Romántico de mierda

Acabo de bajar un disco de éxitos de Los Dávalos, grupo peruano que se caracterizó por tocar música romántica en un estilo claramente peculiar que se acerca a la música latinoamericana, quizás se coloca como precursora. Mi canción favorita de ellos es Desdén que posteriormente grabara Óscar Chavez. El autor de la canción es Miguel Paz, de quien también se escucha su versión, y sin duda es uno de los valses con mejor lírica que existen. Me parece que la letra es bastante clara y explícita en su desprecio por el amor nuevo ni por sí ni para curar o pasar los males cotidianos. Pero una parte increíblemente interesante de pensar es: de qué clase de amor hablamos. Sin duda es un sentimiento mucho más amplio que la cursilería de dos sino llevada al terreno donde el amor trasciende la vida misma de las personas involucradas desde ellas mismas hasta el cosmos entero. Esto se confirma en la mención al Sermón de la montaña, pasaje del Evangelio de Mateo en el que Cristo establece el nuevo pacto religioso con Dios, ético entre los hombres y buena parte de la liturgia que lleva a este nuevo tratado con dios que parte desde una visión de respeto y amor por nuestros semejantes que rompa con el "ojo por ojo" como moral común. Este es el amor que vive el narrador de esta canción pero que tuvo que ser expresado para compartirlo y vivirlo junto, a pesar de ello ahora que la relación humana y tangible ya no existe y las penas socavan el alma no lo olvida pero se rehúsa a, como bien dice, repetir y vulgarizar experiencia tan sublime y mucho menos a olvidarla.

El mismo disco trae una versión muy bella de Ódiame cuyo autor es Rafael Otero y que yo prefiero en voz de Julio Jaramillo, ese gran músico ecuatoriano que tanto le dió a la música latinoamericana. Sin duda un ardoroso amante que no desea haber sido una gris experiencia en la vida de su amada canta esta canción al hablar de que vale más ser odiado que olvidado. Parecería un miedo egoísta que implora saber que el amor vivido fue relevante para ambos y que, en ánimo de revancha casi, le recuerda con seguridad intensa que el odio sólo puede surgir del cariño cual si le aventara una maldición gitana. La segunda parte de la canción sin embargo saca a relucir el rencor de este amante que se da por olvidado y con igual seguridad en su saber y su pensamiento le recuerda a la mujer amada que lo importante es el amor que se tuvieron pues de la belleza nada quedará en la tumba, recinto que nos vuelve iguales a todos. El poeta que fue el gran Julio Jaramillo se confirma en dos canciones preciosas: De cigarro en cigarro y en su interpretación de Cuando llora mi guitarra del peruano Augusto Polo Campos que prefiero compartirles en versión de el Chaqueño Palavecino. Y es que la música tradicional latinoamericana ha dado grandes frutos en la guitarra, la vihuela e instrumentos similares como es el caso de la tristecita, que aunque no es romántica en el sentido del amor entre dos o más personas, sin duda es una expresión de amor por una tierra bien especial. La Letra es de María Elena Espiro y la música de Ariel Ramírez pero es una joya oírla con Cacho Tirao.

Volviéndo al romanticismo un tanto más pasional debo presumir mi gusto por las selecciones e interpretaciones de María Dolores Pradera. Primero que nada la canción El Rosario de mi madre que aquí coloco con otros clásicos sudamericanos: Los embajadores criollos. El enojo que muestra un despechado que reclama su amor al que mal lo paga cuando uno no da sólo su corazón sino detalles íntimos y bellos en el arrebato de entregarse al otro. En este caso nuestro protagonista reclama el rosario que perteneciera a su madre muy por encima de ese amor enfermo que quiere destruir. De ahí en fuera es puntual la templanza del dolido que manda a paseo con rencor pero sin olvido al amante ingrato. No debo olvidar mencioanr que el autor de esta canción es Mario Cavagnaro. Otro gran éxito de María Dolores fue sin duda El tiempo que te quede libre, recientemente grabado por la Arrolladora Banda el Limón, que yo prefiero escuchar en voz del Trío Calaveras. Esta canción es una súplica desgarradora de un ardoroso enamorado. Todas sus figuras giran en torno al mismo tema que se puede resumir en este precioso verso: "el tiempo que te quede libre, si te es posible, dedícalo a mí". Todo un poema del mexicano osé Angel Espinoza "Ferrusquilla". Mas yo no quiero que Doña María se vaya sin cantarnos una canción que me encataría fuera De carne y hueso. Favor de no confundir con la porquería de Edgar Oceransky. Es ésta bella pieza el reclamo de una mujer pasional e intensa que reclama al amante su frialdad, su desinteres por desnudar y amarla en el más divino lecho. Es una mujer que se va y en su despedida le declara la causa de su partida: "Yo soy, una mujer de carne y hueso, que anda en busca de los besos, que jamás me diste tu". Aparte de ello me encanta que para el autor es Dios quien nos dió el don de amarnos con el cuerpo y que este es imprescindible para vivir este amor; por otro lado que el sufrimiento lo divide en dos pues esta mujer deseosa de ser querida en cuerpo y alma también le duele irse y no es para nada un reclamo egoísta el suyo. Desgraciadamente no conozco el autor de esta pieza.

Volviendo a una cosa más boleresca que es mi perdición cuando además hay alcohol, me encanta Cuando ya no me quieras de Tito Rodríguez que siempre puede uno pedir con los Hermanos Martínez Gil. Una canción sin duda extraña pues es de una persona que aun estando con su amor le relata lo que haría el día que pierda su amor, un amor tan intenso que no reclamará nada sino que silenciosamente le llevará a retirarse de su vida, a marcharse lejos a cantar de lo vivido y a buscar la paz de los olvidados y eventualmente la muerte cuando sus días se acaben. A esta canción la relaciono mucho con otra que es Nuestro Juramento del mencionado Jaramillo y que, acabo de descubrir, se halla en voz de Cafe Tacvba quienes antes habían grabado una versión bastante experimental de Un poco más. Volviéndo a la canción de Jaramillo me gustó ésta versión del grupo folclórico Los cantores del alba, bastante modesta pero no por ello menos sentida en su estilo criollo. Es una oda al amor eterno de debe unir a los que deciden compartir sus vidas juntos, hasta la muerte y más allá de ella. Pero además tiene dos increíbles estrofas en las que pensativo el cantante reflexiona sobre qué debe pasar cuando uno de los dos muera. Si es él entonces le pide que lo llore inmensamente, tanto como su cariño y que luego lo deje ir y siga adelante con su vida, si por el contrario es ella cantará de todo ese intenso amor que vivieron juntos "con tinta sangre del corazón".

La mujer por la que amo el bolero es la gran señora Amparo Montes, preciosa chiapaneca que fue tan buena cantante y exitosa artista. La canción con que me enamoró su voz fue Un poco más que servía de apertura al programa Boleros… y un poco más y que, como mencioné anteriormente, Café Tacvba interpretó para un soundtrack muy bueno. Yo me complazco en escucharla con Lila Downs quien realiza una versión bastante tradicional de excelente factura. Hablarles de ésta canción bien podría ser un pecado ya que además es del gran (San) Álvaro Carrillo, increíble poeta músico que es pilar de la música romántica, pero intentaré dedicar unas líneas a esta obra de arte. Un poco más es la suplica más sublime que puede hacer una persona hechizada por otra, el ruego por permanecer juntos cuando ya las vidas empiezan a arrastrar a dos personas por sendas distintas y hacen esfuerzos de voluntad por permanecer juntos. Y aun si el destino los separa otorgarle a la dulce causa de nuestras agonías lo último de nuestras vidas en un rincón de intimidad fatal. Es similar en situación a la expresada en la pieza El Reloj de Roberto Cantoral aunque esta última está en un tono mucho más dulce y menos arrebatado como puede ser escuchada en la versión de Lucho Gatica. Amparo Montes también cantó una canción preciosa que igualmente grabaron Los Panchos pero que no puede encontrarse en línea por desgracia, trataré de subirla en estos días. Les dejo esta letra preciosa y sufridora íntegra para su deleite. Desafortunadamente tampoco conozco al poeta.

No llores por amor que se reirá la gente
oculta tu dolor al mundo indiferente,
historias de traición son cosas cotidianas
vulgar repetición de la tragedia humana.
Forjar una esperanza en aras del ensueño
y destrozar el alma al despertar del sueño.
No llores por amor que se reirá la gente
oculta tu dolor que es tuyo solamente
te parte el corazón ese dolor profundo
y toda tu aflicción nada le importa al mundo.

Lamento Jarocho es otra pieza que interpretó Doña Amparo pero que viene de la inigualable autoría del Flaco de Oro, Agustín Lara. Un poema de amor a un pueblo que sufrió por muchos siglos la opresión, la segregación y el abandono que al mismo tiempo se acompasa de una sensualidad que rebasa la música y se plasma en la letra misma. Pero entre tantos amoríos y vivencias este hombre escribió algunas de las letras más sublimes de todo el idioma castellano las que fueron interpretadas por estrellas como Libertad Lamarque, Toña la Negra, Pedro Vargas, inclusive Pedro Infante y muchos más. Y no quiero detenerme aquí pues sufro el riesgo de quedarme escribiendo únicamente del gran Lara, por ello es propio hablar de otros grandes autores como Manuel Esperón y de Gómez Urquiza que nos legaron juntos Flor de Azalea, esa canción adolorida sobre una mujer que ha sufrido en amores desgraciados y a la que el ardoroso enamorado promete el cariño que la saque de la tristeza y la desgracia, escuchémosla con Jorge Negrete y de nuevo con los Calavera.

Tampoco quiero hablar de la música ranchera que requiere un tratamiento amplio y preciso. Ni siquiera soy capaz de acercarme ahorita al bolero ranchero o al huapango ranchero, géneros por demás ricos en letras que hablan del amor y sus consecuencias. Más bien es mi intención acercarme tanto a la guitarra española, antillana y latinoamericana mucho más suave y delicada como a los ritmos tropicales antiguos, menos arrebatados por la hombría ranchera y más ligados a una sensualidad apasionada. Un buen inicio sería Silencio, canción de Rafael Hernández que fuera tan bellamente interpretada por el BuenaVista Social Club. Es una canción noble, sensual y delicadamente melancólica que nos remite a un amante que llora sus tristezas en secreto para no secar al jardín nocturno que le rodea con lo cruel de su dolor. En la misma tónica está la gran Dos gardenias también interpretada por el BvSC pero que prefiero con el Jefe, el inolvidable Daniel Santos. En ella se mantiene la misma idea de que las flores reaccionan a las emociones y pensamientos de los hombres con fatales consecuencias. Este hombre también cantó una canción de Pedro Flores preciosa que en México ha interpretado con el mismo sezgo pero con un sentimiento único Oscar Chavez: Perdón. Otra canción que canta de forma divina Daniel Santos es Esperanza Inútil y que para no repetir les dejo con El trío Veracruz.

El buen Oscar debe en mucho su fama a la interpretación de boleros y tropicanías como se les define en el título de uno de sus álbumes. Por ejemplo Flores Negras de Sergio de Carlo (aquí con Alfredo Sadel de quien muchos opinan es mejor que Pedro Vargas como tenor, usted juzgue por sí mismo); o Lágrimas Negras del genio Miguel Matamoros (con el Malecon Social Club). Claro que para escuchar al eminente Trío Matamoros prefiero Nadie se salva de la rumba que no es romántica pero ah qué excelente ritmo afroantillano, o Mata que Dios perdona. Otros grandes románticos fueron Bienvenido Granda con muchos de los temas ya mencionados a los cuales puedo añadir Angustia de Orlando Brito; Celio Gonzáles interpretando Vendaval sin rumbo cuyo autor no identifico o Benny Moré interpretando Preferí perderte.

En fin. Es mejor retirarme pues hay tantas y canciones que quisiera recomendarles y tantas letras de las que quisiera hablarles que no es suficiente ni el tiempo ni el espacio. Para terminar quisiera hablar de una joya que tengo: El disco Mi Sueño de Ibrahim Ferrer, sublime integración de jazz y música tropical que contiene grandes temas como Perfidia de Alberto Domínguez, Quizás Quizás Quizás de Osvaldo Farrés y una canción que raya en la hermosura: Si te contara cuyo autor desconozco y que debo confesar no haber escuchado hasta ahora.

Si tu supieras mi sentimiento, si te contara la
inmensa amargura que llevo por dentro la triste
historia que noche tras noche de dolor y pena
llena mi alma, surgió en mi memoria como una condena.
Si lo supieras, te importaría si te dijera
que en mi ya no queda ni luz ni alegría que
tu recuerdo es el daño más fuerte
que me hago yo mismo por vivir soñando con
que tu regreses, arrepentida.

Dijo el maestro Manzanero hace unos días en la televisión que no le interesa cantar en inglés, se le hace un idioma tosco y rudo. No es para menos, diferentes estructuras y afectación de contenidos. El inglés puede ser muy amoroso y ante todo muy sensual pero romántico, al menos como el español, jamás. Esta tarde vi llover con la MV :] para recuperar el desmadre.


Atte SicD

Me gusta oír la discografía de José José. Soy la clase de idiota que vomita con la mitad de sus discos y de todos modos no puede dejar de escuchar la otra mitad. Soy la clase de imbécil que no puede dejar de escuchar a Jose Alfredo y cantarlo aunque nunca me aprenda el nombre de las canciones. También tengo un tumor cerebral con escuchar a Armando Manzanero, incluso aquellas canciones de las que él mismo se arrepiente. También soy el mamón que sostiene que Los Ángeles Negros son una de las mejores cosas que le pasó a este continente. Incluso suelo ser el que le facina escuchar El Recodo all the eras y todo el clan Lizarraga y nunca puede terminar un disco en una sentada. Soy el que se asquea con la música de Fernando Delgadillo, Edgar Oceransky y David Filio pero idolatra a Sonia López (obviamente más con la Santanera), Mayte Gaos y a los Hitters. Soy el que le gusta escuchar a Serrat pero le rehúye y en cambio se la pasa escuchando música barata de Raphael. El que disfruta la música de Silvio Rodriguez y Pablo Milanés pero nunca tiene ganas de oírlos. También soy de los que el Rock urbano es chido para ser romanticón y de los que piensa que Triste Canción y No soy el hombre de tu vida son rolas de amor. El que sostiene que el Tri de Lora es una mierda cursiloide (88 y posteriores) y puede oír horas a los Apson Boys, o que se asquea de Maná pero es termina estupidizado con Los Bunkers y canta o de menos tararea duranguense, norteño y banda; cumbia, salsa y bachata.

Pero bueno supongo que eso es porque no hay ni quien chingados le importe si me puedo zurrar de amor con una rola de John Lee Hooker, Johnny Cash, She Wants Revenge, Depeche Mode, Muse, Radiohead, B.B. King, Miles Davis, Stan Getz, Thelonious Monk, Bobby Hebb, Marvin Gaye, Isaac Hayes, Bobby Womack, los Bee Gees, Modjo, Chemical Brothers, Moby, Santana, Earth wind & fire, Bo Diddley, Muddy Waters, New Order, o de perdida Blur.

Me salió más barato hacer estos dos últimos párrafos que echarme otras dos pinches entraditas. ¡A ver si ya les van gustando leer las rolas en inglés!

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