El todo es creador y asesino.

¿Cómo acabas con lo desagradable del sistema? ¿Cómo huyes de lo desagradable del sistema? ¿Cómo cambias las cosas si tú eres el sistema? Naciste con la enfermedad y la contagias, poco a poco encuentras una cura que genera una nueva enfermedad. El sistema es la vida. Todos corremos tras el dinero, pero no es el dinero el problema, sino la importancia que le damos a su poder, con lo cual otorgamos un poder nocivo en un elemento abstracto que nos condiciona porque nos permite sintetizar todo el sinfin de valoraciones jerárquicas con las cuales nos consideramos superiores unos a otros, el poder de nuestras ideas, conceptualizaciones de referentes ligados a placeres desvirtuados, nos enajena, pues este fenómeno no se restringe al dinero, sino al arte, el trabajo, la diversión, los placeres, etc.

"¿En qué consiste entonces la enajenación del trabajo? Primeramente en
que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su
ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se
niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre
energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo, arruina su
espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo,
y en el trabajo, fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y
cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario,
sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una
necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades
fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el
hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de
cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo
externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de
autosacrificio, de ascetismo" [ Marx, "Manuscritos
económico-filosóficos" ]


"Entendemos por enajenación un modo de experiencia en que la persona se
siente a sí misma como un extraño. Podría decirse que ha sido enajenado
de sí mismo. No se siente a sí mismo como centro de su mundo, como
creador de sus propios actos, sino que sus actos y las consecuencias de
ellos se han convertido en amos suyos, a los cuales obedece y a los
cuales quizás hasta adora. La persona enajenada no tiene contacto
consigo misma, lo mismo que no lo tiene con ninguna otra persona. él,
como todos los demás, se siente como se sienten las cosas, con los
sentidos y con el sentido común, pero al mismo tiempo sin relacionarse
productivamente consigo mismo y con el mundo exterior. El antiguo
sentido en que se usó la palabra “enajenación“ significaba tanto como
locura: aliené, en francés, y alienado, en español, son viejas palabras
que designan al psicótico, a la persona total y absolutamente
desequilibrada. (Todavía se usa en inglés la palabra alienist para
designar al médico que trata a locos)" (Erick Fromm 1987).

La enajenación es una de las principales armas del sistema, un sistema que lo conformamos todos y quizá hasta todo pero que atenta contra sí mismo en cada uno de sus miembros y subdivisiones. Como elementos tenemos que encontrar la manera de romper con la enajenación pero quizá sea tanto más difícil esto pues siempre en el mundo urbano contemporáneo nos encontramos que nuestras conductas se dan por una gran cantidad de determinaciones sociales y mediáticas que confunden y ofrecen placeres al por mayor la mayoría contradictorios entre sí, dejando al sujeto sin esperanza de encontrar una forma coherente de existencia. El hedonismo contemporáneo se basa en un complejo sistema de enajenaciones del que no podemos escapar.

No son las únicas armas, bien conocido es el elemento anónimo, el pasarse las bolitas de las culpas y dejar al espectador sin posibilidad de señalar quien es el culpable. Sin contar las innumerables justificaciones morales para esclavizar, matar, destruir a nuestros semejantes. ¿Quién es el culpable de los incrementos de precios, de las masacres, de la intolerancia? Nadie sabe, los periódicos hablan de especuladores que nadie conoce, los izquierdistas hablan de empresarios inalcanzables protegidos por esclavos enajenados en su capacidad de extraer los fluidos de quien se acerca a sus amos. Los comerciantes dicen que los políticos, aunque nadie sabe para qué sirve un político y resulta fácil echarle culpas que no tienen la intención de desmentir.

Las justificaciones del sistema en su anonimato son innumerables, el soldado mata porque en el campo de batalla no tiene elección, el burócrata ordena el ataque porque es su trabajo, el político coordina el ataque junto con el estratega para defender a su nación. El  terrorista mata hombres, mujeres y niños porque no tiene posibilidad contra la tecnología de destrucción y cree que puede ocasionar una presión pública como la que no existe en su país. Realmente… no necesito extenderme… me cansé de ver imágenes delante de mis ojos. El todo es creador y asesino.

Atte SicD

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