Discursos falsos de y acerca de las elecciones

“Las elecciones no sirven para nada” o “Sólo a través de nuestro voto podemos mejorar al país”.

El sistema electoral de nuestro país tiene serias limitaciones entre  las que se cuentan: 1) el instituto electoral nunca ha sido ciudadano y siempre ha estado cooptado por los partidos políticos, 2) nunca ha podido promover y llevar a cabo nuevos mecanismos de democratización 3) está siendo usado para una nueva centralización del poder estatal y 4) nunca ha logrado dar la certeza suficiente a los procesos electorales que garantizaría su función en torno al aspecto de la legitimación del poder que le corresponde.

Por otro lado el sistema político está estancado. Jamás ha salido de los mismos mecanismos de poder que el PRI instauró. Los candidatos provienen de 1) ser operadores políticos por lo que a) resuelven crisis dentro de las estructuras partidistas o b) son administradores de la red clientelar que asegura el voto duro de los partidos; 2) de los grupos oligárquicos en cuyo caso son encargados del cabildeo legislativo y ejecutivo para los intereses de la clase empresarial. Por ello los partidos seleccionan sus candidatos de cualquiera de estas opciones y obstaculizan la postulación de cualquiera que no garantice los intereses de sus grupos políticos o de poder.

Sin embargo no por ello podemos decir que las elecciones no sirven para nada. Los procesos electorales son una parte mínima de todo el proceso de gobierno. A menos de que seamos radicales consideraremos que el objetivo no es que la gente no vote sino que su voto sea respetado y que pueda opinar y participar sobre cada vez mayores y más importantes cuestiones de gobierno. En estos tiempo de polarización y conservadurismo hay sectores que quieren impedir ese voto o limitar su efecto y por ello debemos estimular la democracia y la participación pública.

Esto último es usado por los apologetas del régimen para construir otro discurso falso en el que dicen que la única vía hacia la democracia se halla en el INE. Eso es falso ya que, como dije,  la legitimidad y la democracia son procesos más amplios que el puro proceso de elección de representantes y además estos “representantes” propuestos no nos representan. Por ello si hay maneras de generar democracia efectiva por fuera del sistema de partidos y del INE no hay razón para no luchar por ellas. De hecho la lucha por la democracia directa es la más loable de nuestros tiempos.

Pero si en determinados lugares no está la posibilidad de sustituir el proceso electoral oficial por uno que apunte hacia una verdadera participación ciudadana lo que se puede hacer es luchar por la democratización de las instituciones haciendo del voto un mecanismo de protesta. Estoy de acuerdo en que salir a votar este año no va a cambiar prácticamente nada y mucho menos si se  vota por alguno de los candidatos propuestos desde los partidos pero no hacerlo sin tener una alternativa viable le abre las puertas al conservadurismo que se está gestando entre las clases gobernantes y en buena parte de la sociedad. Ahí donde no se puedan anular las elecciones puede estar el voto nulo, no para apoyar al INE sino para expresar en el mejor lugar lo irrisorio que nos parece su simulacro de democracia.

“Esto no pasaba con el PRI” o “Porfirio Díaz si hizo avanzar a este país”

Parece chiste pero una terminó inmortalizándose con los propios “especialistas” de marketing del PRI mientras que la segunda se llega a mencionar en más de una conversación de sobremesa. Ambas muestran que hay una concepción reaccionaria, conservadora y fascistoide del poder. En ella la estabilidad gubernamental implica la paz pública y el orden social; en ella el desarrollo económico y la obra pública anteceden al bienestar de los individuos y las minorías así como los derechos de los ciudadanos. No es que se reconozca lo bueno o loable que pudieron haber tenido las administraciones priístas alguna vez sino esa irracional melancolía por un estado de cosas que no volverá identificándolo falazmente con una opción de voto o una tendencia política. Este discurso no sólo es falso sino peligroso y se encuentra muy extendido en nuestro país aunque públicamente no se le reconoce o se le toma a broma.

El poder puede fetichizarse porque, a menos de que sea absolutamente coercitivo (y quizá incluso en este caso), es simbólico. Por ello las personas pueden creer que el ser dominadas y oprimidas es igual a vivir en paz y en orden, o como decía Don Porfirio: en orden y progreso. Que a cien años de la caída de este dictador tengamos una gran cantidad de ciudadanos que piensan de esta forma no sólo demuestra lo poco que ha avanzado nuestra educación política sino cómo, a pesar de los grandes adelantos en hechos y discursos acerca de los derechos sociales en el siglo XX, el PRI institucionalizó el discurso de la opresión y la represión como valores positivos de gobierno enseñándonos a autocensurar nuestros derechos políticos.

“Un pueblo tiene el gobierno que se merece”

Merecer significa: ser digno de un premio o castigo, es decir: tener un valor por sí mismo que debe ser premiado o castigado. Un mercader merece que le pague aquello que le compro precisamente porque es mercader en el momento de nuestra transacción comercial pero ¿qué pueblo es aquel que merece determinado gobierno? Evidentemente esa es una pregunta tramposa porque pueblo no es una palabra con un significado funcional. Pueblo es un grupo de personas y ¿cuál es la dignidad o valor por sí mismo de ese grupo de personas? Esa será una pregunta de difícil respuesta que está ligada a profundas consideraciones filosóficas y hasta religiosas.

En resumidas cuentas puede tomarse en dos sentidos: si el pueblo tiene una naturaleza moral y/o política o si no la tiene aunque se haya comportado de determinada manera en tales cuestiones. Examinando nuestra historia podemos asumir que el tal “pueblo mexicano” ha obrado políticamente de determinadas formas sin las cuales no se explicaría el gobierno que tiene (y esta frase es válida sólo si consideramos que la soberanía última emana de esa base social), sin embargo me niego a asumir un determinismo moral y político injustificado de la humanidad o una de sus partes que implique que siempre cargaremos la misma losa.

La frase suele atribuírsele al Conde Joseph de Maistre, representante del pensamiento contrarrevolucionario francés.

“Si los mexicanos se levantaran en armas todo cambiaría”

Tan probable como peligroso. Durante muchos años se cantó aquella consigna que decía “si no hay solución habrá revolución” pero hasta ese momento muy pocos de quienes así gritábamos habían previsto que el gobierno y los núcleos de poder encontrarían la manera de que hubiera una guerra civil bajo los principios corruptos del peor capitalismo. Durante ocho años se ha librado una guerra interna que no tiene una dirección ideológica definida ni progresista y cuyo claro resultado es una represión que se ha recrudecido en contra del descontento generalizado.

No es suficiente llamar a la rebelión armada, esta debe tener una estrategia y un plan político definidos. Sobre todo en estos tiempos de injerencia imperialista internacional cuando basta con mirar todo el Medio Oriente, el África subsahariana y Ucrania para darnos cuenta que las revoluciones son armas de doble filo en nuestros tiempos.

Revolución significa un cambio de modelo dentro de determinadas estructuras. En ese sentido puede haber revoluciones progresistas y otras reaccionarias. El sólo hecho de que las masas tomen las armas no es garantía de que nos dirigiremos a la sociedad que encarna los valores que queremos. Por ello toda guerrilla contemporánea le otorga radical importancia a la educación política de sus soldados. En estos tiempos de polarización política y mediatización no sólo se están difundiendo las líneas de pensamiento progresistas sino también las más reaccionarias. El ala fascista de la Revolución Ucraniana y su contraparte ultranacionalista pro-rusa así como el establecimiento del Estado Islámico dan cuenta de ello mientras las potencias juegan con los ideales para sus propios beneficios como se pudo observar en Egipto, Libia o igualmente en Siria.

Además hay que considerar que revolución e insurgencia son conceptos políticos modernos que hace tres siglos formaban parte de las malas palabras. Son las Revoluciones burguesas, las guerras de independencia y luego las revoluciones populares las que les van dando a  ambas palabras sus connotaciones positivas actuales. No toda sublevación es revolución, ni toda revolución es buena, ni existe guerra alguna (como no existe acción política alguna en general) que sea garantía absoluta del cambio que deseamos. La polarización y la desesperación nos hacen pensar que sí lo son. Creo, como muchos otros, que la Revolución Mexicana acabó en 1914 a la que siguieron 25 años de guerra civil al servicio de la reacción. Fue el PRI quien nos enseñó qué era Revolución y qué no lo era pero ahora sabemos que la Revolución llegó a su máximo alcance en la Convención de Aguascalientes y que todo progreso posterior fue el rescoldo de esa fallida y admirable experiencia política.

Peñabots y pejezombies

Estas palabras comúnmente dichas en cualquier comentario político en las redes sociales son uno de los mayores obstáculos para avanzar en la democratización por lo que a internet respecta. Sabemos que los gobernantes y los partidos contratan o reclutan personas para el trabajo de marketing que les permita posicionar lo que desean en las redes sociales, esto fue comprobado repetidas veces en el caso del Enrique Peña Nieto como gobernador y candidato a la presidencia. Por otro lado también está comprobado el desarrollo de los denominados bots o programas de repetición de hashtags de redes para los mismos fines. Independientemente de las razones económicas o políticas que llevan a una persona a participar en esto y lo cuestionable que puede ser, lo que me molesta es cómo Peñabot se ha transformado en un adjetivo denigrante que cancela toda discusión con esa persona, con cualquier persona de esa posición política o incluso sobre la discusión de esas mismas razones.

Lo mismo pasa con pejezombie. Andrés Manuel López Obrador tuvo un fuerte impulso en las últimas dos elecciones con más suerte en la de 2006 que en la de 2012, este espacio puede dar cuenta de ello y del apoyo que le brindé. Muchas personas creyeron no sólo de buena fe en su proyecto y/o en su figura mediática sino que elevaron a posiciones tan discutibles como la de ser el único político rescatable de nuestro país. En verdad se han dado muestras de lealtad, apego y fanatismo en el obradorismo dignas de las que también se dieron con el ahora presidente. También sabemos que las corrientes y tribus de los partidos llevan a los mítines sus afiliados bajo la lógica del corporativismo que alimenta los partidos, al igual que no faltan los casos de acarreo de personas que ni siquiera tienen que ver con tal o cual partido. Sin embargo pejezombie se ha vuelto la palabra que designa todos estos casos en uno sólo e indistinguible que cancela el diálogo y el análisis.

Son tan estúpidos los que usan estos calificativos con el encantador desparpajo del odio cibernético como aquello inasible que intentan calificar. Mientras se usan siguen sin una respuesta real y útil las preguntas ¿quiénes son? ¿Por qué lo hacen? ¿Cuándo, dónde, cómo? Y ante todo ¿cómo poder dar marcha atrás a los actos y comportamientos referidos? Además estos adjetivos suelen incluir un “odio de clase” artificial y ridículo entre clases media-baja y baja que muestra nuestra propia conmiseración ante la pobreza intelectual/cultural/política/material a la que juramos no pertenecer a menos que convenga a nuestra crítica.

En verdad me parece difícil comprender qué clase de razones pueden inspirar el voto por el PRI que no provenga del voto duro sin embargo me niego a deshumanizar a un votante y calificarlo despectivamente de principio por su decisión. Los votos de los últimos 20 años han sido emitidos con desesperación, con miedo, con prejuicios, con suposiciones, falsas expectativas y creencias por el estilo pero supongo que la mayoría de los que votaron lo hicieron porque deseaban algo que no debería pervertir el sistema político para sus fines,  entonces dividirnos por la deliciosa opción de odiar es la mejor manera de inhibir la democracia en cualquiera de sus formas.

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Elecciones México 2015

1.- #Quitaunanuncio

La propaganda electoral solo puede ser colocada en los lugares permitidos por la ley. Si encuentras publicidad de partidos o candidatos en algún lugar no permitido puedes quitarla sin que la autoridad te reprenda por ello. Esto está facultado por las siguientes leyes: el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, (art. 234, 235, 236)el Código de Instituciones y Procedimientos Electorales del DF (arts. 311, 313, 318 154 a 157 y 222) y la Ley de Publicidad Exterior y su reglamento (arts. 13 fracc. I, XXXII 21 y 94) se desprende el que puedas quitar la publicidad de los siguientes lugares por ser ilegal (llevar contigo una copia de estos artículos puede ser muy útil):

Sitios prohibidos: 

▪Árboles
▪Áreas verdes
▪Semáforos
▪Puentes y bajo puentes
▪Casetas telefónicas
▪Paradas de autotransporte
▪Señalamientos viales
▪Buzones de correo
▪Monumentos históricos
▪Propiedad privada sin permiso

¿Dónde sí se puede instalar propaganda electoral? 

▪Postes de luz y alumbrado (Siempre y cuando no obstruyan la iluminación).
▪Bienes de uso común propiedad del GDF (sobre todo bardas).
▪Vallas y anuncios espectaculares con premiso en regla
▪Bardas y en general propiedad privada con permiso del dueño.

Procura tomar una foto de la publicidad colocada en lugares prohibidos y subirla al Twitter de #QuitaUnAnuncio, así se llevará un registro y se exhibirá vía digital a los políticos. Puedes devolver esa propaganda a los partidos políticos o, si está muy dañada, disponer de ella mediante el adecuado proceso de separación de residuos.

2.- #Ayotzinapasomostodos

La clase política no representa al pueblo de México. Representa a la clase empresarial y criminal que ha corrompido nuestra sociedad sistemáticamente con tal de conservar sus intereses y privilegios por encima del bienestar de la nación. Por ello el gobierno mexicano, los empresarios y los narcotraficantes no quieren que se reconozcan los delitos de DESAPARICIÓN FORZADA EJECUCIÓN EXTRAJUDICIAL que implican que el propio gobierno o una parte de él ha participado en un acto delictivo aprovechando todo el aparato estatal para estos fines. Reconocer estos delitos obligaría a:

a) Revisar la estructura gubernamental en sus leyes y en sus instituciones no sólo para aplicar el castigo a los responsables sino para prevenir que un hecho como éstos se repita tal y como está estipulado en leyes y tratados internacionales.
b) La tipificación de los delitos de desaparición forzada y ejecución extrajudicial obligaría a las autoridades judiciales a abrir vías de investigación hasta el momento no exploradas por la PGR que la averiguación por secuestro o asesinato no permite ni en el caso de Ayotzinapa ni en ninguno otro.
c) No se trata solamente de encerrar en la cárcel a los criminales por la razón que sea sino de tener certeza jurídica e histórica sobre el paradero de los desaparecidos, la verdad acerca de quienes han sido asesinados y ejercer el justo y proporcional castigo a los responsables.

La clase política a través de la estructura de partidos y de la militarización del país se halla profundamente corrompida y actúa en gran parte aliada a los intereses de empresarios criminales y narcotraficantes. Si bien es obligación de las instancias judiciales investigar y perseguir los delitos así como avisar a las autoridades electorales de cualquier indicio de criminalidad en algún ciudadano que persigue ejercer un puesto de elección popular, también es una obligación ética de los partidos revisar el currículo e historial de las personas que postulan. No sólo eso sino que tal obligación junto con la de hacer públicos esos currículos debe ser establecida en la ley.

Hay más de 22 mil personas desaparecidas en nuestro país y cerca de 200 mil asesinatos muchos de los cuales no se han aclarado si son homicidios o ejecuciones extrajudiciales. En la mayoría de casos la autoridad intenta relacionarlos al crimen organizado en un proceso denominado criminalización sin aclarar las circunstancias del caso y congelando las investigaciones.

3.- #PresosPoliticosLibertad

Los presos asociados a motivos políticos en nuestro país son cerca de 800. Más de 350 son producto de las políticas represivas de los últimos tres años por parte de gobiernos de cualquier nivel y orientación política. Tan sólo en  los reclusorios de  la Ciudad de México se encuentran Jaqueline Santana López, Bryan Reyes Rodríguez, Fernando Bárcenas, Abraham Cortés Ávila, Alejandro Montaño, Javier Brígido Castro, Alberto Pérez Linares, Eduardo Nava Mejía y Luis Fernando Sotelo, entre otros; mientras que en el Estado de México se encuentra Héctor Hernández Neri.

El contubernio del gobierno federal priísta y el gobierno local perredista ha establecido una política represiva en nuestra ciudad impidiendo el derecho humano a la protesta. Lo hacen activando mecanismos normativos y legales que prohíben o amenazan directamente el ejercicio de este derecho como son el Protocolo de Control de Multitudes de la policía, la Ley de Movilidad y a través del uso faccioso de la ley con artículos tan faltos de fundamento jurídico como el 362 del Código Penal del DF que tipifica el “delito” de Atentado contra la Paz Pública. De estos mecanismos ha sido víctimas los mencionados Presos Políticos así como más de 500 personas detenidas arbitrariamente y víctimas de agresiones entre los que se cuentan periodistas, manifestantes e incluso el propio personal de la Comisión de Derechos Humanos del DF.

Por su parte el gobierno del Estado de México ha sido omiso en cualquier materia de derechos humanos. Sus cuerpos de seguridad han mantenido la misma política represiva tradicional con total opacidad mientras que en la periferia de la ciudad han permitido el trabajo de los conocidos grupos de choque que inhiben la protesta ciudadana y la organización social. Es de sobra conocida la situación de inseguridad y violencia que vive el Estado de México desde hace años y que  el gobierno ha dejado gestar.

4.- ¿Y las consultas populares?

Como parte de las luchas políticas de los partidos que buscaron que por vía electoral se pusiera a discusión la Reforma Energética el Congreso aprobó la realización de Consultas Populares. Esto significaba que el día de las votaciones se incluirían boletas en donde se le hacía una pregunta clave al votante y a partir de los resultados se modificarían políticas o leyes por la vía democrática. Los partidos hicieron tres propuestas: el PRI propuso eliminar los diputados plurinominales, el PAN propuso incrementar el salario mínimo y el PRD/PT/MC/MORENA propusieron revertir la Reforma Energética. Sin embargo la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó las tres consultas bajo diversos argumentos entre los cuales se cuenta que la propia Ley tiene candados contra que la ciudadanía vote cualquier asunto relacionado con el presupuesto. De tal forma que es una ley sin efecto porque los ciudadanos seguimos sin poder participar en las decisiones de gran calado de nuestro país más que a través de los mismos partidos corruptos, verticalistas y clientelares.

5.- Recuerda

  • Que sólo la ORGANIZACIÓN de la sociedad puede hacer emerger el gobierno que quiere y necesita ya sea transformando el existente, sustituyéndolo por otro o por la combinación de ambas.
  • Que de toda la transformación política que México necesita tu voto es tan sólo un pequeño paso. El verdadero cambio está en tu participación ciudadana para resolver los problemas de tu comunidad, tu ciudad y tu país; es ésta la que verdaderamente transforma nuestra realidad y debilita el poder corrupto de empresas, criminales y gobierno.
  • Que si bien ellos tienen en sus manos el presupuesto con el que se hace obra pública y se implementan programas sociales nosotros no tenemos por qué ser compasivos ni cómplices de sus crímenes y corruptelas.
  • Que puedes anular tu voto, puedes votar por un candidato independiente registrado o anotar en la boleta el candidato de tu preferencia. LA ABSTENCIÓN NO ES UNA OPCIÓN PARA CAMBIAR NUESTRO PAÍS.

Ayotzinapa-luto