Ucrania.

Peor que vivir lejos de Dios y cerca de E.U. es vivir cerca de Rusia, la Unión Europea y bajo el ojo de E.U. Eso lo ha demostrado toda  la ardiente primavera árabe como en otros tiempos los países víctimas de la Guerra Fría. Ucrania vive esa situación actualmente. La situación tensa que vive el mundo es algo que marcará a toda una generación. La Unión Europea y Estados Unidos pueden pretender aplicar toda su fuerza contra el régimen de Vladimir Putin pero como la guerra en Siria lo demostró, no están en posición de doblegar a Moscú fácilmente. Su control de medio oriente y el norte de África es impositivo y frágil. Aunque Rusia no la tiene fácil con los países de su área en influencia. Europa y Estados Unidos no han recuperado el control de sus economías. Sin embargo Europa enfrenta el reto de muchos países subdesarrollados que buscan acceder a los beneficios y ventajas del modelo de vida alcanzados; el viejo continente accede a esas peticiones en medida que le aseguren energéticos y mano de obra barata, para sostener la industria.

Por su parte Rusia necesita un cinturón de países que funcionen como defensa militar y como proveedores de recursos naturales. El régimen capitalista plutócrata del Kremlin necesita además de un área de influencia para mantener sus propios vínculos financieros y económicos sin la injerencia de Europa o Norteamérica.

La politización nacional de diferencias étnicas y culturales es un foco común de desestabilización y polarización. Occidente ha atizado el malestar de los ucranianos por la explotación y opresión de Rusia sobre su país, pero hábilmente Moscú ha revirado con el mismo movimiento promoviendo el anhelo de las regiones del este de pertenecer a Rusia y de huir de las posibles represiones étnicas de las nacionalistas ucranianos.

Como mexicano le deseo el mejor éxito a Rusia para que el poder de la Secretaria de Estado norteamericana encuentre un tope en su ambición. Pero como ciudadano no me gustaría estar bajo la mirada del águila bicéfala enfurecida con una nación que ha decidido salir de su área de afluencia. No por eso me puedo permitir desdeñar tanto la Revolución de Maidan que agrupa a gran parte de la sociedad ucraniana en su anhelo por escapar a ser el patio trasero de Rusia y a dirigir su propia nación en el lamentable camino de integración a la Unión Europea. Tampoco a los secesionistas de Crimea y otras regiones del este que no tienen porque porqué confiar en que Europa representa para ellos mejores condiciones de vida y que cargan con el lastre histórico de la Gran Guerra Patriótica.

 La responsabilidad recae sobre el gobierno de Kiev y la UE para mediar en esta incómoda situación e impedir una balcanización de la región que no servirá  más que a Estados Unidos en el corto plazo. Y aunque ni Moscú ni Washington tienen autoridad moral sobre lo que pretenden para el resto del mundo es preferible la presencia de un contrapeso militar y económico en la presencia del emperador Vladimir Putin o de la China pseudocomunista.

Buena suerte a los Ucranianos en su aventura. No sé en qué mundo tan deplorable voy a salir de la prisión.

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