¡festejemos narcogobierno!

 Morelia, Michoacán –  México :  ¿Qué significa esto?

Si acaso es usted un hispanoparlante no residente o familiarizado con la historia de México, le voy a contar una historia bizarra y casi extraordinaria sobre mi linda tierra si no fuera porque se parece a la historia de casi todo el género humano.

En ese bello país existen desde tiempos coloniales estructuras de poder en conflicto por ser serviles a poderes extranjeros ante la incapacidad que tienen para fomentar conciencias de grupo, ya no digamos de clase. Ni ricos ni pobres han alguna vez trabajado en conjunto si no es bajo un sistema de prevendas y cacicazgos políticos y delincuenciales (sic), es por ello que en mi hermoso país se adora con la idolatría propia de los sistemas modernos que en su necesidad de héroes proclaman como grandes personalidades a curas jesuitas que degustaban las orgías y bacanales culturales y que permitían las masacres en las revueltas (yo lo hubiera secundado en ambas cosas), o curas que eran incapaces de mantener un gobierno constituido y estable pero que son grandes por ideas que nunca se han llevado a cabo (y que tuvieron hijos que vendieron a la patria demostrando que el ejemplo que son para nosotros por algo no lo fueron para sus contemporáneos, menos para la familia), fijese usted que también tenemos héroes que vendieron la vida de su familia por el amor a la patria (aun inexistente por la cual no daría yo un quinto, menos aún por la familia), o bellos ejemplos de dictadores (absolutistas o republicanos) que escondidamente amamos aunque de cara al mundo los neguemos (con todo y ya sea que vendan a la patria o que se la lleven en el bolsillo al extranjero), también tenemos rústicos presidentes nacionalistas que le sacaron al comunismo pero crearon sus farsas similares (nada que ver con los medicamentos que ahora también invaden los países latinoamericanos), o todo un panteón de asesinos que entre ellos se mataron por ideales que nunca comprendieron (sic, así como va, revise la historia y llegará a la misma conclusión) pero particularmente por el dinero que de ello obtuvieron. Así esta tierra tan linda y pintoresca ha dado a luz esta nueva obra de sangre y caos propia de su especie pero característica de su idiosincrasia y aun con elo inédita en las crónicas de esta nación. Por eso tenemos nosotros dentro de nuestro vocabulario una palabra que es aplicable a muchos otros sistemas en el mundo, pero que nosotros realzamos con orgullo en nuestro pecho y en nuestra conciencia (aunque los medios nieguen su existencia): NARCOGOBIERNO. Si señor, la palabra más onerosa del habla mexicana (a excepción del vocablo EMPRESARIADO que es tan común y vulgar a nivel globalifílico).

Así las cosas, el dia que festejamos el inicio de la degradante gesta heroica (en la que participaron los primeros tres personajes arriba mencioandos) y que por ende es la fiesta más emblemática de nuestra construcción como estado moderno ha sido "empañada" (yo diría repintada pues se estaba deslustrando) con este acto de barbarie (que es más bien una especie de obra de arte bizarra) en el que fueron aventadas granadas a la población civil (aparentemente inocente) sin motivo aparente alguno más que presionar al corrupto estado mexicano por motivos que la propia razón humana (al menos la mía) no alcanza a dilucidar (y si los dilucida descree de sí misma). Mas no es este un evento aislado, hemos vivido tres años de ejecuciones y guerra interna en la que todos hemos participado. Si en efecto, este proceso no se puede llamar propiamente guerra (no crea en wikipedia estimado lector), pues (aún) no hay bandos sino toda una sociedad que incapaz de generar lealtades duraderas se ha dedicado a traicionarse y corromperse como forma de ganarse el pan nuestro de cada día.

Este parecería un discurso moral pero dejeme decirle que es a tal grado que termina por no serlo. Pues toda costumbre humana me parece en todo excecrable y contingente en absoluto hasta donde todo deja de ser contingente. Por ello le invito a darse una vuelta como expectador por acá. Le aseguro que si no es un presumido norteamericano WASP pedante o en general un presumido de su dinero no tiene que temer ante la bola de harapiuentos pobres que rondamos diariamente buscando que comer y por el contrario podrá disfrutar de un espectáculo que, aun sin los efectos de un Tarantino o de un Kitano es mayormente disfrutable. Venga, al menos a la Ciudad de México, siguiendo las anteriores normas le aseguro que se divertirá usted y su familia visitando los mexican studios donde han participado desde Arnold Shwarzenegger hasta Denzel Washington haciendo unas moralistas copias excecrables de una realidad que se supera a sí misma cada día.

Atte SicDios
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