Hace 13 años las celdas del Reclusorio Norte…

Hace 13 años las celdas del Reclusorio Norte estuvieron abarrotadas de estudiantes. Eran los presos del CGH que venían por la huelga de la UNAM. Hace 13 años yo iba a decidir en qué escuela tomar, y ante la magnitud del conflicto,  opte por irme al IPN. Siempre tuve la curiosidad acerca de lo que hubiera pasado en aquel año; aunque sin comprender del todo la causa de la huelga. Yo la apoyaba en mis últimos meses de secundaria.

En aquellos momentos yo distaba de tener una conciencia social medianamente respetable, pero en mi mente ya rondaba la idea de que el esfuerzo de tantas personas no podía obedecer a las superfluas explicaciones de sus detractores.

Cuando el conflicto paso, todo se desvaneció en el silencio. A través de diversos compañeros se siguió reivindicando la lucha del CGH ante los alumnos del Politécnico, pero para su suerte se volvió un enigma. Con el tiempo me entere someramente de que habían estado en presión y que muchos se habían desvanecido temerosos de la persecución gubernamental.

El tiempo paso y yo me cambie a la UNAM. De pronto me enteré lo importante que la huelga y todo el movimiento estudiantil habían sido para la Universidad. Por doquier había personas a favor y en contra del CGH, a favor o en contra de la huelga; no solo eso, entre los mismos participantes habían quedado vivos muchos rencores o compañerismos, y estos se revelaban en las miradas o en los gestos aunque algunas veces afectaban la propia vida estudiantil académica.

Es raro que hoy alguien mencione la huelga oficialmente, pero sus huellas aún están vivas por doquier. La descomposición o reorganización del movimiento estudiantiles inexplicable sin recordar aquel año de lucha. El prestigio y desprestigio de la UNAM, expresado por diferentes personas suele referirse abierta o veladamente al mismo evento. He visto como, a pesar de más de una década, el conflicto interno que se vivió sigue afectando las relaciones laborales, personales, o de lucha de muchísimas personas. Nosotros mismos en nuestra condición de presos, nos hemos visto afectados por esas viejas rencillas.

Pero al mismo tiempo, muchas personas que fueron estudiantes en aquellos tiempos, nos han mostrado su cercanía o hasta su apoyo. A pesar de lo difícil que es para muchos reconocer que pertenecen a aquellas generaciones nadie puede negar  que exista un orgullo implícito en haber luchado por la Universidad. Nadie puede negar que la huelga dio una generación de universitarios que se educaron en el proceso político, en el activismo estudiantil y en las posibilidades de represión por parte del Estado.

Hace unos días nos pasaron un material titulado “Testimonios de presos políticos de la UNAM” en dos partes. Contiene pequeños escritos que recaban la memoria de varios de los presos del CGH que estuvieron en estas celdas. Esos mismos presos que hace 13 años se desvanecieron en la sombra del cerco mediático y de mi ignorancia en los días de febrero del 2000. Hasta hoy me entero de todo aquello por lo que pasaron en el mismo camastro donde he dormido durante 100 días.

Leo acerca de su lucha contra la injusticia, la opresión y la arbitrariedad que vivieron en su momento en este centro penitenciario.

No fue la primera vez que oímos de la huelga aquí en el Reclusorio. A manera de comentarios aislados varias personas nos han mencionado a los presos de la UNAM. Un comentario recurrente es que somos los primeros detenidos estudiantiles que duran tanto tiempo desde que estuvieron los del CGH. Aun la memoria que dejaron aquí como presos políticos, como estudiantes y como luchadores sociales permanece y de alguna manera nos cobija.

De aquello que hablan en sus escritos me da miedo decirles que muchas cosas no han cambiado, aunque no creo que tal noticia los sorprenda. La cárcel sigue siendo un lugar donde es imposible lograr y menos aún garantizar una reinserción social. Siguen escuchándose las mismas y peores historias que narraron perdida de comunidad, las carencias sociales y los terribles efectos del sistema político y económico en que vivimos. La mecánica verticalista, violenta, arbitraria del uso del poder sigue rigiendo en su mayoría.

Al mismo tiempo me da pena pero tengo que aceptar que no hemos pasado todas las carencias que ellos pasaron. La segregación en que nos mantienen funciona como una especie de caja de cristal. No tenemos ni queremos privilegios pero indudablemente no somos tratados como el resto de los presos. Tampoco hemos sido tan combativos como lo fueron ellos pero tratamos de mantener nuestra dignidad y ser congruentes con las razones que  nos llevaron a aquel dos de octubre a la marcha.

Algunas personas aquí adentro se muestran afines a nuestros ideales, algunos solo consideran que es injusto nuestro proceso y no faltan los que nos ven como unos ingenuos, unos acarreados y muy pocos unos criminales.

Espero que un día, no muy lejos, las rencillas que se forjaron en la lucha sean solo recuerdos. Espero que un día la huelga y la lucha estudiantil sean valoradas en su justa dimensión, sin censura ni prejuicios. De mientras agradezco a los estudiantes de todas las posturas que lucharon por la gratuidad de la Universidad y por mantener vivo su espíritu. Independientemente de su participación o de si fueron o no presos por su lucha. Y gracias a estos últimos por habernos dejado su testimonio que hoy me llena de fuerza para examinar, evaluar y encomiarnos en nuestro injusto encierro.

 

 

Anuncios

Deja que tus pensamientos fluyan por tus manos...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s