Cómo hacerse un lector rápido

Acabo de leer el libro Cómo hacerse un lector rápido de Redway Katheryn M. publicado por Deusto en 1995. Es un libro que, basado en la experiencia práctica del autor, da consejos para incrementar el ritmo de lectura particularmente en lectores lento. Es un libro de trabajo y práctica, un bestseller de estantería con métodos concretos, resumidos pero eficaces. Me parecen discutibles varios de los enfoques sobre la lectura que tiene pero, como advierte, está dedicado a lectores que necesitan o quieren incrementar la velocidad de lectura ya que su ritmo actual les resulta tortuoso. Este post resume algunos de los puntos más relevantes del libro.

El libro comienza marcando una diferencia importante: los tipos de lector. El libro está enfocado a profesionales que han tenido problemas para aumentar su velocidad de lectura y por ende de disfrutarla. Un niño, un estudiante, un adulto y un profesionista son lectores diferentes con diferentes necesidades. Como libro de trabajo se enfoca en ejercicios prácticos que no son lo más recomendable para que un niño mejore su capacidad lectora, pero al mismo tiempo recalca en el valor de la flexibilidad para que el lector adulto en general o profesionista en particular pueda adaptar el método a sus necesidades con confianza y tranquilidad.

La lectura es un proceso en el que intervienen las dos partes del cerebro. Recordemos que en la mayoría de las personas diestras la parte izquierda se destina a procesos lineales, poniendo la mayor atención en el pensamiento lógico, de análisis, en la escritura, etc. La parte derecha en cambio se encarga de realizar procesos paralelos, de los procesos de síntesis, del ritmo, la creatividad, etc. La buena lectura es un proceso que hace uso de ambas mitades del cerebro ya que un lector rápido no sólo atiende a análizar el texto sino que evoca continuamente imágenes mentales a partir de los grupos de palabras que observa.

Posteriormente, como parte importante de un libro de trabajo, establece una fórmula para calcular nuestra velocidad de lectura: Vel. de lectura =No. de palabras / minutos, fórmula muy útil y precisa cuando conocemos la extensión de nuestro texto. Si no conocemos la extensión de nuestro texto recomienda calcular el número de palabras a través de una media de las primeras líneas multiplicada por el número de éstas y de las páginas que leamos.

La técnica propuesta por el libro se basa en un proceso de reconocimiento de los malos hábitos que a través de la práctica serán eliminados para reforzar los positivos. Los primeros los agrupa en cuatro tipos:

  1. La subvocalización consiste en oír mentalmente las palabras una por una o pronunciarlas mientras se lee. Me parece sumamente útil y necesario atender a lo que se propone aquí como causas de este vicio. En la escuela debe haber un periodo en el que nos enseñen a reconocer letras y palabras una por una, posterior a éste deben enseñarnos a reconocer grupos de palabras estimulando la creación de imágenes mentales. El remedio que propone es, antes que nada, obligarse a leer más rápido entrenando para alcanzar una velocidad de lectura aceptable sin importar que en esos momentos no pueda comprender el texto.
  2. Reducir la dilación en empezar la lectura y las distracciones circundantes. Parte de la dificultad radica en como el sujeto enfrenta el proceso de lectura, la concentración es esencial por lo que recomienda
    • Empezar cuanto antes.
    • Dividir la materia en trozos
    • Tomar descansos de 5 minutos entre periodos de lectura de 20
    • Dedicarle periodos fijos y programados lo suficientemente largos para que pueda concentrarse y lo suficientemente cortos para que no resulte pesado.
    • El tiempo que se le dedique no debe tener distracciones por parte de nada ni nadie, es un tiempo dedicado a la lectura que usted y los demás deben respetar.
  3. Reducir la tensión. El autor se apoya en Charles Handy para establecer una diferencia entre “tensión” y “tirantez”. La primera en una medida determinada es recomendable para estimular al cuerpo a concentrarse en una actividad específica. Cuando la estimulación se prolonga al menos por varios días empieza a ser dañina y se transforma en tirantez. Si es esto lo que le impide leer se recomienda que haga una revisión y cambio de sus hábitos para reducir ese stress, que tome en consideración tomar una técnica o hábito que le permita tranquilizarse o que encuentre una “zona de estabilidad” en su vida cotidiana que le ayude a relajarse.
  4. El reto más grande lo constituye padecer dislexia. El autor reconoce que no puede combatir los efectos de una dislexia grave, pero en el caso de padecer una dislexia menor se pueden reducir sus efectos con los siguientes ejercicios:
    • Utilizar un indicador como el dedo para seguir la lectura.
    • En caso de que el movimiento de ojos sea demasiado errático, construir una tarjeta con una ranura del ancho y alto de una línea del texto por medio de la cual se realizará la lectura para forzar los ojos a realizar los movimientos horizontales necesarios.
  5. Ajustar el ambiente y el entorno para favorecer la concentración. Situarse en un lugar o habitación con una temperatura de 18 a 20 grados centígrados, poner una iluminación aceptable para sus ojos, conseguir una silla que permita una postura cómoda ligeramente reclinada hacia delante y leer mientras pueda concentrarse, si no se puede concentrar pare la lectura y continúe luego.
  6. Incrementar las habilidades de memoria y rememorización. La retención de determinado conocimiento recae rápidamente después de habernos enfrentado a éste, particularmente si no tenemosel estímulo o práctica correctos para afianzar ese conocimiento. Generar mecanismos mnemoténico como historias o relacionarlo con cosas que ya conocemos es muy recomendable para poder mantener los conocimientos, yo añadiría que es parte de un adecuado proceso de interiorización.
  7. También puede ayudarse con la creación de mapas mentales que permiten que rememore el texto de acuerdo a sus necesidades. Es importante que no los realice mientras lee sino posteriormente y que sean mapas mentales; esto es porque tomar apuntes mientras lee interrumpe su proceso de lectura, lo lleva por el razonamiento del autor que comúnmente no comparte los mismos intereses con usted como lector y por ende debe crear el mapa mental basado en sus conocimientos y lo que le interesa aprender del texto que rara vez es y puede ser todo.

Entrando en materia el método de entrenamiento que se propone se describe como escalonado compuesto de los siguientes pasos:

  1. Velocidad de lectura inicial. Tomar un ibro, marcar un tiempo de lectura y leerlo a la velocidad normal con que lee actualmente. Luego, a través de la fórmula anteriormente expuesta, calcular su velocidad de lectura. La velocidad media de un lector en inglés es de 200 a 300 palabras por minuto de acuerdo al autor y yo diría que no hay mucha diferencia con el espeñol.
  2. El siguiente paso es la motivación para ello hay que a) establecer objetivos y b) leer en series cortas. El primer paso consiste en no querer aprenderse todo el libro de memoria sino en poner atención a algo en específico como el personaje principal, determinado tema, etc. El segundo consiste en el ya enunciado de leer en series cortas y fijas que le permitan concentrarse pero sin hacerlo tortuoso y no leer si ha perdido la concentración.
  3. Se le llama fijación al salto que realizan los ojos para ubicarse en una nueva palabra. Se llama regresión al hecho de mirar una palabra que ya había sido leída por duda, inseguridad, etc. Tomar velocidad en el texto mejora la concentración por ello es importante evitar la regresión. Hay que continuar la lectura para acostumbrarse a concentrarse.
  4. Una parte que me parece es importantísima es la de la visión periférica. Como ya se mencionó anteriormente la lectura debe realizarse en grupos de palabras. Por tanto hay que mejorar la atención en la visión periférica para poder leer rápidamente las palabras adyacentes a aquella donde realizamos la fijación. El ejercicio recomendado es que alguien dibuje una línea vertical en una hoja y que a cada lado de la línea escriba palabras de semejante extensión. El reto consiste en desplazar sus ojos únicamente a través de la línea y contar el número de letras que tienen las palabras, lo importante es no mirar directamente las palabras sino contar sus letras desde la visión periférica. También examinar los límites de esa visión periférica observando hasta que palabra puede entender.
  5. Uso de un indicador, preferentemente el dedo.  Independientemente de que sea disléxico o no hay que evitar la regresión. Por ello es muy útil usar el dedo para seguir la lectura y llevar a los ojos por determinado rumbo sin que regresen. Este ejercicio también está escalonado dentro de sí. En primer lugar debe realizarse línea por línea aplicando lo aprendido hasta ahora. Luego se introduce el ritmo ayudado de un metrónomo o del propio corazón, poco a poco debe aumentarse la velocidad con que se va usando el dedo como guía. Una vez que se realiza con ritmo se va a acelerar al punto en que se realizarán rápidos zigzagueos por toda la página. Esto parte de que en este libro se tiene el principio Hojear también es leer; muchas personas no pueden ni tienen por qué leer un libro completo, un memo, un oficio, el objetivo del ejercicio es aprender a llevar una velocidad de lectura tanto visual como comprensiva tal que le permita identificar rápidamente palabras clave y relacionarlas para captar el contenido del documento sin leerlo completo o tener que regresar constantemente. Otro principio es que una lectura hecha muy despacio no tiene y generalmente no es mejor que dos lecturas rápidas.

Los principios sobre los que se basan estos ejercicios son: la flexibilidad, la sinceridad en l autoevalucación y la perseverancia. Cada ejercicio debe practicarse continuamente y en cada uno medir su velocidad de lectura para ir notando los avances, éstos no tienen por qué ser lineales, puede haber retrocesos esporádicos pero nunca serán fatales, con perseverancia habrá un incremento gradual y constante de la velocidad de lectura. Así mismo no debe elegir materiales pesados de lectura, debe empezar por novelas ligeras o pequeños textos técnicos que no reten demasiado la comprensión que estamos cultivando para eventualmente incrementar la dificultad. Finalmente se recomiendan dos ejercicios para el descanso de los ojos: el primero consistente en cerrar los ojos y apoyarlos sobre las manos cuando cada palma hace como una taza de manera que no presionemos los ojos, y entonces imaginar un amplio paisaje y mirar cada uno de sus detalles moviendo la mirada a lo largo y ancho de lo que imagina; el segundo consiste en mirar durante tres segundos un objeto lejano y enfocarlo, luego bajar la mirada y observar un objeto cercano tres segundos, repetir el proceso cinco veces.

Habiéndo aprendido las técnicas de lectura rápida se pasa a la lectura de un libro por medio de un método de seis fases metódicas.

  1. Evocación.
    • Objeto. Precalentar la lectura e identificar lagunas de conocimiento.
    • Método. Piense el título y apunte palabras clave que describan lo que ya conoce del tema. Manteniendo una actitud positiva trate de rememorar sobre el tema, casi ningún tema es lo suficientemente nuevo como para que no nos haga pensar en nada en lo absoluto.
    • Tiempo empleado. Dos minutos.
  2. Objetivos.
    • Objeto. Conseguir confianza y ayudar a adquirir velocidad.
    • Método. Preguntarse “¿Para qué leo este libro?”.  A través de dos o tres preguntas establecer un objetivo claro y específico cuidandose de establecer objetivos difusos o demasiado generales, ni tampoco tareas excesivas.
    • Tiempo empleado. Cinco minutos
  3. Visión de conjunto.
    • Objeto. Empezar a buscar información y decidir si vale la pena leer el libro.
    • Método. Con el condicionamiento de alta velocidad o zigzagueo rápido a través de la página debe darse una idea de lo que dice el libro atendiendo a su portada, índice, introducción, imágenes o diagramas, entre otras partes.
    • Tiempo empleado. Cinco minutos.
  4. Visión previa.
    • Objeto. Mantener centrada la atención.
    • Método. Por medio de una lectura un poco más específica tache o marque partes del libro o documento que no le van a servir.
    • Tiempo empleado. Diez minutos aunque el tiempo puede variar dependiendo la extensión.
  5. Visión a fondo.
    • Objeto. Entender detalladamente la lectura.
    • Método. Una vez que ha identificado lo que le interesa haga una lectura teniendo presente la comprensión del texto. Haga la lectura siguiendo los consejos anteriores y marque o subraye palabras clave. Si se tienen lagunas al final de la lectura vuélvalo a leer.
    • Tiempo empleado. El tiempo necesario sin hacer lenta la lectura y sin hacer regresiones.
  6. Repaso.
    • Objeto. Comprobar si se han alcanzado los objetivos.
    • Método. Rememore el libro realizando un mapa mental, dibújelo. De esta forma practicará lo aprendido y lo memorizará.
    • Tiempo empleado. Diez minutos, quizá más.

Consejos finales: No realice notas mientras lee, son actividades diferentes que se entorpecen. Además, como se dijo anteriormente, siguen el pensamiento del autor y no sus necesidades de comprensión. Espere al final y úselo como ejercicio para reforzar sus conocimientos. Sea flexible, con el tiempo aprenderá a realizar los ejercicios y la lectura de manera más natural por lo que también deberá adaptar sus ejercicios para que la lectura sea disfrutable descartando aquellos que ya domina o combinándolos.

Hasta aquí esta reseña del libro. Creo que es un libro de estantería, obviamente no es un título especializado, a pesar de ello me parece un manual muy útil para personas que tienen problemas con la lectura o para aquellos que participan en tareas de alfabetización o de mejora del proceso de lectura y escritura. Si bien el país tiene serios rezagos educativos las zonas urbanas por necesidad tienen un nivel de alfabetización mayor que las zonas rurales y, aunque no nos hallemos en los niveles de analfabetismo de hace unas décadas, el problema actual se halla más en la calidad de la lectura que en el reconocimiento de las palabras o las letras. Es importante incrementar la velocidad y comprensión promedio del lector nacional para generar una ciudadanía más informada y con mejores herramientas de discusión de todos los asuntos públicos y privados.

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