Televisa y otros

Televisa se excusa en la interpretabilidad de muchas de sus acciones, en lo intrincado de un sistema democrático y ante todo en la ignorancia de las personas para ser una empresa que detenta el pode a costa de la democracia. Pero no es la ignorancia de sus acciones y errores sistemáticamente cometidos una y otra vez lo que la defiende, agravios que ya conocemos pues se  han repetido inumerables veces, sino nuestra ignorancia e incapacidad para expresar de manera clara e igualmente sistemática cada una de las acciones con las que ha contribuído a que el país se encuentre en una posición de rezago. El movimiento Yo soy 132 retoma el decálogo de estrategias de manipulación mediática de Noam Chomsky como una forma de empezar a bocetar las críticas a la falta de democracia en los medios de comunicación, ésta es mi visión al respecto.

Las 10 estrategias de manipulación mediática según Chomsky

  •  LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

Si bien una fin importante de la producción cultural de medios es el entretenimiento es importante que ocupe una porción bien definida de los contenidos y que no avasalle el carácter informativo y educativo, incluso es preferente que entre en interacción. Sin embargo Televisa, TVazteca, Proyecto40 y Cadena3 (por lo que respecta a la televisión abierta en la capital del país), llenan su contenido de series y telenovelas pocas de las cuales tienen un contenido didáctico. La mayoría repiten el mismo contenido moralizante desde hace décadas con pocas innovaciones haciendo uso de un lenguaje irreal, situaciones idílicas y contenidos enfocados a estereotipar roles de género, roles sociales, formas de conducta; todo ello basados en un sistema aspiracional de situaciones y niveles de vida idílicos en que supuestamente viven las clases medias o altas.

Todas las mañanas el canal principal de la cadena está ocupado por un programa de entretenimiento con un contenido enfocado a un público femenino, preferentemente amas de casa, “amenizado” por una comicidad sosa consistente en juegos y sketchs donde sólo participan los presentadores y técnicos del programa ignorando al público. Con el tiempo estos programas han ido incorporando espacios con cápsulas de conocimiento general explicado de manera ramplona y simplista como acontecimientos “de interés” sin propiciar un mayor conocimiento al respecto.

La producción de contenidos nacionales destaca por el poco ejercicio crítico del estado de la sociedad actual a menos que éste se realice a través de estereotipos como “el político corrupto”, “el delincuente (desviado) de la familia”, “la mujer indefensa”, etc. La producción dramática nacional carece normalmente de comentarios de actualidad en los campos de ciencias, sociedad o noticias e incluso han proliferado los programas con contenidos religiosos no sólo directamente promocionadores de ciertas iglesias sino del pensamiento y culto católico. Fuera de ello hay una escasa discusión intelectual que es relegada a horarios de madrugada.

Los noticiarios muchas veces suelen ser usados para la transmisión morbosa de alguna nota en partícular a la que se llega a destinar más de la mitad de tiempo de un programa sin aportar mayores datos sobre el evento, especialmente cuando el evento es una catástrofe. Así mismo se introducen una gran cantidad de contenidos infomerciales que desplazan el tiempo efectivo de información al público.

Los días de descanso están llenos de películas destacándose el día domingo por la superficialidad de los contenidos. Los programas de concursos repiten la fórmula de AmericanIdol y BigBrother con lamentables resultados ya que se han convertido en la apología de los artistas ya entronizados en la empresa colocándolos a la par de amateurs de escasa calidad que sirven más para la mofa que para la creación de nuevos valores culturales.

  • CREAR PROBLEMAS Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este elemento de manipulación mediática es complejo pues hablamos de la historia reciente de la que no conocemos aún muchas cosas y al mismo tiempo hablamos de una relación Medios – Estado que no ha sido tan inequívoca. El Gobierno y la clase política han sido descalificados reiteradamente sin ofrecer siempre motivos o argumentaciones completas, en cambio a los personajes políticos se les trata de manera diferente dependiendo su puesto, influencia y relación con la empresa en cuestión.

Un problema creado es la onerosidad del gobierno. Por años ha existido un discurso en los medios sobre lo poco efectiva que resulta la administración pública por su normatividad, estructura y corrupción. Al mismo tiempo se le ha acusado de ser la fuente de los altos impuestos con posterioridad al desmantelamiento de las empresas productivas que estaban en manos del Estado. A pesar de que durante el sexenio de Vicente Fox el número de plazas fue drásticamente reducido sigue siendo un comentario constante el peso y cantidad del aparato Estatal.

Otro problema creado fue el de la crisis del sistema de pensiones. Durante el sexenio de Ernesto Zedillo se lanzó una campaña que recitaba una y otra vez la incapacidad del Estado y de la planta trabajadora para sostener a un sistema de pensionados que, supuestamente, rebasaría al de trabajadores en activo. Esa campaña llevó eventualmente a la implantación del sistema de AFOREs con una resistencia insuficiente por parte del sector laboral. Evidentemente ante la disminución de las empresas productivas públicas y privadas, el incremento de la esperanza de vida y la reducción de la tasa de natalidad, el número de pensionados aumentaría en relación con la planta laboral pero la medida introducida apoyó a los sectores financieros en lugar de incrementar el poder adquisitivo de los trabajadores así como generar puestos y condiciones de trabajo para mantener más años en activo a las personas.

Los sindicatos y las políticas sindicales, por su parte, son objeto de duros comentarios por los medios como causantes del atraso político económico del país. En lugar de realizar trabajos de investigación y denuncia que apoyen la democracia sindical, estas organizaciones de trabajadores han sido vistas como una mafia que sirve para sustentar las vidas opulentas de sus líderes. Aunque esta afirmación no es falsa jamás se lucha contra esto sino que se emprenden campañas para enfatizar los periodos de huelga y sus consecuencias sin existir labor periodística y espacio suficiente al aire o en medios impresos sobre las exigencias contrapuestas entre patrones y trabajadores.

Así mismo el uso faccioso del poder informativo ha operado en campañas de desacreditación de otros medios o empresas como fue el caso Televisa vs. Reforma o en contra de Víctor Gonzales Torres mejor conocido como el Doctor Simi. En el caso de TVazteca es inolvidable la toma de las instalaciones de Canal40 en el cerro del Chiquihuite y la campaña de desprestigio llevada a cabo por la empresa que sólo pudo ser frenada porque sirvió, a su vez, para una campaña de desprestigio por parte de Televisa.

Finalmente hay que hablar de los problemas creados que no requieren solución alguna o bien de los asuntos que absorben tiempo al aire para opacar otras cuestiones no menos e incluso más importantes. El ejemplo emblemático fue la espantosa cobertura mediática al supuesto “chupacabras” que absorbió la atención de los medios de manera repetida mientras el país se encontraba en una guerra entre las fuerzas armadas y el EZLN al tiempo que ocurria una crísis económica.

  • DIFERIR UNA MEDIDA FUTURA

Hace apenas 20 años se empezaron a abrir más canales de televisión y hace diez se frenó esta tendencia. Durante los primeros años de la televisión Telesistema Mexicano controló la mayor parte de canales mientras que la alternativa estaba en los canales gubernamentales. Hoy se han abierto más opciones pero se cuentan con los dedos. Esta falta de oferta en medios tuvo como consecuencia que durante 40 años no se necesitaron programas en el estilo del panel crítico, los reporteros y presentadores de los programas fueron los encargados de realizar los comentarios acerca de los sucesos relevantes y estos comentarios eran cortos, poco críticos y no había discusión. La presión para democratizar al país, la entrada de la televisión por cable y el internet han cambiado esta situación. Se han abierto programas de panelistas en casi todos los canales pero seguimos hablando de nuestra pobreza en opciones de medios.

Por lo anterior es difícil encontrar ejemplos para aplicar esta forma de manipulación mediática. La crítica y el comentario se da al nivel de los personajes políticos mismos que son transmitidos y descalificados sistemáticamente por los periodistas. Las mesas de debate recientemente abiertas suelen incorporar personajes políticos o cercanos a la escena política y escasos especialistas. Las dos grandes compañías televisivas han abierto una oferta restringida de personajes que pueden comentar los temas y recientemente Televisa ha tratado de mostrar más apertura (real o simulada me parece un juicio inadecuado, es una apertura limitada e insuficiente) con el canal de noticias ForoTV. Sin embargo rara vez hay especialistas de diversas organismos civiles, universidades o instituciones de investigación; ello sigue favoreciendo la arbitrariedad centralista de las decisiones ejecutivas de los órganos del Estado. Si la decisión es impopular los políticos son descalificados sin que ello afecte la medida tomada ya que de todas formas no se conocen ni se promocionan medidas alternativas. Las notas más relevantes de medidas que fueron promocionadas por este medio de diferir las medidas futuras me parece que fueron el TLCAN y el FOBAPROA aunque estoy seguro que no han de ser los únicos casos.

  • LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD

Diversas medidas han sido aplicadas de esa forma muchas ya vistas en los anteriores incisos siempre en consonancia con gobierno y empresarios interesados en no causar inquietud social. Así se logró la desintegración de las empresas del Estado, la implantación del TLCAN, recientemente el alza gradual a la gasolina, las tortillas y toda la inflación a productos básicos. Temas reportados por los medios con mucha cautela y con un muy poco encono para lo usual. La aplicación de los esquemas de prueba y medición en las escuelas, la transformación del IFE en un apéndice gubernamental (perdiendo su carácter ciudadano), la transformación de la constitución con un proceso acelerado de reformas en los últimos 30 años.

Gradualmente también se van retirando notas de la agenda pública. El caso de Javier Sicilia y el Movimiento por la Paz ejemplifica perfectamente esto. También se fueron quitando del renglón los problemas de la toma de Luz y Fuerza ya que, independientemente de lo polémico de la medida, no se ha realizado labor periodística sobre los problemas de suministro y los cobros excesivos. Después de un oscuro acuerdo entre medios las notas sobre la violencia en elpaís se fueron retirando hasta ser meros apuntes en el noticiario que pasan rápidamente sin el menor comentario.

Los contenidos religiosos y moralistas también fueron introducidos gradualmente mientras que se fueron desechando los pocos impulsos de creación televisiva y radiofónica de carácter crítico. Quizá el periodo de novelas que existió en TVazteca con Argos producción fue un pobre pero esperanzador momento de un cambio en la visión de los valores de la clase media alta, así mismo Televisa intentó el género de la serie sin muchos resultados. La televisión y la radio con opciones nuevas han sido ahogadas por el mecanismo comercial y político y sus voces acalladas desde la dirección editorial que se conforma con que el público busque esos contenidos en internet. Radioactivo, Pantera, Ondas del Lago son algunos ejemplos de medios que desaparecen y cuyos contenidos no reaparecen en otras estaciones sino que son sustituidos por una masificación aberrante de menores opciones culturales y un espectro infestado de noticiarios que dicen exactamente lo mismo.

  • TRATAR AL PÚBLICO COMO NIÑOS

Parte del problema de tener programas de panelistas hasta fechas tan recientes y una opción de televisión tan restringida es la poca profundidad en el análisis que existe. Se cae constantemente en lugares comunes para realizar la crítica al punto que esta pareciera ser desalentada desde la posición editorial. No hay un esfuerzo por generar una educación política, hablar acerca de derechos humanos con mayor profundidad, de temas como la situación legal del campo y las industrias, etc. Todo se ha reducido a una opinología que, aunque corre a la par de la opinología mundial, es aún más grave en un país con poca diversidad de voces. Tomemos como ejemplo el “noticiario” Matutino Expres que destaca por su frivolidad más que por su pretendida informalidad, que rebaja los temas a opiniones superficiales, actitudinales y las mismas quejas estereotipadas de que se habló anteriormente. El grado de moralismo, nula capacidad crítica y falta de objetividad que llegaron a tener los noticiarios del canal siete es muy grave. Es de recordarse los comentaristas políticos que aparecían con Pablo Latapí quienes se la pasaban recriminando su actuación sin criticar las medidas tomadas ni dar su punto de vista sobre ellas.

En las series y telenovelas producidas no es diferente. No sólo los personajes responden a estereotipos, las tramas suelen ser lineales y ramplonas sin situaciones argumentales complejas y la forma en que se producen llevan a parches descarados para meter o sacar actores, mejorar el rating o ampliar la duración. Esa misma forma de grabación que ha reducido todas las tomas a tiempos donde es prácticamente imposible obtener una situación dramática compleja y que buscan generar una sensación de sorpresa y alarma a través de los close-ups reiterativos toma tras toma. Los programas de revista, “realitis” y programas de concursos destacan por sus valores ramplones, sus situaciones superficiales, su gran cantidad de comerciales dentro y fuera del programa y esa costumbre tan dañina de hablar a la cámara sin interactuar jamás con el público.

El espectro radiofónico no es muy diferente. Los noticiarios tienen un poco más de profundidad y generalmente son espacio de gente de segunda línea lo que permite ampliar las críticas. Pero los programas de música y entretenimiento se caracterizan por tener estilo de revista y no tener una función formativa.

  • PRIVILEGIAR EL CONTENIDO EMOCIONAL SOBRE EL CRÍTICO

Por si no ha sido suficientemente claro este punto con lo mencionado anteriormente hay que recordar que casi todas las situaciones dramáticas de las novelas se resuelven de manera emocional. Los comentaristas de noticias han desarrollado estilos depurados para mostrar su indignación por los políticos y su enternecimiento por las historias conmovedoras que pasan. La publicidad se ha vuelto un negocio de convencer mediante la aspiración y no con pruebas fehacientes, lo que tiene su punto cúlmine en los productos milagro.

Aunque lo nieguen es una tendencia de edición pues aún pasando imágenes del canal del congreso o de la suprema corte suelen elegir aquellas de las agresiones o de los acuerdos y no trozos sustanciales de las discusiones o al menos resúmenes. El contenido de las leyes está fuera de la información que se otorga al público, los matices que llevan a discusiones acerca de conceptos, alcances jurídicos, bases argumentales, no se mencionan.

Hasta el momento casi no me he referido a la prensa escrita pero la gran cantidad de periódicos que se han puesto a disposición del público destacan por su amarillismo, su falta de noticias de interés público y evidentemente su forma de tratar al público a través de sus emociones. Para bien escasamente ya que el contenido tipo semanario Alarma no se volvió la norma sino que se mezcló con el de periódicos previos ya sea diarios grandes o deportivos.

  • MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD

Los programas de divulgación científica casi han desaparecido, lo que incluye a las televisoras del Estado. En su lugar programas de divulgación mediante cápsulas. Quizá no estaría tan mal si la educación pública resolviera ese problema pero no es así. No escuchará usted en serie dramática producida en México alguna una mención a la física, física relativista, física cuántica, teoría de la evolución, álgebra o cualquier cosa similar. Los comentarios alrededor de acontecimientos científicos son reseñas que rondan el siguiente marco: “esto permitirá por fin conocer el origen del universo” sin mayores explicaciones. Los sucesos naturales son vistos como curiosidades y no como efectos causales mientras que los profesionales  as su vez son vistos como personas que estudian para alcanzar un lugar social loable en términos económicos y no como un sector intelectual.

Eso en lo que refiere a ciencias duras ya que si vamos a ciencias sociales el asunto se pone peor. Todo lo que se sabe de la sociedad surge de las encuestas. La psicología atisba en una que otra serie mientras que la economía se reduce a los analistas financieros de los noticiarios. La sociología, el trabajo social, la pedagogía son disciplinas completamente inexistentes en los medios, he visto muchos más especialistas mexicanos entrevistados sobre temas no políticos en canales de paga. Por lo que se refiere a las disciplinas artísticas fuera de la música parecieran incomprensibles fuera de los grandes maestros vituperados por los medios.

Precisamente en torno a los contenidos de la televisión de paga me parece importante destacar la existencia de una serie de programas en las cadenas americanas sobre las industrias y procesos productivos de su país que aquí sólo el once ha realizado con regularidad. Peor que eso es que Iniciativa México festeja como novedosos algunos proyectos que se conocen en México desde hace décadas. Claro no es razón para pedir que se retire el programa y los apoyos pero es tratar a la gente como idiotas deliberadamente o por ignorancia propia. Peor que ello es empezar a generar una moral asistencialista desde las clases acomodadas en lugar de propiciar desarrollo sustentable mientras se apoya la desmantelación del Estado.

  • HACER CREER A LAS PERSONAS QUE LA ESTUPIDEZ Y SUPERFICIALIDAD ES UNA MODA DESEABLE

En Estados Unidos la superficialidad de la moda y el consumo, aunado a una serie de extraños valores que se gestan en la apología de la impulsividad (supuestamente justificada por el hecho de ser joven), ha hecho de buena parte de la televisión americana un monumento a la estulticia. O al menos eso parece por lo que nos llega de aquellos lugares. En México esos valores han entrado de diversas maneras pero siempre en contradicción con los valores católicos o conservadores que la televisión mexicana difunde en sus propias producciones. Esta ambigüedad y doble moral pueden atestiguarse en cualquier canal, sin embargo ellos se escudan mostrándolo como diversidad. Ninguna de las dos posturas promueve una educación crítica de los valores cívicos o éticos. Los programas estadounidenses destacan por su apología del Estado o por su hipócrita “rebeldía” ante el mismo; los mexicanos por  su nula visión acerca del Gobienro mexicano y sus valores moralistas.

Al género del pop, el rock, la balada, la música tropical, la norteña, entre otros se añade el reggueton como forma masificadora. No creo que haya género musical malo per se, pues todos son suceptibles de tener un contenido crítico tanto en la música como en la lírica. El problema de este género es que ha vinculado formas actitudinales de reto y confrontación a mensajes de clara agresión y misoginia. Las compañías de medios no alardean acerca de los géneros pero les dedican una gran cantidad del tiempo disponible. La música tradicional, la música realizada desde círculos experimentales y la música orquestal están vetadas de los grandes espacios. Los géneros rentables son explotados sin compensarse mientras opera una doble moral en la manera de mostrar el pop altamente sexualizado de Lady Gaga, disimular los contenidos acerca del narcotráfico en la música norteña y reducir el rock a rock en inglés y música sentimentaloide en México.

El colmo de esta situación lo constituye nuestros programas “de chismes”, verdaderas agujeros de la crítica soez donde todos los artistas por buenos o malos que sean son reducidos a personajes cuya vida personal preferentemente sentimental o familiar es de interés nacional, no así sus posturas políticas o sus propios gustos culturales. Igualmente podría ser una visión válida y necesaria si hubiera una variedad más amplia a nuestra disposición.

  • REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD

Palabras de El Tigre“El pueblo tiene el gobierno que se merece”. Esta frase se repite en boca de muchos y es una visión que los medios han contribuído a construir en el imaginario colectivo. A través de la crítica de escasa calidad poco han contribuído a esperar algo mejor de sí mismos y de la sociedad que los rodea. En una fecha no tan lejana como es el 10 de enero de 1994, según cuentan las crónicas, Emilio “el Tigre” Azcárraga Milmo, presidente de Televisa, dió un discurso en la premiación de la telenovela Los ricos también lloran durante el cual la periodista Claudia Fernández del periódico El Financiero captó la siguiente joya: “Nosotros estamos en el negocio del entretenimiento y de la información, y podemos educar, pero fundamentalmente entretener. México es un país de una clase modesta muy jodida que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil”; de la misma existe supuestamente una placa que no he logrado averiguar exactamente dónde se encuentra. ¿Cuál es la posibilidad de que su hijo y demás parientes, directos o políticos, piensen sustancialmente diferente cuando vemos la programación que sale de nuestros televisores, de nuestras radios, en los puestos de revistas?

Aún con toda la ternura, los valores y la comprensión que alguien puede encontrar en la obra de Roberto Gómez Bolaños ¿no podemos crear un contenido nuevo que lleve esos valores más allá asumiendo los cambios de nuestra sociedad y la necesidad de construir una nueva? Cuando las novelas muestran un México ignorante lo muestran incapaz de ser diferente, en algún oscuro lugar las protagonistas aprenden clase y estilo junto a algo que se le podría llamar cultura general. De sus estudios se sabe que los hacen pero nunca en qué o muestran sus habilidades en ellos. Los hombres son rancheros o empresarios y exceptuando por el guapo protagonista los demás son achichincles de medio pelo que están al servicio de los demás.

Los noticiarios hablan de un México bronco sin remedio, de una clase política corrupta sin remedio, de una falta de valores sin remedio, de una sociedad propensa a la delincuencia. Los que destacan son personas diferentes y únicas, intachables e inmaculadas, mientras que incluso una parte de la sociedad acomodada también es ruin y mezquina pero ante todo pulcra y preferentemente de piel clara o güera. Los estudiantes son apolíticos o idealistas al igual que dos o tres intelectuales trasnochados. Los grandes se dedican a una ciencia, un arte y un pensamiento pétreo y celestial sin contacto con los mortales. La obra de Krauze con su visión fatalista de los caudillos corona esta visión del México Bronco al lado del Octavio Paz culto e inmaculado.

Todos los demás somos una masa abyecta, inabarcable, incapaz de una acción política conjunta, de un diálogo ciudadano, de una democracia verdadera. Somos los que elegimos a los políticos con los rituales electorales y ese conjunto de donde salen una y otra vez la misma calaña de seudorepresentantes. ¿Qué tan consciente está cada una de las personas que trabajan en Televisa, desde Emilio Azcárraga Jean hasta el que cuida de la puerta, de que esa imagen proyectan al mexicano de sí mismo y al exterior?

  • CONOCER A LA AUDIENCIA MEJOR DE LO QUE SE CONOCEN ELLOS A SÍ MISMOS

En el último siglo, ya dentro de la historia de los medios digitales que se inicia con el telégrafo pero particularmente con la radio, se han desarrollado diversas disciplinas del conocimiento: la psicología, la psiquiatría, la antropología, la sociología, la semiótica, la biología, la medicina, el marketing, la etología, la neurología, la filosofía, la geografía, la historia, el periodismo, etc., etc., etc. Al mismo tiempo estas y todas las demás ciencias han tenido un avance sin precedentes ayudado de su interacción, de su sistematización y de su institucionalización. El género humano conoce más de sí mismo hoy que nunca y es capaz de organizar esa información para perseguir fines específicos.

La televisión persigue un fin específico: tener un público a quien venderle contenidos y productos. En una empresa de comunicaciones, sea o no de televisión, donde trabajan una multiplicidad de especialistas en una estructura definida que identifica un público objetivo, sus gustos y necesidades, cómo tener injerencia en su pensamiento para estimular o afectar esos mismos gustos y necesidades. Para ello cada uno de sus profesionistas, técnicos, auxiliares tiene una carrera estudiantil y/o laboral que le ayuda a contribuir en la empresa. Es dudoso que haya alguno de ellos con el conocimiento y la inteligencia necesarios para comprender al ser humano como lo comprende la empresa entera trabajando la mente humana como las empresas de ingenería trabajan para comprender la naturaleza y levantar puentes y presas. La televisión nos conoce mejor de lo que nosotros nos conocemos a nosotros mismos.

Lo sabe cuando se realizan programas a las nueve de la mañana enfocados a amas de casa que ya dejaron a sus hijos a la escuela y están haciendo quehacer o desayunando. Lo sabe cuando crean comerciales hipersexuados sobre desodorantes para hombres deseosos de satisfacer un deseo sexual y rol social. Lo sabe cuando nos dice qué pensar, qué comprar, qué decir, qué hacer. No creo que el señor Azcárraga defienda la mitad de lo que dicen sus canales, publicaciones y estaciones, pero de mientras la institución funciona para dejar en sus manos dos cosas: poder y ganancias, ambas en una relación recíproca. Es necesario responder a esa institución creando instituciones que defiendan nuestros derechos, necesidades y ambiciones conociéndonos tan bien o mejor de lo que la televisora nos conoce a nosotros. Pero nosotros somos parte de esa institución que formamos, por lo tanto es necesario que nosotros nos conozcamos lo más posible a nosotros mismos para que la institución que creamos sea fuerte y poderosa.

Esto no es un discurso de odio. Con cada uno de los que trabajan en Televisa incluyendo al mismo señor Azcárraga compartimos semejanzas como personas, como compatriotas, como habitantes de una región, como trabajadores, como parte de un sector o clase social, de una cultura y como tales ellos forman parte de nuestras instituciones en diferente medida. El problema es que la institución que han creado socava la posibilidad de alcanzar una democracia más efectiva con sus tendencias editoriales, con sus contenidos, con su escasa oferta, con su crítica tan pobre por lo que no es difícil verla como un obstáculo para tener un mejor país.

ABOGADO DEL DIABLO

Toda empresa tiene una línea editorial, debe de tenerla para pode dar uniformidad a sus contenidos. La tiene por necesidad de la profesión y por necesidad empresarial ya que conforme crece el escalafón las personas pertenecen a círculos específicos de la sociedad con determinados valores, costumbres y creencias. No hay por qué asustarse de ello, en cierta medida puede decirse que eso es un derecho de las personas, de los grupos y de las instituciones.

Puede decirse que su línea editorial tiene un grado de censura nulo o prácticamente nulo que ya no corresponde a aquella empresa que calló ante los acontecimientos del 68 o del 71. Que tiene un interés específico de notas pero que es sólo por la cruel acción del tiempo que no se transmiten todas los contenidos que se debieran o quisieran. Puede decirse que en virtud de vivir en un país democrático y capitalista es derecho de la empresa, sus accionistas y directivos dictar los contenidos que quieren se transmitan en servicio a los intereses de la empresa para el mejor desempeño de la misma en un mercado financiero global.

El problema radica en que Televisa posee una red de 257 estaciones de televisión en toda la República Mexicana, de las cuales 224 son propias y 33 son afiliadas con 56% de las frecuencias de televisión abierta en el país; mientras que Televisión Azteca posee 180 concesiones controlando el 39%. Juntas poseen el 95% de la televisión abierta nacional y ambas poseen de manera propia o en unión con otros pequeños empresarios la mayoría de la televisión por cable. Eso reduce a prácticamente dos opciones de línea editorial en nuestro país por lo que a televisión respecta.

Televisa no nos representa a todos. Tiene poca información y muy sesgada sobre muchas minorías étnicas, políticas, sexuales, culturales, etc. Para tener el 65% del espectro tiene una opinión que pocos sostendrían en su conjunto, es decir, representa a una proporción muy inferior de la población nacional. No sólo no nos representa sino que se da el derecho de hacer que prevalezca la integridad de su línea editorial, como demostró el caso de Aristegui a su salida de W-Radio, y de sus interes comerciales, como demostró en su conflicto con el periódico Reforma, la expulsión de TVazteca de las señales de cable, etc.

Pero reconozcamos que tiene derecho a todo ello. Es una empresa en un sistema de libre mercado y su existencia representa un fuerte capital financiero y fuente de empleos en nuestro país.  Reconozcamos que Televisa ha abierto muchísimo sus opciones y que la televisión por cable se ha extendido permitiéndonos otras opciones. Reconozcamos que hay más espacios radiofónicos y de televisión que permiten una amplitud de posturas nunca antes vista en México.

El problema entonces es ¿por qué atenta contra esa diversidad? Las frecuencias son propiedad de la nación y no pueden ser de otra forma. Todos los recursos son explotados por una sociedad para el beneficio de la misma, para ayudar a resolver sus carencias y conflictos, sus necesidades y después sus ambiciones. Televisa y sus directivos obtienen ganancias a partir de ella pero la labor periodística y cultural se realiza para el bien de los ciudadanos, para que estos puedan ser mejores críticos de la situación nacional y participar en los procesos políticos, culturales, sociales y productivos. Y los dueños de esa compañía junto con sus cabilderos buscan de forma exclusiva y no complementaria no sólo su bienestar sino su ambición a costa de la democracia en nuestro país por medio de la Ley Televisa.

¿Qué derecho tiene Televisa después de tratarnos tan pobremente como televidentes y de ningunearnos como manifestantes?

O se democratiza Televisa o se libera el mercado de las telecomunicaciones. Y aunque se democratice la empresa ¿quién nos asegura que sus hijos y los hijos de sus socios, y todos los que le sigan van a respetar la democratización de medios? Mejor más democracia, mayor competencia en el mercado, todo desde la ley. Y lo mismo va para los demás monopolios en ésta y otras ramas de la comunicación

Atte: Ilyadad.

Telerisa te idiotiza

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2 Respuestas a “Televisa y otros

  1. Todo tu articulo iba bien hasta que mencionaste al pendejo Roberto Gómez Bolaños, quien ha contribuido a idiotizar a la gente de México y muchos países de habla hispana con sus nefastos programas llenos de situaciones que son plagios (charles chaplin, los 3 chiflados y groucho marx) ademas de que están llenos de mediocridad (el chavo cuya máxima en la vida era una torta y don ramon el personaje flojo e irresponsable por excelencia, cabe recordar su frase “no hay trabajo malo, lo malo es tener que trabajar”). A partir de allí perdió credibilidad tu articulo.

    • Quizá haya sido demasiado comedido al hablar de Roberto Gómez Bolaños. Estoy de acuerdo en que sus programas son plagios evidentes. No creo que su intención fuera crear una comedia fresca sino una comedia moralista con valores derechistas para un pueblo llano. El valor crítico de sus programas es ínfimo y sin duda contribuyó a fomentar una visión muy pobre y cerrada de la realidad mexicana. No estaría de acuerdo en usar el término mediocridad pero sin duda dista de ser un buen programa. Ahora bien, yo creo que una visión estereotipada de la realidad y una moral que justifica la estructura social son lo criticable de esos programas. Sin embargo también creo que lo que en un primer momento fue exitoso tenía una combinación que dentro de todo lo malo era rescatable. La nula capacidad para inovar llevó a una repetición indefinida de clichés que al poco tiempo despojaron al programa de lo poco rescatable. No creo que intentara crear en Don Ramón un personaje loable pues al contrario el propósito era profundamente moralista. Sería interesante pensar el por qué se han convertido en héroes populares personajes como ése. No elogio el trabajo de Chespirito, lo que digo es que ahora el moralismo de la televisión es cada vez más pobre y, por supuesto, que una televisión crítica está fuera de toda posibilidad en Televisa. Los valores defendidos (y me refiero específicamente a los valores y no a los antivalores que también aparecen) en esas series constituyen una pobre pero definida educación moral para muchas personas y eso es un hecho concreto en tanto no encontremos cómo difundir una programación mucho mejor respecto de esa función social de la cultura. A mi no me gusta el trabajo de Roberto Gómez Bolaños.

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