Lección de vida

Huyamos de la espantosa ingenuidad del rostro hinchado de la gente “buena”,
busquemos en los pasillos de la vecindad, dentro de los camiones,
algo que ayude a transmutar los elementos, el cobre en oro, el smog en diamantes.
Busquemos más allá del poder de un loco:
en la boca del primer hijo, en la boca del primer hijo.
Y si nada encontramos, descósase el cielo y vénganos, señor, tu reino con todo y muebles,
vénganos visiones, mentiras, invenciones,
vengan locos al circo de las aburriciones,
que hacen falta ángeles, héroes y una dictadura de niños.
José Cruz

¿Qué es mi vida comparada con la de aquellos que se enfrentan a tantas y tantas dificultades en la vida? ¿Cómo puede ser verdadero mi dolor cuando la vida me dotó de tantas herramientas para sobrevivir a la crueldad diaria? Me siento mal porque mis manos se hallan vacías de la piel deseada, de las riquezas anheladas, de los cetros ambicionados. Quisiera salir de mí, estallar mi cabeza y atravesar las fronteras como quien corta el aire con la mano. Me gustaría beber el veneno de otros labios y irme poco a poco de esta vida oyendo el latido del corazón amado.

Estoy cansado muy cansado
de temerle al mundo día y noche
de quebrarme la cabeza por ojos que no me ven
de luchar por asir el enigmático futuro.
Yo me pregunto como llegar a Dios
si éste se encuentra en la voz de los amigos
en la piel de la persona amada
o en el instante en que el sueño esconde la esperanza.

Me torno un cobarde y un miedoso ante el caos del entorno. Veo con pánico como las calles se llenan de odio y sangre. Cuando subo al metro todos discuten, pelean, se empujan, se ofenden, se lastiman. Es cosa apreciada el lastimar, herir, abusar del otro para tratar de aferrar la vida propia un día más.
¿Qué podría ser tan digno de ser dicho que se tornara sublime por decirlo? ¿Cómo debe ser dicho para que sea aun más hermoso a la mente y los sentidos?

¡Qué bello es hablar cuando se está enamorado!
Lo tosco del idioma se borra ante el cariño sincero
del amante que no teme a la forma del poema
y aun con burdas voces exclama al mundo su dicha.
Y cuando nuestro rostro se inunda de lágrimas
que placentero es convertirlas en tinta
para llenar hojas y hojas de tristeza inspiradora
hasta quedar exhausto hacerle el amor a la palabra.
Cuando el enojo nos abarca no puede haber mejor espada
que la lengua hiriente encarnando cualquier furia
para pintar las paredes con los manchones de sangre
que brotan de la destrucción de la paciencia.
Pero cuando tu corazón se inunde de pasiones
quedando vacío de todo orden y concierto
ni espíritu ni pluma hallarán al pensamiento
convirtiéndose en vacío y silenciando la palabra.

¿Qué puedo decir de mí? ¿Que muero de tristeza día con día? ¿Que me lacero con penas para no caer en el oficio de la conformismo y la mediocridad? ¿Que apesumbrado me pregunto qué expresión tendrán ahorita los rostros que me han arrancado las sonrisas más sinceras? ¿Qué puedo decir de mí que sea verdadero para mí? ¿Qué puedo decir de mí que sea una novedad para vos? ¿Qué puedo decir de mí para que juntos podamos conocerme mejor? Nada tengo que decirte aparte de lo dicho. Te expreso mi dolor porque te estimo. No me pidas más, no entiendo bien quien soy ni por qué sufro.

El futuro es un susurro que se esconde en el presente,
leer entre líneas y bocetar el destino es nuestro oficio,
si pudiera suponer los trazos de una dicha verdadera
seguramente tendría el rostro de en quien estoy pensando.
Pero tanto la fe como la esperanza son líneas delgadas
la base de todo el dibujo es un carboncillo muy pálido,
a veces el pintor yerra al capturar al modelo originario
y a veces se barren esas tempranas líneas al seguir imaginando.

Quisiera poder ayudar a mis seres queridos. Tener el poder para arrancar de sus vidas las terribles desgracias, tener la habilidad para extraer de su alma las tristezas y tener la pericia para dibujar en sus rostros una sonrisa. Pero no es así. Sufren y nada puedo hacer para remediarlo. Y yo sufro en mi impotencia y en su desgracia. Veo sus rostros contener las lágrimas y me avergüenzo de mi falta de entereza. No creo que un abrazo sea contrincante capaz de lidiar con los problemas y sin embargo es lo que generalmente puedo ofertarle a mis seres amados. La loza de la fatalidad me impide decirte que cuentas conmigo hermana, hermano pero sábete que así es aunque no sea yo fuerte o aunque mis recursos sean escasos.

Sumergirse en el recuerdo para recuperar tu rostro
y de tus ojos partir para volver a conocerte
comprendiendo como Dios disfrutó crearte
al cobijar con deseo la desnudez de los cuerpos que te dieron vida.
Robarle al tintero tres gotas de vida
para plasmar tu mirada en el lienzo de la mía
y arrastrar la línea poco a poco con delicia
como quitándote una lágrima que resbala con malicia.
Con pincel grueso hacer tu pelo
derramando sin temor líneas de cabello
como si desde tu rostro estuviera amaneciendo
y yo pasara mis dedos peinando el fulgor del cielo.
A la acuarela arrancaré una multitud de tonos rosados
para crear tus labios con un beso delicado,
con un poco de rojo les llenaré de sangre y dicha
separándolos un poco con tu respirar más aprisa.
De tu cuello bajaré suavemente hacia la espalda
y recargaré el lápiz al llegar a tu cadera
para estrecharte en el recuerdo
y acercarte en la esperanza.
Con mi dedo acariciaré tu vientre
difuminando las sombras donde la luz no llega
extrayendo texturas que el frío cuadro no conoce
suavidad y tibieza que el artista anhela.
La curva de tus senos será un trazo continuo
rápido y preciso similar a un cosquilleo
que recorra febril todo tu cuerpo
de tu pezón hasta tus dedos.
Tus brazos serán matizados de cálidos tonos
para siempre mantener encendido
el fuego que en tu corazón se aloja
y que torna tu abrazo en el refugio más exquisito.
De tus muñecas arrastraré la manga de una camisa
que suba sedosa y lentamente al compás de la tiza
esparciendo ese sonido apagado de la lucha sostenida
entre piel y tela, entre pudor, desnudez y lozanía.
Y cuando te halles ya vestida
matizados y abrochados los botones
retocaré tu cuello con un beso
será la firma de una obra en la memoria

tus labios y mis banderas

Estoy contento, no estoy haciendo bien las cosas, ni haciendo las cosas que querría hacer aún. Pero la promesa es buena y la voluntad no me falta. Intentaré mejorar mi suerte, intentaré tocar tus labios. No me importan los peros, no me importan los cuándos, no me importan los por qués, sólo quiero, delicadamente irme abriendo paso como un buzo, como un astronauta, hasta tu corazón, hasta tu vuerpo, hasta tus ojos. Hasta que el astro que eres día con día ante mi vista encuentre alguna razón para chocar conmigo, para percatarse de mi presencia en el vasto vacío de nuestra travesía en la vida. Y así continuaré el día de hoy, obervando, escuchando, husmeando la mirada, husmeando la línea que Dios dibujó en tu ser, así hoy navegaré hasta sucumbir en el tiempo y morir en el agobiante sueño.

SicarivsD

¡¡¡ABAJO MONDRAGÓN!!! Perro fascista inmundo
¡¡¡ABAJO CARSTENS!!! Lamebotas de un imperio caído
¡¡¡ABAJO EL GOBIERNO!!! Viva la autonomía, viene 2010 quiero salir a las calles, vamos pueblo ¡a las calles!

¡¡¡Viva Hugo Chávez, maldito cerdo ambicioso pero izquierdista, te llegará tu hora pero no hoy y mañana tampoco, viva Evo, viva; Vivan los hipócritas de Lula, de Cristina Fernández y Bachelet, Viva Rafael Correa, Fernando Lugo y Raúl Castro!!!

Adios Maestro Alejandro

Murió Victor Hugo Rascón Banda lamentable pérdida para las letras mexicanas. Poco contacto he tenido con su obra y sin embargo me embarga cierta pena pues aprecio en gran medida las obras de los literatos de su generación. Sin embargo esa sensación no se compara con la que siento por la pérdida de Alejandro Aura, poeta, dramaturgo y dedicado hombre de letras del cual, atento a la verdad, debo confesar que no he leído mucho. Y sin embargo es un hombre que sin él saberlo, me enseñó muchas cosas en esta vida. Me enseñó a apreciar el bolero, género musical que me enamoró en la voz de Amparo Montes cuando empezaba el programa Boleros… y Un Poco Más que el señor Alejandro condujo tantos años al lado de la hermosisima Doris. Las narraciones que acompañaron mi infancia, de un México en transformación viviendo con profunda intensidad el romanticismo de la música y el ritmo me dieron el corazón que no podría darme esta era. Podría decir que su voz inculcó en mí el único rastro de elegancia y porte que me esfuerszo por no mostrar, pero que me llena de ilusiones caballerescas en los días que me tocaron vivir.
 
Pero no lo recuerdo sólo por ello. Lo recuerdo por otras dos cuestiones fundamentales: primero su cercanía con el Instituto de Cultura de la Ciudad de México que me hizo acercarme a esa instancia y descubrir una variedad de ofertas culturales que, sin su nombre de por medio, no hubiera tenido tal curiosidad de revisar y disfrutar. En segundo, porque hace muchos años vi a una persona de gran parecido a él o bien sería él mismo, no lo sé con seguridad y quizá hora ya no lo sabré nunca, en una reunión del IEDF a la que acompañé a mi madre y quedé profundamente impactado por la presencia de una persona a la que admiraba tanto por su sensibilidad en medio de un ambiente completamente diferente y extraño. Demostrándome con ello que la cultura no estaba divorciada de la cultura.
 
DESCANSE EN PAZ MAESE ALEJANDRO AURA

DESPEDIDA

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.

¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.

Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós. 

ALEJANDRO AURA

Sin ahondar en mi melancolía…

 
Atendiendo a la petición de una persona mil veces querida y estimada, trataré de no recalcar las tristes facetas de mi persona en mis vulgares escritos, pero en lo que me resgno a tal designio y planeo como cambiar mi expresión por escrito les dejo estos poemas acerca de nuestra bien amada señora:
 
RAMÓN DE CAMPOAMOR
 
Lo que se piensa al morir
 
Cree la vulgar opinión
que el alma de un moribundo
piensa, más que en este mundo,
en Dios y en la Salvación.
Oye, Leonor, la canción
que hirió el pensamiento mío
al son del eco sombrío
de mi funeral campana:
-Cucú, cantaba la rana,
cucú debajo del río
 
Partiste y del sentimiento
en cama enfermo caí,
y cuando al exhalar por ti
iba ya mi último aliento,
embargó mi pensamiento,
en vez de tu amor y el mío,
este cantar tan vacío
que oí de niño a mi hermana:
-Cucú, cantaba la rana,
cucú debajo del río
 
Y como todo el que olvida
es de salud un dechado,
después que te hube olvidado
colcí otra vez a la vida.
Aún vivo muerto, querida,
pensando con hondo hastío
que tú, en vez del canto mío,
oirás, al morir mañana:
-Cucú, cantaba la rana,
cucú debajo del río
 
¿A qué tan grande inquietud
para llenar la memoria
de tantos sueños de gloria,
de amor y de juventud,
si, al llegar al ataúd,
podrán tu pecho y el mío
no oír más que el tema frío
de esta canción de mi hermana?
-Cucú, cantaba la rana,
cucú debajo del río
 
GUILLERMO BLEST GANA
 
A la muerte
 
Seres queridos te miré sañuda
arrebatarme, y te juzgué implacable
como la desventura, inexorable
como el dolor y cruel con la duda.
 
Mas hoy que te acercas fría, muda,
sin odio y sin amor, ni hosca ni afable,
en ti la majestad de lo insondable
y lo eterno mi espíritu saluda.
 
Y yo, sin la impaciencia del suicida,
ni el pavor del feliz, ni el miedo inerte
del criminal, aguardo tu venida;
 
que igual a la de todos es mi suerte:
cuando nada se espera de la vida,
algo debe esperarse de la muerte.
 
ANGEL CRUCHAGA SANTA MARÍA
 
Muerte de Noche
 
Su vestidura adormeció a la muerte,
ella vestía de amatista y oro.
Eran sus ojos en la noche verdes.
¡Yo no puedo olvidarme de sus ojos!
 
Yo la he querido, la he querido siempre.
La vi en las alamedas del otoño.
Como una flor se me prendió en las sienes
y en la desesperanza de mi rostro.
 
Ahora en mí, llorando, permanece.
Cuando cierro los ojos la conozco.
Tiene el andar de humo de la muerte.
Es un sollozo y vive en un sollozo…
 
Esta noche gris mis lámparas conmueve.
Yo soy el grito que no halló el reposo.
Yo la he querido, la he querido siempre
¡Oh mi adorado trébol melancólico!
 
En esta noche que cenizas llueve
(antes llovía su cabeza en mi hombro)
¡dime tú cuando se entrará la muerte
por esta casa para estar más solo!…

Acaso soy como un hermano para ti…

Es sorprendente la falta de creatividad con la que escribo, pero en tan solo unas rimas quisiera expresar palabras sinceras, espero que os gusten mi señora.
 
 
Ahora soy como un hermano para tí
¿Es que acaso tanto te han lastimado estas lágrimas?
No se amar la luna y tampoco se amar el sol
No amo esta vida pues no se pedir perdón.
 
No hay veredas que me acerquen a tu corazón
Supongo has de pensar que una roca se adueño de mi pasión
Pero te juro que no sé en esta inocencia
como acercarme y pedir sin rogar por tu clemencia
 
Solo espero que de nuevo llegue la lluvia
y lave con truenos y rayos este sufrimiento atroz
esta agonía en vida cuando ya no deseo huir así
como antaño cuando podía soñar con morir sin ti
 
Tiempos en que las cruces sin muerte tenian significado
y olor a destino inexorable de mi pesar amargo
tu te llevaste los cuervos y los buitres de la memoria
y me dejaste huérfano de mi, de ti, de mi cruel gloria
 
¿En serio volverás conmigo algún día soleado?
¿O nos encontraremos a mitad de la tormenta?
Aún no te has ido, aún te reflejas en el agua
Yo te siento distante de la margen de este río.

 

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