El Rey Sísifo y yo.

Hubo un tiempo en que quise ser escritor. Me di cuenta siendo expectador que eran creadores de falacias e ilusiones, esperanzas vacías a través de las cuales se busca escapar del propio vacío mientras ellos sanaban sus heridas provocándolas en el aparador cultural de nuestra alma.
Soñé después de ello con ser soldado, con defender ideales a costa de sangre ajena y quizá de la propia. Me detuve a tiempo de este sueño, cuando caí en cuenta de que había en el fondo el deseo de matar por igual que el de permitir la vida de otros y ante todo la propia.
Luego quise ser ingeniero. Aprendí con ello que la vida es corta para ser una persona digna, que por más que sepas de algo no eres mejor como persona, y que saber de ese tiempo que llamamos vida no es equivalente a ser útil en la misma. Paradoja irresoluble que me hizo batirme en retirada.
Pasó el tiempo y quise ser matemático y vi que en el interior de las cifras había un laberinto que te hacía olvidar la razón original de tan complicada búsqueda, y que al final de cuentas las similitudes no son suficientes para medir la vida como se mide una abstracción.
Cuando llegó el momento quise ser emancipador. Sólo descubrí que el emancipador existe por el anhelo de oprimir al otro, y que el oprimir causa revoluciones. Que el poder corrompe desde que naces, que el humano está condenado a ser su propio verdugo.
Pensé que la salida sería comprender que quería la sociedad o que quería el hombre y asqueado me topé con que hasta el más solitario de los hombres o de las mujeres es un universo de personas dentro de sí misma, que no es libre pero tampoco prisionero y que no hay manera de explicar eso.
Ya cansado de encontrar soluciones por montones y ninguna certeza en la existencia. Pensé que valdría la pena conocer las bases de las ilusiones de los hombres. El origen del origen y los primeros principios. Así quise ser filósofo. Tengo que aceptar que no me ha decepcionado pero porque ya no esperaba nada en absoluto.
 
No confío en las palabras de la humanidad, más tampoco descreo de lo que me dicen, así algunos dicen que desde un principio estaba desesperanzado y condenada al fracaso mi búsqueda, otros dicen que era demasiada mi esperanza y que a exceso de ilusiones era una búsqueda de luz en la más negra noche. Yo digo que hoy, como cuando quería ser escritor, todo lo que hacemos y lo que decimos existe… pero después de aseverar su existencia explicarla, justificarla, entenderla, comprenderla, y en general conocerla es verdaderamente la única y más inútil razón y ocupación de nuestra vida. Nunca llegaremos a dar razones completas y nunca dejaremos de buscar conocimiento para vivir, para sobrevivir, para subsistir. Por lo que tratando de extrapolarme a tanto absurdo les puedo decir que extrahumanamente la vida no tiene ningun sentido y eso señores, es el sentido de mi existencia, por el tiempo que me reste pues yo tambien soy humano.
 
Agnóstico e ignorante, camino sin que haya camino alguno por el cual andar, todo es verdad y todo es mentira, todo son cristales y combinaciones infinitas del agorero y alquimista de la realidad que no es otro que uno mismo atado a tan impositiva existencia. Ser libres es nuestra condena. He ahí que de las pocas cosas donde no encuentro la mentira claramente: que seremos por siempre acompañantes del buen Sísifo en su condena.
 
Atte Ilya de Murom.
Anuncios

Deja que tus pensamientos fluyan por tus manos...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s