Sobre el arte (1)

El arte es la manifestación creativa del ser humano con fines de expresión estética, plasmando en el objeto una concepción sensible que surge de una valoración profundamente subjetiva quizá producto de la relación del sujeto indiavidual con un referente específico. Me parece válido aseverar al respecto que siempre plasmamos una intención estética en nuestras creaciones materiales en mayor medida en cuanto esas creaciones o trabajos son producto de una relación más intrínseca entre nuestras capacidades físicas e intelectuales y la materia prima. De igual manera en la medida en que el objeto confeccionado se aleja más de nuestras capacidades ya sea por objeto de máquinas intermediarias que condicionan los resultados finales o de la colectivización de la creación del objeto se añaden factores específicos que quitan la intencionalidad estética original y lo acercan más (sin por ello poder despegarse por completo) a intencionalidades funcionalistas.

En este sentido (y de manera muy parca) identificaría dos extremos de la creación de objetos: la intencionalidad funcional o utilitaria y la estética. Sin duda el mensaje estético está más en contacto con una apreciación sensualista de la información que nos brinda nuestro entorno que aquella dada por los códigos sintácticos del lenguaje y, en última instancia, del razonamiento lógico constructivo. Por ello el arte es único al mantenernos en contacto con una aprecación completa de nuestras facultades cognoscitivas a través de los sentidos y sin involucrar, necesariamente, el análisis objetivo producto de el establecimiento de valoraciones objetivas o de conceso que limitan el mensaje contenido en una obra o en un objeto a pesar de que ayuden a que la propia intencionalidad de ese objeto sea captada con mayor rigor crítico.

Así en cualquier objeto se plasma una intención artística pues el impulso creativo que lleva a expresar también información que no es expresable en términos lingüisticos nos hace poner detalles creativos que además tienden a darle una coherencia al objeto y a las contradicciones que surgen en las itnencionalidades utilitarias con las cuales es fabricado el objeto. En la medida en que nos alejamos de la intención utilitaria directa de transformación del entorno como herramienta de supervivencia nos acercamos a su vez a expresar esta información creativa que se ve menos limitada y permite comunicar expectativas o críticas, como formas de pensamiento de nuestra alta capacidad de raciocinio diacrónico, que son producto más profundamente de nuestras circunstancias particulares y de nuestra propia historia y percepción del mundo.

Por ello, al menos en términos de pensamiento occidental moderno, diría que la creación estética se profundiza en la medida en que es una creación individual y que buscamos liberarnos de las intenciones utilitaristas o racional-lingüisticas que se traducen en figurativismos. Ello no quita la posibilidad de plasmar arte social o con contenido social y de que sea un arte de menor calidad aquel basado en principios objetivos o figurativistas pues estoy convencido de que en toda obra humana hay siempre un factor estético ineludible. Incluso las creaciones en serie, la copia de obras de arte o su digitalización o reproducción por otras herramientas automáticas creadas por el humano no deja de tener ese sentido estético pues aún no son autónomas y por ende es el humano el que dicta las normas bajo las cuales se construyen y ahí sigue persistiendo el mensaje estético.

El arte necesariamente involucra al artista y al público, aún cuando hay obras hechas por alguienh para sí mismo, es su capacidad de desdoblamiento el que lo vuelve crítico con su propia obra capaz de apreciar lo creado como si el creador fuera ajeno a sí mismo. Pero en la medida en que esta forma de comunicación confronta al artista con las valoraciones críticas de un público ajeno, extraño y más dinámico permite una mejor retroalimentación convirtiendo la obra en un signo universal con mucho mayor significado para el cuerpo social y por ende, con mayor utilidad (dentro de lso alcances de la utilidad estética) tanto para el público como para el mismo artista que puede verse estimulado y aprender de su propia obra como si esta fuera ajena.

No por ello dejaremos de tener principios objetivos a partir de los cuales generaremos valoraciones significativas, es imprescindible generar tales valoraciones como parte de nuestra unidad ontológica real, pero al mismo tiempo no podemos cerrarnos a otras posibilidades de apreciación estética dado que nuestras potencias intelectuales y sensoriales son mucho mayores de lo que generalmente por condicionamiento o costumbre usamos. Esa es la puerta a estimular y aprovechar como individuos y sociedades el arte que somos capaces de construir y expresar.

Atte AuxS (sicd<=)

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