a nuestra visión del ancho mar
pues necesitaríamos ser halcones
para ver más allá
y ni así seríamos capaces
de los abismos oceánicos atisbar.
Ya que tenemos oídos
para conocer el ulular del viento,
pies para perseguir el horizonte,
manos para acariciar otro cuerpo
y olfato para memorizar su perfume
no necesitamos los nombres
en todo tiempo y manera
es el mensaje que resume su experiencia
lo importante de compartir conocimiento
aun cuando sea con impericia
así regresé a las mentes de orden sin concierto.
Pero tampoco he hallado
la luz que esperan estos ojos
el último atisbo que tuve
me lo dio el corazón y su paloma
mensajera que derrama paz
sobre cada sentiente filamento
cada hebra de tu ser si es entero
cuando es un amor sincero.
No estaba preparado a enfrentar
la carga de querer sin meditar
de abandonar miedos y temores
y dejar de lado todos mis dolores.

No te mentiré caminante
no he encontrado mi senda
ya no quiero encontrarla
pero la necesito con urgencia.
Cada paso hacia la muerte
es un paso hacia la vida
pero acaso esperando ver
nos perdamos sin saber
al querer jamás ceder
a la posibilidad de perder.
Creo que hay que tener fe
y algún objetivo un tanto claro
no hay camino que recorrer
si el pastizal cubre el llano.
Vislumbro entre sus brazos
un posible camino
que me llena de deseos
de volver a respirar mañana
pero el destino no se conoce
se percibe como el aire
el amor no se predice
sino que se construye y arde.
Y al igual que este cariño
no hay orden, ley o norma
que respete tal cual un niño
sino que a diario los toma
según conviene a su delirio
según se le enseña cual luz de cirio.
Por ello hermano del camino
estoy aturdido del albur
que constituye todo saber
cuando nos inunda cual alud.
Dejar de pensar he decidido
intentar olvidar lo concebido
y volver de nuevo a caminar
inundando con mi andar
de hoy en adelante
nuevamente voluntad mediante
mis ganas de vivir alegre
aunque me sepa hoy a vinagre
el delirio cotidiano
del que me siento tan cansado.
No sé por donde empezar
y no sé qué de todo tirar
si todo se podrá abandonar
o algún pertrecho debo cargar.
Me niego a abandonar
ciertas esperanzas
y no quiero adoptar
al azar las enseñanzas
del vacío, del abandono
aun así sea sin dolo
cuando tantas banderas y voces
lastiman cruelmente con golpes
por la verdad que muchos dioses
pueden expresar en tantas religiones
empezando por mis favoritas
las que más ingenuamente intuyo:
el amor, la libertad y la justicia
aquellas en que quizá menos influyo
por que son etéreas y escurridizas
fantasmas a los que recurro
para refugiar mi juventud soñadora
cuando olvido que también soy
un alma vieja y bastante sorda.
Lo resumiré pues de esta forma:
no inicio un nuevo camino
pero deseo que tal suceda
aprender a amar con entrega
y adelantar el paso con orgullo
recorrer la senda con dignidad
la que merece el murmullo
que acabará con tanta verdad
que anda envenenando el mundo
o al menos a mi cabeza
y que si es posible sea besando
el ser que me embeleza
para que un día aunque callado
pueda terminar mi efímero momento
y sabiéndome moribundo haber ganado
mi ultima sonrisa sin guardar remordimiento.

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ENIGMA

 
Quiero encontrar la paz conmigo mismo,
quizá entenderla con los demás
y si estamos en el mundo para sufrir y gozar
encontrar la vía para poder priorizar
la búsqueda de una comunión universal.
 
Nunca acabará el sufrimiento,
aceptarlo quizás es un mero enajenamiento,
pero quizá alienarse no sea mala cosa,
ya que si lo hago con alcohol
mejor sería con una rosa.
  
pinturas de José María Velasco
Valle de México desde el Tepeyac y desde Molino del Rey
 
Atte. Sicarivs D3VX