Acerca de las flores…

Hoy le regalé flores. Nunca había regalado flores. Según yo el hecho de obsequiar un organismo moribundo a menos de que se tuviera noción y aprecio por la muerte era un acto más insultante que halagador. Pero no hoy. Hoy le regalé flores. Las primeras flores que regalo son para ella y sólo podrían haber sido para ella.

No eran flores tan hermosas, ¡cómo quisiera que hubieran sido las más magnificentes! Pero no encontré la perfección que soñé llevarle, cuando encontré flores preciosas me descubrí incapaz de adquirirlas o demasiado grandes para poder llevarlas. Vagué de un puesto a otro buscando el ramo más hermoso descubriendo en ello lo difícil que es regalar una flor o un ramo, rosas rojas o blancas, con hojas de trueno o con pequeñas flores blancas alrededor. Cuando las tuve entre mis manos se veían bellas y quería que se vieran hermosas. Abrí los capullos, quité hojas, hice que asomaran por encima del papel, las traté de refrescar y las cuidé como un tesoro.

Y en el proceso me di cuenta que el regalar las flores como cualquier otra cosa es un trabajo hermoso, donde depositas significados y esfuerzos que traten de reflejar algo no expresable. Porque no es el conjunto de pétalos y hojas moribundos sino el esfuerzo por contener un mensaje en ellas lo que importa. Lo que puede llegar a la otra persona o lo que no llegue. Maravillado como un niño traté de no sonrojarme para dárselas. Maravillado por el juego tramposo de las flores me vi lleno de una alegría juguetona. Nunca pensé que fuera tan lindo regalar flores aún cuando no pude ser tan halagador como quisiera. Por esa sensación y para preservarla no volveré a regalar flores en un buen tiempo.

Ojalá que ese mensaje se haya ido prendado de las flores, que pase a sus manos cuando las tome, que lo desenvuelva en su nariz a pesar de su olor modesto, que entre por su vista en mi humilde regalo. Porque se las dí pensando que quizá no me vuelva a obsequiar un beso, o que tarde años para ello. Que borre la duda, la sospecha, el miedo y que persevere el cariño, la ilusión y el recuerdo. Me entrego por completo en esas flores.

Atte. SicarivsD

No sufriré porque no me quieras pues nunca pensé poder alcanzar tus labios, esa bendición ya es suficiente para darle tinte a mi vida. Sufriré por que dudes de mí, porque me cierres el camino. Y la muerte y el desamparo por tí estarán sólo el día en que desaparezcas de mi vida. Mientras sigues siendo dicha inmensa, allá en la lejanía.

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