Lógica evolutiva incompleta (para un amigo)

 
Sería demasiada pretensión el decir que tengo una especie de transtorno de personalidad, bipolaridad o alguna de esas chingaderas psicológico-psiquiátricas que tanto están en boga. Creo que soy como cualquier persona: contradictoria, incoherente, incongruente, etc. La diferencia estriba en que a diferencia de miles de millones pero de manera similar a cientos de los mismos soy bastante cínico y descarado al respecto (más lo segundo que lo primero) aunque no siempre (sigo siendo bastante "hipóooooooooocrita" -voca dixit ). Hay personas con las que me puedo comportar como un verdadero patán y personas a las que no puedo ni mirarlas a los ojos. Creo que eso depende en buena parte de qué tanto me conocen. Conforme más me conoce una persona menos puedo verla a los ojos y mi comportamiento se vuelve más predecible (no solamente para los demás sino principalmente ante mí mismo pues me retraigo). ¿Alguna vez han sentido eso? Se siente ogete, al menos en mi caso. Pero tiene su lado divertido, cuando conoces a alguien nuevo puedes explorar otras capacidades de tu personalidad claro que el costo es que disocias o enajenas tus conductas a las necesidades o requerimientos del grupo social con el que te relacionas en ese momento.
 
Supongo de cualquier forma que hay una especie de personalidad única que nos conforma. Si no fuera así ¿cómo podría estar escribiendo esto? Algunas veces he tratado de que los otros me digan como soy y entonces soy víctima de mis propios pecados: unos dicen que soy así, otros que asa, otros ven que cambio y desconfían, otros piensan que alardeo (a veces no se equivocan), otros pensarán que soy un pobre diablo. Bueno al menos bastantes dicen que estoy loco… bonita figura para decir que soy un pendejo seudoextravagante al que tiran… de loco. Tiene sus partes divertidas insisto y al mismo tiempo no. Supongo que hay algo que si está mal, algo que no está cuadrando de la manera más deseable u óptima. No digo mejor, es un término que a veces se malinterpreta, al fin de cuentas cada quien puede vivir su vida como le venga en gana o acatando el destino que le toca. Pero bueno así soy y verme en el espejo no me basta para saber qué implica eso.
 
Escribo esto por una persona (entre muchas) que creo desconfía de mí, me guarda algún rencor, resentimiento o sólo tiene esa capacidad crítica para marcar distancia de mis cambios de opinión, de mis ganas de imponer mi pensamiento y de mis altibajos de comportamiento. Bueno quizás tú, lector accidental, que lees esto también te sientas identificado en cuyo caso pues felicidades por conocerme un poco más. Pero espero que tú, en quien pienso al escribir estas líneas, sepas que a tí me dirijo y lo hago con especial atención. No escribo para alguien si no es alguien a quien quiero, admiro y respeto (o al menos trato ésto último) profundamente aunque a tí no te consta. Si llegaste hasta aquí te lo agradezco y te aviso: lo demás es paja.
 
Decía Alejandro Aura en su poema de despedida algo así como que el mundo ya estaba mal cuando llegamos y pues qué se le iba a hacer si ya estaba tan mal. Algo así. Sin embargo también aclara que lo que fuimos haciendo se fue quedando y lo que no logramos hacer ya les tocará a los que nos siguen terminarlo. En la vida (lo dice un creyente del destino) nos toca hacer las cosas que nos toca hacer. Somos un tren que estrena una vía, que no conoce, de la cual no puede salirse (aunque sí volcarse) y que nunca volverá a recorrer. En este viaje de ida y sin regreso el maquinista toma decisiones, la hace de carbonero, de "claxonero" y de guardavías en algunas ocasiones. Pero por desgracia éste maquinista nunca ha visto la vía y no sabe que habrá más adelante aunque atisba un tramo de la vía en el horizonte y así se da una idea de cómo ha de ser el resto del camino.
 
Supongamos que por alguna razón el maquinista le pide ayuda a un pasajero (por ser mero observador, no malinterpretemos la parábola). Le pide un consejo o simplemente platica acerca del viaje entreteniéndose con el pasajero en cuestiones técnicas. El pasajero tiene tres opciones: mandar al diablo al maquinista con su conversación, escuchar al maquinista y dialogar con él. Si toma la última necesariamente tiene que pasar por la segunda a menos que sea un imbécil parlanchín. En caso de dialogar con él puede: ser propositivo, ser crítico o dedicarse a hacer comentarios negativos. Personalmente me he dedicado a casi todas las opciones, con excepción de mandar al diablo al maquinista… cosa que quizá debería hacer. Todos somos maquinistas de nuestras vidas, las máquinas se parecen y las vías se parecen pero siguen siendo diferentes. Antes de meterme con una estupidez sobre identidad inentendible e inextricable me refrenaré para decir mi punto: no sé si pueda dar un buen consejo a alguien más o responder apropiadamente a un cuestionamiento suyo por lo que toda plática es meramente un juego… nada es serio en esta vida. No digo que sea inútil e intrascendente. Es sencillamente una respuesta al aire aparentemente apropiada para los efectos y necesidades de quien la propicia. Quizá estoy siendo soberbio y altanero pero así me lo parece.
 
Me rindo a ser coherente y congruente en toda ocasión, en todo momento y en todo lugar. Somos demasiado pequeños para responder satisfactoriamente a nuestras necesidades de cualquier tipo. O quizá tan solo dentro de mi escepticismo estoy inundándome de lo que hoy leí definido como: agorafobia espiritual. Nunca vamos a dejar de tener problemas y nunca vamos a dejar de tratar de resolverlos. Nunca van a ser reales las soluciones, tan sólo nos parecerán satisfactorias. Nunca dejaremos de tener ideales inmóviles y jamás podremos conceptualizar el dinamismo real existente y experimentable. No sólo el ejercicio intelectual me parece un juego, ni las pláticas y los consejos, la vida entera me parece un chiste de humor negro. Y estoy seguro de que esa respuesta es igualmente limitada e insatisfactoria. No podemos ni debemos dejar de dar soluciones, opiniones, ideas. Pero no me gusta creer en lo que digo. No es que sean problemas del lenguaje como dice entre broma y broma, la vida es un problema paradójico y absurdo ante nuestras pequeñas mentes y no se puede circunscribir sólo con reglas lógicas, semánticas, semióticas, ni gramaticales. Se extiende a la comunicación de los sentidos, de las dimensiones psicológicas, de las personalidades sociales, de las interacciones infinitas entre elementos del todo que siempre entran en contradicción y lucha. Contra eso no hay razonamiento ni discurso que pueda aspirar a vislumbrar orden sino tan sólo realizar un boceto parco y fallido del universo. Y de nuevo repito: mi respuesta es igualmente limitada e insatisfactoria.
 
Por eso cambio, por eso muto. Diversifiquémonos en nuestro vano intento de sobrevivir. Tendrá sentido mientras el medio sea diverso. Lógica evolutiva (si acaso eso existe o al menos mi ilusión es útil). Pero puedes confiar en la máscara y si sabes de constantes entre ellas con más razón aún. No sé quien soy pero estoy seguro que (si miras de cerca) no me parezco a nadie.
 

 
Leí bastante y no soy un lector asiduo
razoné dia y noche y no soy un pensador
aprendí muchas cosas y no me volví erudito
pensé en lo que aprendí y aprendí a pensar
y disto mucho de ser un sabio
estudié fotografía y no soy un fotógrafo
miré adentro de la tecnología y nunca entendí cómo funciona
rasgué mi guitarra, entoné la voz e intenté el piano
y sin embargo aún no tengo madera de músico
amé y amé y eso no me hizo buen amante
escribí vaciando tinteros y no me volví escritor
ordené las palabras con emociones y
por más que intento, no son buenos mis poemas
tomo mucho alcohol y eso no me hace buen bebedor
enfrenté el mundo y en lugar de valiente me volví temerario
vi en mi interior y en lugar de valiente me torné cobarde
camino y camino y no soy buen caminante
amo, quiero, estimo y no conozco la llave de la amistad
quizá vuelo muy lejos buscando una quimera
quizá nunca sea nada digno de recordar
(acaso pongo delante pura y falsa vanidad)
si a cada paso uno topa su destino cómo aprender
a alzar la cara y a través de estos ciegos ojos
entrever e imaginar al mismo tiempo el horizonte
para plantar el pie seguro, para avanzar decididamente
para aprender a saltar los charcos, evitar las cuencas
para vivir orgulloso del pasado
para esperar con plenitud nuestro futuro
para encontrar dicha en el presente
me río de los que dicen haber encontrado el secreto
luego leo sus claves y sus notas buscando un amuleto
somos el mismo y somos otros no lo entiendo
solo la muerte puede ayudarme con este enredo
 
Atte SicD
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