Volveremos a salir.

presos

La protesta es un derecho. Es el derecho de decirle al poder que no estamos de acuerdo con lo que hace y lo que piensa. Es el derecho que le da voz a la sociedad, comunidad o al pueblo mismo sin mediadores. Es un derecho no sólo propio del ente social en tanto capacidad y necesidad política sino además reconocido y positivado por el desarrollo de las instituciones. Más allá de la protesta sólo se encuentra el derecho a la rebelión.

Hoy que vivimos en un mundo que juega con los símbolos y las mediaciones ya no se reprimen las marchas sólo para descabezar movimientos y encerrar o desaparecer a sus líderes. Hoy los gobiernos y los poderes fácticos son más conscientes de que el poder de un movimiento reside en sus bases por ello reprimen también para generar miedo desde abajo que desarticule el trabajo realizado.

Es mi convicción que hace un año sucedió eso. Agredieron la marcha para mandar un mensaje, una advertencia, realizaron detenciones arbitrarias y procesos fraudulentos para amedrentar a las personas y a los movimientos sociales. Esa muestra de autoritarismo y corrupción develó que los funcionarios del Gobierno del Distrito Federal, particularmente de la Secretaría de Gobierno, son mercenarios del poder que trabajan al mejor postor y que la Policía y los Ministerios Públicos están a sus órdenes.

Yo protesto contra eso. Salgo a la calle para denunciar y señalar no sólo a los traidores sino además exponer al culpable de los seis meses de cárcel que tuve que pasar, de los seis meses de sufrimiento y esfuerzo que pasaron quienes me apoyaron, del miedo que corre por nuestros cuerpos y nuestras mentes cada que salimos a la calle y para decirle que hoy no nos va a hacer claudicar pues hoy nos vamos a sacudir ese miedo dejándolo en cada grieta del pavimento de esas calles que por derecho nos pertenecen.

Una característica importante de la represión en nuestros tiempos es la organicidad con la que se está instrumentalizando desde las esferas de poder. En una relación más compleja y dinámica entre gobierno y empresas ya no necesitan dictar en todo momento los gobernantes cada agresión a cada movimiento. En ese tenor no creo que la represión pasada haya sido ordenada desde el gobierno federal, sin embargo, es el producto de años de construcción de medidas y órdenes de gobierno para impulsar la noción de orden y seguridad pública fascistoide que el gran capital necesita para seguir lucrando con nuestro trabajo y que se ha extendido a todo lo largo y ancho del orbe.

Por ello también son responsables los funcionarios de la administración federal de mantener una política represiva y mediaticamente manipuladora que busca legitimar no sólo sus propias arbitrariedades sino las de todas las cadenas de mando a nivel nacional en lugar de condenar y perseguir a los culpables. A veces, cuando las circunstancias políticas lo ameritan, cortan cabezas aquí y allá pero no hay un cambio en la política de derechos humanos, no hay un cambio en la dinámica política en todos los niveles de gobierno, sencillamente no acaba la guerra que vivimos y cada vez ataca más a los luchadores y movimientos sociales.

Hace años sostenía en este espacio que la guerra contra el narco era un plan de desestabilización controlado, un catalizador del descontento social manipulado por las instituciones para generar y legitimar la violencia del Estado. De esta manera se buscaba desactivar todo intento de organización del descontento social que llevara a una respuesta masiva en el emblemático año de 2010. Sin embargo aparte de ser un crimen de lesa humanidad el plan no tiene por propósito generar una verdadera paz y restructurar el tejido social, es una política policiaca que sólo ha generado más descontento y miedo el cual ahora que empieza a organizarse es reprimido por la fuerza y la sangre. Ese es el trasfondo de la represión el dos de octubre de 2013 que a nosotros sólo nos costó unos meses de cárcel pero que en otras partes del país es la causa de sufrimientos terribles.

Contra todo eso yo protesto y con la firme convicción de que permanecen en la cárcel no sólo muchos presos políticos sino personas de carne y hueso con las que compartí celda y el día a día durante medio año, personas que no tienen por qué estar ahí, personas que hoy extraño.

¡Presos políticos Libertad!

¡Abajo las Reformas estructurales!

¡2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa!

 Cartel marcha 2oct14

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